Doña Agustina Francisca de Thormes, viuda de Francisco de Zorrobiaga, vecina del pueblo de Jalapa, dijo que su marido compró la casa y solar que hoy es de su morada al Licenciado Juan de Bañuelos Cabeza de Vaca, con la obligación de reconocer y pagar a censo redimible 100 pesos a favor de la Cofradía del Santo Nombre de Jesús en este pueblo, cuyo pago ha de hacer al Capitán José Robledano de Cardeña, actual Mayordomo de la cofradía; por otro lado tiene concertado vender a Alberto Pérez, vecino del Pueblo de Atzalan, un pedazo de solar que se compone de 55 varas de frente y 51 de fondo, linda con callejón en medio que baja del Camino Real y solar de los hijos y herederos de Antonio Cardeña, al poniente y oriente con la casa y solar de la otorgante, al norte con la calle que va de la plazuela y casa de Juan de Thormes para los Tecajetes y al sur con solar de Antonio Rodríguez, albañil. La venta se hace en 110 pesos, cuya cantidad ha recibido.
MAESTROS DE ALBAÑILERÍA
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Don José María Rodríguez, residente en esta Villa, Maestro de Albañilería en las obras del Rey, otorga que ha recibido de don José María Becerra, de este comercio y vecindad, como curador ad bona que es del menor don Francisco Delgado, también de esta vecindad, la cantidad de 2 000 pesos, obligándose a tener esta suma en su poder, por vía de depósito irregular, por el tiempo y espacio que el menor citado esté habilitado para recibirlos, y son parte de los 4 000 pesos que a dicho menor le correspondieron de un premio de la Real Lotería; y para seguridad del principal y de sus premios, hipoteca dos casas de cal y piedra, cubiertas de madera, ladrillo y teja, situadas en la Calle de Salinas, de las cuales una está afecta a 300 pesos.
Miguel Viveros, vecino de esta Villa, maestro de albañilería, vende a María Josefa García, de esta misma vecindad, una casa de paredes de lodo revocada, con pilares de cal, canto y parte de madera, cubierta de tejas, ubicada en la esquina de la calle que baja para las Locerías, haciendo esquina con un callejón que atraviesa para la calle que nombran de San Cristóbal, haciendo frente hacia el oriente, Calle de las Locerías en medio, con casa de Guillermo Orduña; por el norte linda con solar del mimo Orduña, dicho callejón que atraviesa en medio; por su fondo, al poniente, con solar de don Nicolás Fernández del Campo; y por el costado del sur con solar de Ana, conocida por la “Tachuela”. La vende en precio de 250 pesos.
Doña Josefa Ortega, vecina de esta Villa, otorga que debe y se obliga a pagar a doña María Josefa de Herrasti y Alba, la cantidad de 421 pesos que le suplió en reales para la reedificación de su casa, misma que hipoteca a cuenta de dicha deuda; ubicada en esta Villa en la calle que llaman de la Raqueta y hace frente hacia al poniente, dicha calle en medio con la de la morada de don Pedro Pérez de Llera que fue de don Gregorio Ochoa de Amezaga, y por el fondo que lo hace al oriente hace otro frente al callejón que nombran de la Capitana, por la banda del norte linda con la casa del maestro de albañilería Juan Manuel Rodríguez, y por la del sur con otra de don José Bartolo Pérez de Llera.\t
Francisco Martín Matamoros, vecino de Jalapa, se obligó a pagar a Sebastián Méndez Fajardo, maestro de albañilería, 500 pesos de oro común que restan por pagar de una casa que le terminó de construir, un año después de la fecha de esta escritura, todos juntos en una paga.
Tomás de Soto, vecino de Jalapa, se obligó a pagar a Sebastián Méndez Fajardo, de la misma vecindad, maestro de albañilería, 900 pesos de oro común que restan de la obra que le hizo de casas de piedra, cubiertas de teja, valoradas en 1 648 pesos de oro común, un año después de la fecha de esta escritura, todos juntos en una paga.
Juan Martín, El Viejo, maestro de albañilería, vecino de la provincia de Jalapa, se obliga de pagar a Cristóbal López, de la misma vecindad, 400 pesos de oro común, precio de un esclavo negro llamado Simón, de nación Angola, que le vendió en este pueblo.
Juan López del Pino, maestro de albañilería, residente al presente en este pueblo, se concertó con el padre guardián y predicador del Convento de San Francisco de Jalapa, Fray Sebastián Flores, para hacer obra de albañilería y cantería en la iglesia, bóveda, coro y celdas de dicho convento que sea necesario; para lo cual, le han de dar todos los materiales y peones que se requieran, y por su trabajo se le pagarán 800 pesos de oro común.
Alonso Ortiz, maestro de albañil, vecino de Jalapa, vende a Domingo de Oliveros, mercader, vecino de Jalapa, medio solar con lo en él edificado, pues a su costa ha hecho una casa de teja y cercada de palos, de 54 varas de frente y 52 de hueco, por el precio de de 50 pesos de oro común.
Ante el Capitán don Nicolás Ferrera Figueroa, Justicia Mayor y Capitán a Guerra de esta jurisdicción de Orizaba, parecieron don Juan de Torres, Juan de Morales, Juan Tomás, Juan López, Juan Martín, Gobernador, Alcaldes y Regidores del pueblo de Tomatlán, quienes dijeron mediante Joseph [José] de Isla, intérprete vecino de Orizaba, que el Gobernador, Alcaldes y Regidores que fueron de este pueblo en el año de 1674, por escritura que otorgaron ante el Capitán Juan de Peralta y Mendoza, Alcalde Mayor que fue de la jurisdicción de San Antonio Guatusco [Huatusco] como Juez Receptor, convinieron y concertaron en que Juan de la Cruz, indio maestro de albañil, había de hacer la iglesia de este pueblo en el periodo de un año por precio de 100 pesos de oro común que le había de pagar la comunidad de este pueblo, dándole los materiales y peones necesarios para ello. En cuya conformidad se empezó la obra y [roto] por no haberse podido ajustar éstos no se ha acabado la fábrica de dicha iglesia. Por lo cual, los susodichos revocan y cancelan dicha escritura, estando convenidos en que Juan de la Cruz ha de trabajar por su persona en la construcción de la iglesia y acabarla toda de bóveda, con campanario y bautisterio, de hoy día de la fecha en dos años cumplidos. Acordando que el gobernador, alcaldes y regidores le han de dar los materiales y peones necesarios. Asimismo, concertaron un precio de 200 pesos por la manufactura, de los cuales Juan de la Cruz tiene recibidos 130 pesos, y 3 reales cada semana para su comida. Igualmente, los otorgantes acordaron que le han de sembrar, beneficiar y coger una milpa de una cuartilla de maíz a Juan de la Cruz, sin que queden obligados a otra cosa más.
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