Gonzalo Blanco, arriero, se obliga de pagar a Juan de Estrada, 30 pesos de oro común, los cuales son por razón de un macho que le compró.
MACHOS
23 Descripción archivística resultados para MACHOS
Inés de Rioja, viuda, mujer que fue de Alonso de Carrión, dijo que a ruego e intercesión, Luis Muñoz Bravo, su cuñado, vendió a Diego de Montalvo tres machos de arria en 60 pesos de oro común y por ellos el susodicho le hizo cierta libranza para los indios del pueblo de Acultzingo, los cuales aceptaron y pagaron al susodicho Luis Muñoz de Bravo los 60 pesos.\n\n \n
Martín [Birchin] se obliga a pagar a doña Inés, viuda, 25 pesos de oro común, los cuales son por razón de un macho prieto que de la susodicha confesó haber comprado.
Manuel de Tevez, arriero, se obliga de pagar a Francisco de Oliveros, [126] pesos de oro común, los cuales son por razón de dos mulas y dos machos cerreros.
Gregorio de Salinas, se obliga de pagar a Diego del Salto, 30 pesos de oro común, los cuales son por razón de un macho.
Nicolás Conte, vende a Juan de Barrón, el viejo, para él y sus herederos y sucesores, [15] mulas y cinco machos.\n\n
Álvaro Correa se obliga de pagar a Francisco de Oliveros y a Juan Blanco, 66 pesos de oro común, los cuales son por razón de una mula y un macho cerrero que de los susodichos compró.\n\n
Catalina Ruiz, mujer legítima de Martín López, vecina de Jalapa, se obligó a pagar a Diego López Maldonado, residente al presente en este pueblo, 402 pesos de oro común por precio de siete mulas y tres machos cerreros, nueve en 40 pesos y otra en 42 pesos, en esta manera: 134 pesos en un año corrido de la fecha de esta escritura; 134 pesos más en otros seis meses; y los 134 pesos restantes de allí en otros seis meses.
Juan de Zarandona, vecino de Jalapa, se obligó a pagar a Fernando del Castillo, de la misma vecindad, 142 pesos de oro común, precio de 3 machos y una mula de arria con sus aparejos, a 35 pesos y 4 tomines de oro común cada uno, en esta manera: la mitad para dentro de ocho meses corridos y la otra mitad de allí en otros ocho meses.
Tomás Rodríguez [de Alcázar], vecino de Jalapa, como principal deudor, y Beatriz de Arriaga, su madre, como principal fiadora, se obligan a pagar 115 pesos de oro común a Jerónimo de Vega, arriero, vecino de la Puebla de los Ángeles, por razón y precio de dos machos de arria y una mula con sus aparejos.