Alonso Ruiz, vecino de Jalapa, se obligó a pagar a Jerónimo de la Vega, vecino de los Ángeles, 138 pesos de oro común, precio de dos mulas y un macho de arria con sus aparejos, horros de alcabala, en esta manera: 69 pesos cinco meses después de la fecha de esta escritura y los 69 pesos restantes de allí en otros seis meses corridos.
MACHOS
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Antonio de Vega, vecino de México, se obliga de pagar a Tomás de Herrera, vecino de Jalapa, 70 pesos de oro común que es el valor de un macho rucio.
Matías Lorenzo, se obliga de pagar a Juan Alonso, maestro de hacer azúcar en el ingenio de Francisco Hernández de la Higuera, 225 pesos de oro común, precio de cuatro mulas y un macho con sus aparejos de arria.
Juan de Sosa del Castillo, mercader, vecino de Jalapa, se obligó a pagar a Diego Luis, vecino de esta provincia, 382 pesos y medio de oro común, precio de nueve mulas y machos que le vendió, en esta forma: 200 pesos para el 15 de julio venidero y los 182 pesos y medio restantes de allí en cuatro meses corridos.
Juan de Quiróz, vecino de esta provincia, con motivo de cierto adeudo que tiene con Sebastián Méndez, vecino de Jalapa, le dio un macho de caña de azúcar para que como suyo haga de él a su voluntad.
Catalina Ruiz, mujer legítima de Martín López, vecina de Jalapa, se obligó a pagar a Diego López Maldonado, residente al presente en este pueblo, 402 pesos de oro común por precio de siete mulas y tres machos cerreros, nueve en 40 pesos y otra en 42 pesos, en esta manera: 134 pesos en un año corrido de la fecha de esta escritura; 134 pesos más en otros seis meses; y los 134 pesos restantes de allí en otros seis meses.
Juan de Zarandona, vecino de Jalapa, se obligó a pagar a Fernando del Castillo, de la misma vecindad, 142 pesos de oro común, precio de 3 machos y una mula de arria con sus aparejos, a 35 pesos y 4 tomines de oro común cada uno, en esta manera: la mitad para dentro de ocho meses corridos y la otra mitad de allí en otros ocho meses.
Tomás Rodríguez [de Alcázar], vecino de Jalapa, como principal deudor, y Beatriz de Arriaga, su madre, como principal fiadora, se obligan a pagar 115 pesos de oro común a Jerónimo de Vega, arriero, vecino de la Puebla de los Ángeles, por razón y precio de dos machos de arria y una mula con sus aparejos.
Jerónimo González, vecino de esta provincia, se obligó a pagar a Francisco Martín, dueño de su recua, vecino de Jalapa, 60 pesos de oro común, precio de un macho y una mula cerreros, en esta manera: 30 pesos seis meses después de la fecha de esta escritura, y los 30 pesos restantes de allí en otros seis meses.