El Licenciado Miguel Suárez, el Licenciado don Carlos Suárez, Presbítero Domiciliario del Obispado de Puebla y don Antonio Primo de Rivera, vecinos del pueblo de Jalapa, dijeron que don Pedro José Durán, vecino de este pueblo, los nombró por sus albaceas, cargo que no pueden desempeñar debido a las múltiples ocupaciones que tienen, por lo que renuncian a dicho nombramiento.
LICENCIADOS
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Don Pedro de Hería, natural de Burgos, Villa de Lobeño del Señorío de Génova, Obispado de Albenga y vecino del pueblo de Jalapa, hijo legítimo de los difuntos Jorge de Hería y María Catarina Principa, otorga poder para testar y nombramiento de albaceas a don Antonio Fernández del Campo y al Licenciado Gabriel Cipriano de Jesús Cardeña, vecinos de este pueblo, y como heredera nombra a su alma.
Don Antonio Primo de Rivera, Teniente General de la Jurisdicción de Jalapa, otorga poder general a su hermano el Licenciado Miguel Primo de Rivera, Clérigo Presbítero Domiciliario del Obispado de México, de donde es vecino, para que cobre de cualquier persona o comunidades que le adeuden cantidades de oro, plata, joyas y se encargue de los asuntos administrativos y judiciales.
Doña Ignacia Luis de León, vecina de este pueblo de Naolinco, con licencia expresa de su legítimo esposo don Felipe de Rivera, vende al Licenciado don José Miguel Pérez de Aguerra, Cura de esta doctrina, una esclava negra criolla de nombre Margarita, junto con una hija de esta de nombre María Josefa de 4 años de edad, ambas en la cantidad total de 400 pesos, 310 pesos por la madre y 90 pesos por la hija.
Don Juan Montañés de la Cueva, natural de la Ciudad de Málaga en los Reinos de Castilla y vecino de este pueblo de Jalapa, Tercero de Hábito Exterior de Nuestro Padre San Francisco de este Convento, hijo de don Francisco Montañés y de doña María de la Cueva, difuntos. Otorga poder para testar al Lic. Don Manuel Vicente de la Barrera, Cura, Vicario y juez eclesiástico de esta doctrina; a su hijo don Rodrigo Montañés de la Cueva, Presbítero; a don Antonio Primo de Rivera; a don Enrique, su hermano; y a don Carlos José Garzón, vecinos todos de este pueblo. Declara fue casado con doña Anastasia Javiera Natera, difunta, con quien tuvo 10 hijos. Nombra como albaceas a los susodichos apoderados. Nombra como herederos universales por iguales partes a sus hijos.
Doña Josefa de Acosta, don Manuel José de Acosta y en representación de don Felipe de Acosta, difunto, y demás herederos de don Manuel de Acosta, dueño que fue de los Trapiches de la Concepción y San Diego en la Cañada de Naolinco, otorgan poder al Licenciado don José Francisco Ruiz Cañete, Abogado de la Real Audiencia de esta Nueva España, para que en nombre de los otorgantes haga transacción y concierto con los herederos de don Ventura de Acosta, quien tenia bajo su cargo dichos trapiches.
Don Joaquín Ildefonso de Torquemada, vecino de este pueblo de Jalapa, a nombre propio y de sus herederos, vende al Licenciado don Manuel Francisco de Escobar y Mantilla, Clérigo Presbítero, Capellán propietario de la Capellanía que fundó don Andrés de Carvajal y Tapia, y los demás capellanes que lo sucedan en la citada capellanía, la cantidad de 58 pesos 6 reales y cuartilla de censo real, en cada año, por el periodo de 5 años.
El Licenciado don Agustín Ortiz de Espinosa, Clérigo Presbítero domiciliado del Obispado de la Puebla de los Ángeles, Teniente de Cura en el pueblo de Perote, otorga poder especial al Licenciado don José del Castillo, Clérigo Presbítero domiciliado del Obispado de la Puebla de los Ángeles, de donde es vecino, para que comparezca ante el Real Cabildo de la iglesia catedral de la citada ciudad, donde pida y suplique se le admita en la ocupación de los curatos que les parezcan.
Don Agustín García Campomanes, residente del pueblo de Naolinco y dueño de un rancho de ganado mayor ubicado en esta jurisdicción, otorga poder especial a don Diego Cardeña, al Licenciado Juan de Lucena y al Licenciado José de Lucena, Clérigos Presbíteros del Obispado de la Puebla de los Ángeles, para que comparezca ante los Jueces de la Contaduría de Diezmos de dicho obispado, donde paguen las cantidades de diezmo que le corresponden a través de la venta de algunos de sus bienes.
Diego Cardeña, Escribano Público de esta jurisdicción y Jalacingo, otorga poder general al Licenciado Francisco de Ureña, Abogado de la Real Audiencia de la Ciudad de México, de donde es vecino, para que reciba y cobre a cualquier persona, todas las cantidades de pesos que le deban.