Ante el Capitán Don José Morera, Alcalde Mayor de Jalapa, para la dicha información el Lic. Don Juan de Bañuelos Cabeza de Vaca, beneficiado de Jalapa, tutor y curador de los menores, presentó por testigos a Félix de Castro, español, cirujano, vecino de este pueblo, del cual se recibió juramento, y siéndole preguntado al tenor de la petición contenida en estos autos, dijo haber visto y reconocido el ingenio de San Sebastián Maxtlatlan, donde los menores tienen situadas sus herencias, mismo que con la falta de esclavos y avíos cada día se pone de peor estado, y que si el concierto que se intenta con Doña Ana María de Alemán Maldonado, viuda, albacea y heredera de Don Fernando Ruiz de Córdoba y Arellano, no se consigue, se arruinará y se perderán los principales de dichos menores y deudas de otros acreedores.
LICENCIADOS
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Para la dicha información, el Lic. Don Juan de Bañuelos Cabeza de Vaca, tutor de los menores Don Diego Yllan de Gamboa y Doña Micaela de Gamboa, presentó por testigos a Benito de la Barrera, español, vecino de Jalapa, quien habiéndosele preguntado por el tenor de la petición, dijo que como se ha criado entre ingenios y ocupándose en su administración, sabe que el ingenio de San Sebastián Maxtlatlan está muy deteriorado y los acreedores no pueden cobrar sus réditos, ni otros sus deudas por sus cortos frutos, y que si se consigue el convenio y concierto que se intenta con Doña Ana María de Alemán Maldonado, mujer que fue de Don Fernando Ruiz de Córdoba y Arellano, cuyo ha sido el referido ingenio, y de quien la susodicha es albacea y heredera, no se duda que a los menores y a los demás acreedores del ingenio, les seguirá utilidad.
Antonio de Dueñas, vecino de la nueva ciudad de Veracruz, dijo que por cuanto Don Tomás de Campo y Doña María González del Moral, su legítima mujer, vecinos de Jalapa, le vendieron 2090 pesos y 6 tomines de oro común de censo principal, a razón de 104 pesos 4 tomines y 3 granos de oro común de renta en cada un año, situados en el ingenio de San Sebastián Maxtlatlan, y de los que no ha recibido sus corridos, atento a ello, dio su poder cumplido al Lic. Don Juan de Bañuelos Cabeza de Vaca, beneficiado de Jalapa, para que en su nombre haga la espera a Doña Ana María de Alemán Maldonado de los corridos de dicho censo, y siendo necesario, haga la escritura o concierto que convenga.
Domingo de Oliveros, mercader, vecino de Jalapa, en nombre del Licenciados Don Antonio Moreno, Promotor Fiscal de este obispado, del Bachiller Don Juan Cortés del Aguila, presbítero, mayordomo del convento de religiosas de San Gerónimo y Colegio de Jesús María de la ciudad de Los Ángeles, y en nombre del Doctor Don Andrés Sáenz de la Peña, Arcediano de la Santa Iglesia Catedral de dicha ciudad, por el Licenciado Don Antonio de Tamariz Carmona[Carmona Tamariz], Canónigo de la Catedral de la ciudad de Valladolid, Obispado de Michoacán, dio en arrendamiento a Doña María Álvarez de Fonseca, viuda de Felipe González, arrendatario y vecino de esta jurisdicción en la Venta de la Hoya, y a su hijo Agustín González, la dicha venta y lo a ella perteneciente, por tiempo de 3 años, a partir de hoy día de la fecha, y al precio de 150 pesos de oro común anuales.
El Lic. Don Diego Martín de los Reyes, cura beneficiado del pueblo y partido de Naolinco, dio su poder cumplido al Capitán Don Juan Dávila Galindo y Vargas, vecino, Regidor y Tesorero de la Santa Cruzada de la ciudad de la Puebla de los Ángeles, para que en su nombre pida, reciba y cobre, de la Real Caja de Su Majestad de la ciudad de México, 340 pesos de oro común, más o menos lo que pareciere debérsele de su salario como beneficiado de dicho pueblo, por el tiempo de dos años, contados a partir del 22 de abril de 1679 hasta el 22 de abril del presente año, a razón de 170 pesos de oro común anuales.
El Lic. Don Juan de Bañuelos Cabeza de Vaca, beneficiado del partido de Jalapa, como albacea testamentario y tenedor de los bienes de Juan Arias, cirujano, difunto, vecino que fue de esta provincia, vende a Matías Jaques, maestro de tonelero, vecino de la nueva ciudad de Veracruz, unas casas de piedra en la dicha ciudad, en la calle de Las Damas, hacen frente con casas de Ana de Alfaro y lindan con casas que fueron de Gerónima de la Paz, y por las espaldas con el Hospital nuevo, por el precio de 2350 pesos de oro común.
Mariana de la Gasca, vecina de Jalapa, viuda de Sebastián García Adán, vende al Lic. Don Juan de Bañuelos Cabeza de Vaca, beneficiado de este partido, una esclava mulata nombrada Antonia Ramírez, criolla de Naolinco, de 28 años de edad, libre de hipoteca, empeño y otra enajenación, sin asegurarla de ningún vicio, defecto, tacha, ni enfermedad, por el precio de 250 pesos de oro común.
El Lic. Don Juan de Bañuelos Cabeza de Vaca, beneficiado del partido de Jalapa, y el Lic. Andrés Méndez de Luna, asimismo cura beneficiado de Jalapa, de común acuerdo para poder administrar mejor su beneficio, éste fue dividido en la siguiente forma: El pueblo de Jalapa y el de Jalcomulco, con 100 pesos, queda el Ingenio Grande y todas las obvenciones que hubiere en dichos pueblo, pertenecerán al beneficiado que los administre. El Pueblo de Coatepec y el de Xicochimalco, y 200 pesos, quedan los ingenios de San Pedro Buenavista, el Ingenio de Pacho y el Ingenio Chico, con todas las obvenciones, tanto de los pueblos como los ingenios, y han de pertenecer al beneficiado que le cupiese la administración.
El Lic. Diego González de Astudillo, cura vicario del ingenio nombrado La Santísima Trinidad, albacea testamentario y tenedor de los bienes de Pascuala González, su hermana, vende a Doña Aldonza Clara de Vargas, viuda, vecina de Jalapa, una esclava mulata nombrada Ana González, de 22 años de edad, que quedó por bienes de la dicha Pascuala González, libre de empeño, hipoteca y otra enajenación, sin asegurarla de ninguna tacha, vicio, defecto ni enfermedad pública ni secreta, en el precio de 400 pesos de oro común, cuyo procedido se ha de enterar a los herederos de la difunta.
El Lic. Andrés Méndez de Luna, cura beneficiado por Su Majestad de este partido, dio su poder cumplido a Don Alonso Arias de Rivadeneira, vecino de la ciudad de México, para que en su nombre, pida, reciba y cobre de la Real Caja de Su Majestad y de los jueces oficiales reales de ella, 200 pesos de oro común que se le deben de cuatro años, a razón de 50 pesos anuales, por el salario y servicio de su beneficio eclesiástico.