Para la dicha información, pareció ante el Alcalde Mayor de Jalapa, Diego Pacheco Osorio, español, vecino de esta jurisdicción, y dijo haber conocido al Licenciado Juan de Vera Betancurt, y que falleció debajo de la disposición del poder que se le ha mostrado donde fue testigo instrumental, y sabe que el dicho beneficiado estaba en su entero juicio.
LICENCIADOS
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Para la dicha información, pareció ante el Alcalde Mayor de Jalapa, Diego Ortiz, al parecer mestizo, vecino de Tlacolulan, del cual recibió juramento y dijo haber conocido al Licenciado Betancurt, y poco antes de su fallecimiento otorgó poder a Don Alonso Gutiérrez de Ceballos, en su entero juicio, para hacer su testamento, y le oyó decir era su última voluntad.
El Capitán Don Antonio Rosel y Lugo, Alcalde Mayor de Jalapa, habiendo visto el poder otorgado por el Lic. Juan de Vera Betancurt, beneficiado que fue de Talcolula, y la información hecha por los testigos instrumentales, lo declaró por poder y última voluntad para que en su virtud, se pueda otorgar en el término del derecho el testamento del difunto, por Don Alonso Gutiérrez de Ceballos y Diego de Vera Betancurt.
El Lic. don Juan de Bañuelos Cabeza de Vaca, beneficiado de Jalapa, como albacea de Doña Sebastiana del Moral, difunta, hizo el inventario de los bienes que dejó la susodicha.
Ante Don Antonio Rosel y Lugo, Alcalde Mayor de Jalapa, Martín Ventura de Gorospe, presentó por testigo, en nombre de su parte, para su información al Lic. Diego González de Astudillo, Teniente de cura y Juez Eclesiástico de los ingenios del Capitán Don Sebastián de la Higuera Matamoros, dijo que fue testigo instrumental en la memoria que hizo Francisco Sánchez, y la otorgó estando en su entero juicio y entendimiento natural, y mandó se guardase y valiese por su testamento
Catalina de Morales mulata libre y soltera, residente en este dicho pueblo, dijo que el licenciado Juan de Vera Betancurt, beneficiado que fue del pueblo y partido de Tlacolulan de esta jurisdicción, por cláusula de su testamento dispuso que Lucía de Vergara y Juana Morán de Betancurt mulatas esclavas, hijas de la susodicha, sirviesen en el convento de religiosas descalzas de la ciudad de los Ángeles, y en caso de que no se les recibiese de las puertas adentro, recobrarían su libertad. Y habiéndose solicitado su ingreso, éstas fueron rechazadas por el vicario de las religiosas, por ser contra sus constituciones y les cedieron el derecho para que pudieran gozar de su libertad. Atento a lo cual, don Antonio de Orduña Loyando, Alcalde Mayor, mandó que las diligencias realizadas se pongan en este registro y se les dé testimonio duplicado de la cláusula que se pide para en guarda del derecho de las mulatas.
Don Antonio de Orduña Loyando, dueño de este ingenio, dio su poder cumplido al Lic. Don Juan de Bañuelos Cabeza de Vaca, clérigo residente en este ingenio, para que en su nombre ajuste y liquide cuentas con Antonio Gómez de Paz, vecino de la ciudad de Los Ángeles, de los envíos de azúcar que le ha remitido y de los 8 000 pesos que le prestó a plazos, con su respectivo premio.
El Lic. Pedro de Irala, presbítero beneficiado del partido eclesiástico de Jalapa, residente en este de Coatepec, como capellán perpetuo de la capellanía de misas que fundaron Melchor Pérez y María Pérez de Cárdenas, su mujer, vecinos de la ciudad de Los Angeles, y la diputaron en el convento de monjas de Santa Clara de la ciudad de México, dio su poder cumplido a Diego del Villar, vecino de Coatepec, para que en su nombre cobre de Hernando de Porras Aparicio, vecino de la ciudad de México, inquilino censuatorio de la dote de la dicha capellanía que está impuesta sobre sus haciendas de ganado mayor que tiene en términos de Tlacotalpan, los réditos de la dicha capellanía desde el 28 de noviembre de 1647, cuya cobranza haga a razón de 423 pesos anuales, según lo tiene dispuesto la dicha María Pérez de Cardenas en cláusula de su testamento.
Codicilo de María Hernández de Ortega, vecina de este ingenio, por el cual nombró por sus albaceas a Francisco Sánchez y a Andrés Rodríguez Hurtado, en lugar del Lic. Fernando de España, presbítero.
El Capitán Don Sebastián de la Higuera Matamoros, dueño de este ingenio, Familiar del Santo Oficio de la Inquisición, y el Lic. Don Andrés de Saavedra Cansinas, clérigo de menores órdenes, con poder y en nombre del Lic. Bernabé de la Higuera y Amarilla, ajustaron las cuentas de todos los préstamos que le ha hecho y de la renta que anualmente le paga Don Sebastián de 3000 pesos para sus alimentos, situados en el ingenio La Santísima Trinidad.