Don Juan Antonio de Llano, Diputado del Comercio del Reino, Juez Comisario Real de Guías y Recaudador de Avería, otorga que debe y se obliga a pagar don Nicolás Manuel Fernández, como apoderado general de don Lorenzo de Azuela, del comercio de Cádiz, la cantidad de 9, 826 pesos 7 y 1/ 8 reales, procedentes de ajuste y liquidación de todas las cuentas que ha tenido con el referido Lorenzo, mismos que se obliga a pagar 500 pesos anuales, comenzando a contarse desde 1 de enero de 1775.
JUECES COMISARIOS
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Don José Gil de Gibaja, Juez Comisario de Guías en este pueblo de Jalapa del Reino de Nueva España, natural de los Reinos de Castilla y vecino del lugar de Rada, uno de los que componen la merindad de Trasmiera y diócesis de Burgos, otorga poder a don Nicolás Gil de Gibaja, su padre, para que como mayor de dicha casa y poseedor de los mayorazgos de ella pueda libremente y con pleno consentimiento del dicho don José, su hijo y sucesor legítimo, vender, subrogar o gravar en cualquier manera lo perteneciente a dicho mayorazgo en sitio que llaman de la Riva.
El Capitán Don Claudio Teodoro de Ceballos, hijo legítimo del Capitán Don José de Ceballos y Burgos, difunto, su heredero, albacea y tenedor de bienes principal, por sí, y en nombre de sus fiadores el Alférez Diego Domínguez Muñiz y de Jacinto Méndez, vecinos del pueblo de Naolinco; Cristóbal de Zárate, vecino de Jalapa. Así mismo su fiador, se obligaron a que dicho principal, dará cuenta con pago de todas las haciendas y bienes que Juan Velázquez de Escobedo, Juez Comisario despachado de la Inquisición, le entregare hasta que dicho tribunal le mande devolverlos.
Don José Gil de Gibaja, Juez Comisario de Guías del pueblo de Jalapa, otorga poder especial al Licenciado José Joaquín de Jáuregui Bárcena, vecino de la Ciudad de Puebla, para que acabe las diligencias que tiene pendiente sobre los esponsales con doña María del Carmen Moreno, quien apeló para el señor Obispo de la Puebla. \r\n
Pedro de Salvatierra, juez comisario para la cobranza de la real alcabala que fue a cargo el Capitán Sebastián de la Peña, recibió de Doña Francisca de Rojas y Aguilar mujer del susodicho 120 pesos de oro común por sus salarios de la referida comisión.
Pedro de Garnica Girón, vecino de la Puebla de los Ángeles, estante en este pueblo, en nombre y con poder de Tomás de Alamedis Alavez obligó a su poderdante a que pagará a don Alonso Ordóñez, Juez Comisario de los bienes de difuntos, 5025 pesos y 7 tomines de oro común, precio de las mejoras que Bartolomé González, difunto, hizo en la hacienda del referido Tomás de Alamedis, cuatro años después para de la fecha de esta escritura.
Don Bartolomé de la Riva, natural de los Reinos de Castilla y vecino de la venta de Rinconada, hijo legítimo de los difuntos don Manuel de la Riva y de doña Juliana López, otorga poder especial a don José Gil de Gibaja, Juez Comisario de Guías en este reino y vecino de la Ciudad de México, para que comparezca ante el señor Juez General de Bienes y Difuntos, donde pida se le devuelvan los bienes que quedaron intestados de su padre, los cuales se embargaron en la Ciudad de Veracruz.
Don José Gil de Gibaja, Juez Comisario de Guías en el pueblo de Jalapa, otorga poder especial a don Antonio de la Barrera, Procurador de la Real Audiencia de la Ciudad de México, de donde es vecino, para que acabe las diligencias que tiene pendientes sobre esponsales con doña María del Carmen Moreno.
El Capitán Don Sebastián de la Higuera Matamoros, el Capitán Don Diego de Orduña Loyando, Don José Ceballos de Burgos y Diego de Gamboa , dueños de ingenios de hacer azúcar en esta provincia, y Pedro de Arriaga, labrador, por lo que les toca y en nombre de las demás personas de la misma, dieron su poder cumplido a Alonso de Neira Claver, vecino de Jalapa, para que en sus nombres parezca ante el Señor Conde de Salvatierra, Virrey de esta Nueva España, y ante Fernando López Salvatierra, Juez Comisario por su Excelencia nombrado para la medida de tierras y aguas en esta jurisdicción, y se admitan a composición las sobras de tierra, aguas y otras cosas que tuvieren sus haciendas, por la cantidad de pesos que le parezca, con las capitulaciones, condiciones, y plazos que asentare, y los obligue a otorgar las escrituras a favor de Su Majestad y de su real haber conforme a lo que cupiera a la hacienda de cada uno.
Alonso Ordóñez, Juez Comisario de bienes de difuntos, en virtud de la comisión que tiene el licenciado Antonio Rodríguez, Juez General de ellos, y en razón de los bienes que quedaron a la muerte de Bartolomé González, vende a Francisco de Orduña, dueño de su ingenio, vecino de Jalapa, cinco esclavos negros, tres varones y dos hembras, de diferentes nombres y edades, por el precio de 1 850 pesos de oro común; con declaración, que un niño pequeño que va con su madre María no se lo vende, por haber quedado a la voluntad del señor Juez General,