Juan Gómez, herrador vecino de Orizaba, se obliga a pagar a Luis de Beristáin, 35 pesos de oro común, los cuales son por razón de un caballo castaño pelicano.\n\n
HERRADORES
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Gregorio Felipe, estante en este pueblo de Orizaba, entra por aprendiz de herrador con Domingo Sánchez, por tiempo y espacio de 2 años, en cuyo tiempo se obliga a hacer todo lo que le mande dicho Domingo, por cuanto le ha de dar de comer, beber, vestir y calzar, y al finalizar el término de 2 años las herramientas para practicar su oficio.\n
Juan Gómez, herrador, se obliga de hoy en 2 años a no jugar ningún juego de naipes, y si pareciere haberlo jugado dará y pagará a la Cofradía de este pueblo 200 pesos de oro común en reales para cera y lo demás que en la dicha cofradía fuera menester.\n\n
Juan Carlos, vecino del pueblo de Izuatlán [Ixhuatlán], se obliga a pagar a Domingo Sánchez, herrador vecino de Orizaba, 37 pesos y medio de oro común los cuales son por razón de un caballo castaño\n
Domingo Sánchez, herrador, vecino de este pueblo de Orizaba, se obliga a pagar a Alonso Prieto, vecino del pueblo de Tehuacán, 125 pesos de oro común los cuales son por razón de 100 fanegas de trigo.\n\n\n
Joaquín López, Herrador de oficio, natural de la Villa de Córdoba, en España y vecino del pueblo de Jalapa, hijo legítimo de Francisco López y María Nares, casado con Ángela María, otorga poder para testar y nombramiento de albacea a Juan de Ariz, vecino de este pueblo, y como heredera designa a Lugarda, huérfana de 10 años que crió en su casa.
Luis Vázquez, mestizo, residente en Jalapa, se obligó a servir durante un año a Manuel Gómez, herrador, vecino de Jalapa, con la finalidad de que le enseñe a herrar y sangrar una bestia; en ese tiempo, no se ausentará y el dicho Manuel Gómez le dará de comer, un vestido de paño, calzón, ropilla y capote.
Andrés Gómez Izquierdo, herrador, vecino de Jalapa, se obligó a pagar a Vicente Rodríguez Ruiz, vecino de la nueva ciudad de la Veracruz, o a quien su poder hubiere, 155 pesos de oro común, por razón de otros tantos que Vicente Rodríguez, pagó por él a Juan de Agustla, vecino de la dicha ciudad, para fin del mes de marzo del presente año, todos juntos en una paga, puestos en la nueva Veracruz.
Francisco Hernández, hijo de Justina, residente en este pueblo de Orizaba, menor y de poca edad, entra a servir con Domingo Sánchez, herrador, para aprender el oficio.\n\n
Miguel Guillén y Domingo Sánchez, herrador, se obligan de pagar a Álvaro Patiño Dávila, vecino de la ciudad de los Ángeles, 125 pesos de oro común, cantidad que Francisco Rodríguez Pacheco, mulato, debe a los menores hijos de don Rodrigo de Vargas, difunto, por cuya deuda se encuentra preso en la cárcel pública de este pueblo, y por hacer buena obra, los otorgantes se obligan a solventar dicha deuda en el término de tres meses.\n