Autos, tutelas y curaduría de los menores hijos y herederos de Juana Gómez, discernida en Cristóbal Gutiérrez de Huesca, y demanda de Felipe Martín Durán, sobre que éste le saque de una fianza, y para que se le renueve dicha tutela.
HERENCIAS
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Inventario, división y partición de conformidad de los herederos del Alférez Juan González de Olmedo y María Melián, su mujer, vecinos que fueron de este pueblo de Orizaba, así de la herencia paterna como de la materna, y en virtud de testamento de la dicha María Melián y claúsulas de él.\n\n
Autos que se hicieron sobre haber muerto ab intestato el Licenciado don José Ruiz de la Mota, vicario y Juez Eclesiástico que fue de los pueblos de la Doctrina de Zongolica y Tequila; y embargo de sus bienes, cuya herencia repitieron derecho a ella don Pedro Ruiz de la Mota, su hermano; don José de la Mota, Jacinto de la Mota y doña Magdalena Ruiz de la Mota, sus sobrinos, los cuales fueron declarados por sus herederos legítimos ab intestato.\n
Gregoria de los Reyes, viuda y albacea de Antonio de Aguilar, junto con Nicolás Montero, esposo de su hija Ana María y demás herederos del difunto Aguilar, otorgan poder general a don Diego Santos de Ávila, Procurador de la Real Audiencia de la Ciudad de México, para que los represente en todos sus pleitos, causas y negocios civiles y criminales.
Juan e Inés de Lezama, hermanos, la última viuda de Domingo Navarrete, vecinos de Jalapa, otorgan poder a su hermano José Antonio de Lezama, residente en la Ciudad de la Puebla, para que en su representación haga el cobro de herencia y pleito que sobre ella se ha seguido en distintos tribunales superiores e inferiores, asimismo haga cualquier concierto y espera de tiempo que sobre dicho pleito se le ofrezca.
El Capitán Don Fernando de Valdéz y Portugal, Alcalde Mayor de Jalapa, y Doña Isabel Tello de Lomas, su legítima mujer, hacen gracia y donación al padre Maestro Fray Nicolás de Lomas y Alavez, hermano de la susodicha, religioso de la Orden de Nuestra Señora de las Mercedes que reside en su convento de la ciudad de México, de la parte que les pudiera pertenecer de la herencia en el valor de unas casillas ubicadas en dicha ciudad, a espaldas del Convento de Regina, y linda por una parte con casas del Licenciado Juan Matías, y por otra, con casas del Convento de La Concepción, las cuales quedaron por fin y muerte del Licenciado Pedro Ruiz de Alarcón, presbítero, Capellán del Colegio de San Juan de Letrán, de quien son herederos otorgantes.
Don Carlos Antonio de Luna y Arellano, vecino de San Salvador El Seco, jurisdicción de Tepeaca, vende a Don Fernando de Arriaga, vecino de la provincia de Jalapa, cuatro sitios de ganado mayor que tiene y heredó de sus padres, ubicados en términos del pueblo de Colipa, jurisdicción de La Antigua Veracruz, que corren \"desde las Lomas de las Matas que hoy llaman Lomas de Enmedio, hasta lindar con sitios que quedaron de Rodrigo Fernández de la Calleja\", en la costa del Mar del Norte, uno en pos de otro, por el precio de 360 pesos de oro común cada uno. \r\n
Don Bartolomé de Lecea, vecino de Jalapa, albacea y heredero de su mujer Doña María de la Cruz de Villanueva, cuya herencia tiene aceptada, vende a Diego Alonso de Villanueva, vecino de Naolinco, un negro esclavo nombrado Miguel de la Cruz, criollo de Jalapa, nacido en su casa; hijo de Magdalena, negra soltera, de nación Angola, su esclava; de 12 años de edad, libre de hipoteca, empeño y otra enajenación; sin asegurarlo de ninguna tacha, defecto ni enfermedad, en el precio de 200 pesos de oro común, horros de alcabala.
El Capitán Don Nicolás Flores Altamirano, dueño del ingenio San Miguel Almolonga, dijo que por cuanto firmó una cédula por 495 pesos de oro común, en compañía de Juan de Castro, vecino de la Nueva Veracruz, en favor de Don Francisco de los Santos, difunto, vecino que fue de Jalapa; y por la división que se hizo de sus bienes entre su mujer y sus herederos, les cupo de porción y herencia paterna 481 pesos 7 tomines y 4 granos de oro común, a Nicolás de los Santos y a Juana de los Santos, hijos legítimos del dicho difunto. Y poniéndolo en efecto, por la presente escritura, Don Nicolás Flores Altamirano se obligó a pagar dicha cantidad en esta forma: 100 pesos un tomín y 10 granos a Nicolás de los Santos; a Juan de los Santos 127 pesos un tomín y 10 granos; a Francisco de los Santos 127 pesos un tomín y 10 granos; y a Juana de los Santos, otros 127 pesos un tomín y 10 granos, los cuales suman la partida que les cupo de la herencia de su padre, y en el interín que los cobran, les pagará de réditos el 5 por ciento anual a cada uno de los herederos.
El Capitán Don Sebastián de Mora y Medrano, Alcalde Mayor de esta provincia, notificó el auto de arriba a Doña Aldonza Antonia de Neira Claver y a Don Diego de Arce y Tovar, su marido, vecinos de Jalapa, como una de las herederas de Don Alonso de Neira Claver, para que acepte o renuncie dicha herencia; y dijo que no pretendía aceptarla, y la repudió para que sucedan en la parte que a ella le pudiere tocar, en sus hermanas, herederas de su padre, pues se contentó con la cantidad de pesos que le dio antes de su fallecimiento, cuando contrajo matrimonio con Don Diego de Arce y Tovar.