Don Cristóbal Francisco García y don José Antonio García, padre e hijo, informan que la difunta doña Petrona Josefa de Castro, madre de José, le dejó por bienes, una casa de cal y canto cubierta de tejas, ubicada en este pueblo, linda al sur con la Calle Real que de la plaza sale hacia la Veracruz y casas de don Laureano [Fernández] de Ulloa, al oriente con casa de doña Ana María de Iglesias, al norte con solar de Manuel de Santa Ana y al poniente con el callejón de Ibáñez, la cual tiene sobre si 500 pesos de censo y aunque la casa ganó 1, 000 pesos fueron por ayuda de una bodega que dicho Cristóbal hizo a su costa y crédito, por cuya razón se dividió el arrendamiento entre los otorgantes, por lo cual convienen dicho José y Cristóbal que la casa y bodega sean repartidos en partes iguales para que los dos la vivan o renten, y en caso de que alguno de los dos quiera reclamar lo relacionado en este documento, se le impondrá la pena de 200 pesos.
HERENCIAS
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Paula Salazar, mujer legítima de José Cesáreo, vecinos del pueblo de Jalapa, otorga poder general a su citado esposo, para que perciba lo que le tocó de herencia de su difunta madre, para lo cual nombre peritos y continué y concluya cualquier diligencia e inventarios, para lo cual comparezca ante la Real Audiencia.
María de Jesús Blanco Navarrete, hija legítima de Simón Blanco Navarrete y mujer legítima de don Manuel Sánchez, otorga poder especial a su citado marido, para que se ocupe de recibir los bienes de su difunto padre, que por inventario y partición le tocaron por hijuelas, vendiéndolos en los precios que acuerde.
Doña María Salgado, vecina del pueblo de Perote, casada con José Benavides, albacea y heredera del difunto Capitán Isidro Salgado, vende a don Juan de Quiñones, Alguacil Mayor de la jurisdicción de Jalapa, un rancho de dos caballerías de tierra, que heredó de sus padres, ubicado cerca del convento y hospital de Nuestra Señora de Belén de dicho pueblo, que lindan al norte con una barranca de piedras que baja junto a un horno llamado Chuparatones, al sur con otra barranca que llaman de los Azumbates, el norte con tierras del Capitán Juan de Malpica y al poniente con el Camino Real que sale a una vereda que viene a dar al derramadero de Tascantepeque, al precio de 1, 000 pesos de oro común, que reconocerá en censo a favor del dicho hospital.
Don Antonio Díaz Parraga, vecino del pueblo de Jalapa, y doña Rita Apolonia Jiménez, albaceas de Ramón de Osorio, ella viuda de dicho Osorio, otorgaron poder especial a Fernando de Rebolledo, cuñado de dicha Rita y demás herederos de su difunto hermano, para que firme el compromiso que hicieron acerca de la herencia de su abuelo, en el que acordaron que Rita Apolonia Jiménez, entregará la casa de Coatepec y 700 pesos en dinero de contado de dote de su difunta abuela y pagará gastos del difunto, obligándose ambas partes a cumplir las condiciones de esta escritura.
El Bachiller José Nicolás de Acosta, Clérigo, Presbítero Domiciliario del Obispado de Puebla, apoderado de los herederos del difunto, don Manuel de Acosta; otorga poder especial a don José Francisco Ruiz Cañete, Abogado de la Real Audiencia de la Ciudad de México, de donde es vecino, para que en nombre de dichos herederos, comparezca en la citada Real Audiencia, donde conteste en el juicio que se sigue sobre la posesión de los sitios de Tecuane y la Cueva.
Doña María de los Dolores del Moral, hija legítima de padres difuntos y vecina del pueblo de Jalapa, otorga carta de libertad a una esclava mulata, nombrada Mariana de 34 años, misma que heredó de su difunta madre, doña Margarita Palacios de la Higuera.
Don José María Acevedo, natural de la Ciudad de México y vecino de la Nueva Veracruz, hijo legítimo de don José Acevedo y de doña María Gastelo y Ugarte, difuntos, en representación de su abuela materna doña Isidora Bazán de Otero, quien es heredera de don Bernardo Bazán de Otero, declara que ha recibido del Licenciado Miguel Bazán de Otero, hermano de su abuela, la cantidad de 515 pesos que son la mitad de la herencia que le corresponde de su citada abuela y de sus tíos abuelos, el Licenciado don Miguel Bazán de Otero y don José Bazán de Otero; la otra mitad le corresponde a su hermana, doña María Josefa Acevedo.
Don Diego Gómez de Soto, vecino y labrador de San Juan de los Llanos, y residente del pueblo de Jalapa, vende a Marcos Mojica, Luis Solorza, Pedro Julián y Josefa Alejandra, herederos de Lucas de Mojica, 7 sitios de tierra de los 9 que compro Miguel Gómez de Soto, padre del declarante a Juan Hernández Yuste, por medio de Juan Hernández, su nieto, y de los cuales vendió 2 al citado Lucas de Mojica, por lo que la venta que ahora realiza la hace en el precio de 1, 000 pesos.
Juan Bernardino Rangel, dueño de recua, vecino de este pueblo de Jalapa, viudo de María de Armenta, hijo natural de María González, heredero de su difunta mujer, realiza testamento, en el cual nombra por albacea y herederos a don José Antonio de Acosta y María de Armenta, la cual fue criada por el otorgante y su difunta esposa, también tiene un hijo natural al que le ha entregado 2 mulas y 25 pesos en reales.