Diego García y José García, este último su hijo, mayor de 30 años, vecinos de esta jurisdicción de Jalapa, comparecieron para informar que José García y hermanos de Catarina María Pérez, su difunta madre, hicieron compromiso de repartir herencia de la citada difunta, pero que ahora su padre solicita le devuelvan 55 pesos, para que los use como más le convenga, comprometiéndose a no pedirle nada a cambio.
HERENCIAS
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Don Bartolomé Salvo y su mujer doña Ángela Francisca del Pino, vecinos del pueblo de Jalapa, otorgan que han recibido de doña Ana Antonia Camino, como tutora de doña María Bárbara Cordero, hija y heredera de don Juan Cordero, la cantidad 2, 655 pesos, mismos que se obligan a pagar junto con sus réditos dentro de 3 años. Dando para seguridad de dicho adeudo, hipoteca de una casa de cal y canto, la cual linda al norte con calle que sale de la plaza de este pueblo para la Nueva Veracruz y casas de don Joaquín Ildefonso de Torquemada, al sur con casas de don Juan Antonio de Zavalza, al oriente con un callejón y casas de Benito Posadas y al sur con casa y solar de Leonardo Mafara.
Don Juan de Quiñones, Alguacil Mayor de la Jurisdicción de Jalapa, albacea de doña María Luisa Igualada; y Jaime Antonio Trillo, heredero dicha María Luisa, imponen un censo de hipoteca de 200 pesos, a una casa de su morada con la condición de entregar 10 pesos al Mayordomo de la Cofradía del Santo Excelentísimo y 50 pesos para dicha Cofradía.
María Josefa Ortiz, viuda, albacea y heredera del Alférez don José Modesto Montiel, con poder para testar del difunto don Alonso de la Barrera, en compañía de don Miguel Pérez, realizan testamento del citado Barrera, en donde por muerte de dicho Montiel, María Josefa Ortiz quedó como albacea del citado Barrera, el cual nombró como herederos a Juana Barradas, su legítima esposa, junto con su hijo Alonso.
Don Juan Manuel Domínguez, vecino del pueblo de Naolinco, hijo legítimo, heredero y albacea del difunto don Antonio Domínguez, otorga poder especial a don Manuel Barbadillo, vecino del pueblo de Jalapa, para que cobre a don Manuel Antonio Bertan, vecino de Puebla, la cantidad de 385 pesos, restantes de 532 pesos, por concepto de bienes de dicho difunto.
Doña Josefa Lagunes, viuda, albacea y heredera única de Mateo José Viveros, vecina del pueblo de Jalapa, vende a don Francisco Julián de Aravalles, vecino de este pueblo, una casa de piedra, lodo y con rajas de cal, cubierta de madera y tejas, ubicada en el Barrio de Arriba de este pueblo, la cual linda al poniente con la calle que baja hasta la Plaza y Convento del Padre San Francisco, al sur con la calle que da vuelta hacia el hospital de Las Sánchez y solar de Modesto Viveros, al oriente con solar del Convento del citado hospital y al norte con solar de las casa reales, al precio de 500 pesos de oro.
El Capitán don Bernardo Martínez de Vélez y don Francisco Pérez Travanca, suegro y yerno respectivamente, vecinos del pueblo de Jalacingo, acordaron que Bernardo entregará a Francisco la cantidad de 2, 623 pesos 3 reales, mismos que le corresponden a su esposa Ana Francisca, como herencia de su madre Josefa Romano, mencionados en el inventario de los mismos.
Petrona Josefa de Torres, mujer de Nicolás Ventura de Acosta, de quien tiene licencia expresa de su marido, junto con Francisca Antonia Torres, hijas y herederas de la difunta Manuela Pérez, venden a su hermano Luis García, vecino del pueblo de Naolinco, una casa de cal y piedra cubierta de madera y teja, de 24 varas de frente y 25 varas de fondo, linda al oriente con la Plaza Pública de este pueblo, al sur linda casas de la viuda del difunto Eugenio de Rivera, al poniente con Diego Barradas y al norte con 16 varas de solar contiguo a esta casa, al precio de 500 pesos.
Don Juan José de Thormes, vecino del pueblo de Yecuatla, como único heredero de su padre don Juan de Thormes, le corresponden 6,000 pesos, en que fue interesado su difunto padre, los que envió con Pedro Martínez de Murguía, Caballero de la orden de Santiago, como consta en cuenta de Miguel Martínez de Zubiegui, y para que tenga efecto otorga poder especial a don José de Arria, vecino de la Nueva Veracruz, para que pida cuentas a dicho Miguel de la referida cantidad junto con los intereses generados en el tiempo en que Su Majestad se valió de ellos, con otras cantidades de varios interesados, habiendo quedado en pagar por toneladas que se desfrutasen en viajes de flotas, galeones y navíos sueltos de registro para las Américas como consta en la cuenta citada.
Don José de Echeagaray, vecino del pueblo de Jalapa, informa que por fallecimiento de su madre doña María Fernández Marín, recayeron por herencia a favor del declarante y sus hermanos, unas casas en Veracruz que acordaron vender para repartir lo que a cada uno le corresponde, por lo que otorgan poder especial a su hermano don Francisco de Echeagaray, Teniente de Dragones, vecino de Veracruz, para que en representación de sus derechos venda dichas casas.