Doña Juana Urbina Díaz Mier, vecina de este pueblo de Jalapa, dijo que habiendo fallecido su esposo don Pedro José Durán dejó varias deudas; una con don Manuel Sáenz Pinillo, su cuñado, vecino de Sevilla, 300 pesos y a don Julián de la Fuente, su cuñado, vecino de Sevilla, 650 pesos, ambas cantidades pertenecientes a las esposas de los nominados por herencia de su madre, y habiéndose presentado don Manuel Montero, vecino de Sevilla, con poder de don Julián y don Manuel para cobrar de dicho don Pedro José Durán, otorga que se constituye como fiadora de doña María y de doña Rosalía Durán y de sus maridos don Julián y don Manuel por la cantidad de 970 pesos.
HERENCIAS
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Don Juan José Rincón, labrador y vecino del pago de Perote de esta jurisdicción, y el Bachiller don Juan Antonio Rincón, Clérigo Presbítero domiciliario de este Obispado de la Puebla, junto con don José Rincón, vecino de este pueblo de Jalapa, todos hijos legítimos y herederos de don José Antonio Rincón, dijeron que dicho don José Antonio debía a don Juan José Rincón 5, 600 pesos que pagó por él a los albaceas de don Lorenzo de León de la Cruz, vecino de México, por lo que otorgan que como pago de esta deuda ceden una casa a don Juan José Rincón y 450 pesos que pagarán en la próxima feria.
José Miguel Cardeña y su mujer doña María [de] Loaiza, viuda de Gregorio Martínez de Segura, vecinos de Coatepec, vendieron a José de Zárate unas mulas que quedaron de la partición de bienes del difunto Segura, las cuales importaron 1, 040 pesos que se obligó a reconocer réditos, habiendo convenido Zarate con los otorgantes que dicho Cardeña recibiera las mulas al mismo precio y lo correspondiente a las que se han muerto quedara fincado en una casa de doña María, pagando réditos a favor de su dos hijos. Y habiendo pagado dicho Zarate 100 pesos que aun quedaban a favor de dichos menores, por orden de la Real Justicia se le entregaron a Juan José Santa María con la obligación de pagar los réditos de dicha cantidad a favor de los dos menores hijos de Segura.
Don Antonio Primo de Rivera, Teniente General de esta jurisdicción de Jalapa, dijo que habiéndose querellado Gregoria María de Agüero, hija de los difuntos Juan Miguel de Agüero y de Josefa Eugenia, con don José de la Parra, tendero, respecto a que el susodicho le quitó con engaños la escritura de la casa donde habita, hasta que se valió de su merced quien hizo que se la devolviera, y dicha merced viendo que había otros dos herederos que son Francisco de Paula Agüero y María Javiera Agüero de doce años, hijos de dichos difuntos, mandó se valuara la casa con su solar, resultando en su valor de 104 pesos 3 reales, por lo que Gregoria, quien está casada con Antonio Silverio de Aguilera, y su hermano tomaron la casa, obligándose a pagar a María Javiera 35 pesos, que le corresponden, hasta que tenga la edad para recibirlos, nombrando como fiador al Capitán Cristóbal de Alarcón.
Don José de Trapaga, vecino del pueblo de Perote, se obliga a tener en su poder, la cantidad de 200 pesos que pertenecen a la menor María Bartola de Roso, por herencia que recibió y quien está al cuidado de su abuela doña Margarita Ortiz, hasta que la menor tenga edad o tome estado, pagando 10 pesos de rédito anualmente y para asegurarlo, hipoteca una casa que posee en la Calle Real del pueblo de Perote.
Don Martín José de Esparza, Alférez de Dragones en el Regimiento de España y residente del pueblo de Jalapa, hijo legítimo y heredero del difunto don José Joaquín de Esparza, otorga poder general a don Juan Manuel de Meza, vecino del pueblo de San Andrés, Chalchicomulco, jurisdicción de Tepeaca, para que lo defienda y demande en todos sus pleitos, causas y negocios, civiles y criminales.
Doña Manuela Javiera de Campos Arraido y Monterde, mujer de Juan Santiago Lobo, informa que como heredera de su padre Miguel de Campos, recibe de don Francisco Javier de Medina y de doña Martina de Miranda y Tellechea, albaceas de don Martín de Miranda y Tellechea, marido del segundo matrimonio de su madre, doña María Micaela de Arraido y Monterde, la cantidad de 25, 377 pesos 6 y medio reales, 15, 226 pesos 5 y medio reales como legítima paterna de su padre y 10, 151 pesos y 1 real de oro común, por la tercera parte de herencia que le toca de sus difuntas hermanas.
Don Vicente Gutiérrez, vecino del pueblo de Tepeyahualco, Jurisdicción de San Juan de los Llanos, informa que por herencia de su padre don Nicolás Gutiérrez, le tocó una esclava mulata blanca de nombre María Gertrudis de la Luz, de 18 años, misma que se le había extraviado y recogió caritativamente doña María Nicolasa de Torquemada, quien desde los 12 años la ha tenido en calidad de servidumbre, por lo cual le otorga su libertad por el aprecio que hacia ella le tiene, dándole María a la otorgante, la cantidad de 35 pesos, como valor de dicha esclava.
El Bachiller don Carlos Suárez, Clérigo, Presbítero, Domiciliario del Obispado de la Puebla y vecino del pueblo de Jalapa, albacea y heredero del difunto don Pedro Celestino de la Torre, otorga poder especial a don Juan Antonio Herrero, al Presbítero Rodrigo Benítez Valverde, y al Presbítero Francisco Vivis, vecinos de Cádiz, para que tomen cuentas a Don Antonio Pérez Garro, vecino de Cádiz, y a todas las demás personas que deban efectos, caudal o hacienda que tengan a su cargo, los cuales pertenezcan a la testamentaria de don Pedro Celestino de la Torre.
Don Ignacio Martínez de Arcos y Antonio Martínez de Arcos, hijos legítimos y herederos del primer matrimonio de don José Martínez de Arcos; junto con don José Francisco, Manuel y Francisco Roso, viudo de Rosalía Martínez Arcos; hijos legítimos y herederos del primer y segundo matrimonio de don José Martínez de Arcos, venden a doña Micaela María de Ortega y Escobedo, vecina del pueblo de Misantla, la hacienda, trapiche y molinos llamada “Nuestra Señora de Belem y Señor San José Sierra del Agua”, ubicada en el pueblo de Perote, en la cantidad de 10, 750 pesos, pagando 5, 750 pesos de contado y los restantes 5, 000 pesos a pagar anualmente en réditos del 5 por ciento.