Andrés, José, Inés y María García y Fernando Osorio, todos hermanos y herederos de Isabel Hernández, presentes algunos y representantes otros, dijeron que por muerte de la mencionada Isabel Hernández, quedó entre sus bienes una caballería de tierra incluida con las demás de que se compone la hacienda de labor nombrada Altoyuca que posee el Capitán Juan de Malpica, apreciada en 300 pesos de oro común de lo que cupo a cada uno 60 pesos, pero María García la vendió al Capitán Juan de Malpica anteriormente, dado lo anterior los otros 4 hermanos venden al mencionado capitán 3 partes de la caballería de tierra, de cuyas cantidades se dan por entregados a su voluntad.
HERENCIAS
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María de Zárate, mujer legítima de Nicolás Jorge, vecinos del pueblo de Colipa, dijo que en primeras nupcias, casada con José de Mojica, tuvo un hijo de él, y no teniendo más herederos que a ella en las partes de tierras que tiene en Juchique, en tal virtud otorga poder especial a Marcos Mojica, su hijo, para que en su representación venda esas tierras al fiado o al contado a la persona que por bien tuviere y por el precio que hallare.
Don Francisco Rizo, vecino del desierto de Perote, vende a Don Juan de Malpica, vecino de dicho desierto, la parte y porción que le cabe de la herencia paterna y materna, en el rancho nombrado San Juan Alteyuca, ubicado en el referido desierto; libre de censo, empeño, hipoteca y otro gravamen, por el precio de 210 pesos de oro común que debe a diferentes personas y los ha de pagar el comprador.
Doña Sebastiana Ortiz de Zárate, viuda de Don Manuel Martín de Revilla, vecina de Jalapa, como madre y administradora de las personas y bienes de sus hijas Polonia y María de Revilla, dio su poder cumplido al Capitán Don Juan de Amen, y en segundo lugar a Don Antonio de Llano Salazar; vecinos de las villas de Sopuerta y Galdames del señorío de Vizcaya, para que en su nombre acepten la herencia que al dicho su marido Don Martín de Revilla, como hijo y heredero de Don Martín de Revilla y de Doña María Cavieras, vecinos que fueron de la Villa de Portugalete del Señorío de Vizcaya, le toca de la paterna y la materna.
Ventura de Acosta y Gaspar de Heredia, vecinos de la jurisdicción de Jalapa, poseedores de los trapiches de la Concepción y San Diego, dijeron que por cuanto es a su cargo el enterar a doña Josefa de Acosta, hija y heredera de Manuel de Acosta y de doña Lucía Lagunes, de la legítima que por hijuela se le adjudicó, cuyo resto es de 359 pesos, los cuales no se los han podido enterar en reales, en cuya virtud otorgan que le entregan a Josefa de Acosta, mujer legítima que es de don José Ruiz Cañete, en cuenta de pago del resto de la legítima, una negrita esclava criolla de dichos trapiches, nombrada Juliana María, de 11 años de edad, por el valor de 250 pesos de oro común.
José Ramos, vecino del pueblo de Jalapa, albacea y tenedora de bienes de Antonia Luis de Castro, difunta, dijo que por testamento otorgado el 27 de febrero de este año, declaró tener entre sus bienes una casita cuyo solar mide 10 varas de frente y 26 y media de fondo, ubicada en la Calle Real que sube de la plaza para la casa del Rey, linda por una parte con casa del Capitán Juan de Malpica y por la otra con casa de Antonio Cabello, cuya casa ha decidido venderla y de lo que resulte distribuirlo entre sus herederos, por tanto otorga que la vende a Juana Josefa, en 232 pesos y 4 reales, de los cuales 137 pesos y 4 reales se da por entregado y los 95 restantes se aplicó por herencia.
Juan José de Thormes, vecino del pueblo de Jalapa, hijo y heredero de Juan de Thormes, ha recibido de don Miguel Gómez de Soto, vecino y labrador de la provincia de San Juan de los Llanos, marido que fue de Micaela Cortés y Calva, difunta, 3, 000 pesos de oro común con sus réditos corridos, cuya cantidad debía a los herederos de Juan de Thormes y se le adjudicó al otorgante en cuenta de pago de su legítima por escritura que otorgó a favor del Alférez Sebastián de Flores Moreno, como albacea del difunto.
Don José Camino y Velasco, residente en el pueblo de Jalapa, dijo que don Pablo Agustín de Samaniego, Caballero de la Orden de Santiago, residente en la Villa y Corte de Madrid, otorgó poder a don Francisco Antonio de Aguirre y Gomendio, difunto de la misma orden, a don Francisco de San Juan, que hoy reside en los Reinos de Castilla, y al otorgante, para que en su nombre y como heredero de Carlos de Samaniego y Pacheco, pudieran pedir, tomar y aprehender la tenencia y posesión de todos los bienes de don Carlos, con las cláusulas que para su validación convengan.
Doña Ana María de Alemán Maldonado, mujer legítima del Capitán Don Fernando Ruiz de Córdoba y Arellano, dueños del ingenio de San Sebastián Maxtlatlán, como hija legítima de Jerónimo de Alemán y de Doña María Maldonado, difuntos, vecinos que fueron de la nueva ciudad de Veracruz, con licencia de su marido, renunció a la herencia que le dejaron sus padres para que sus hermanas sucedan en la parte que le pudiere tocar, y se contenta con los pesos de oro que su madre le dio antes de su fallecimiento.
José Díaz Montero, vecino de Jalapa, se desistió del cargo de albacea que su padre Alonso Díaz Montero, por cláusula de su testamento lo nombró, al mismo tiempo, renunció a la parte de la herencia que le pudiera tocar, y se conforma con la cantidad de pesos que su padre recibió de la dote y capital de María Pérez de Villanueva, su primera mujer, y madre del otorgante, cuya herencia desde luego acepta.