Alonso de Villanueva, vecino de Veracruz, dio carta poder a Esteban Arce de Santander, residente en la Corte del Rey Felipe, para que en su nombre cobre de los herederos de Diego Caballero Bazán, ciertos dineros en reales.
HERENCIAS
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Isabel de la Rosa, mujer legítima de Juan de Tejada, vecinos de Jalapa, dio su poder cumplido a Francisco Hernández Francisco y a Cristóbal Ramírez Padilla para que puedan cobrar, en su nombre, cualesquier bienes, pesos de oro y otros géneros que le debieren como heredera de Pedro Gallego, su primer marido.
Francisco García, residente en el Valle de Atlixco, fleta su recua a Francisco Bazo de Andrada, Alcalde Mayor de Jalapa, para que vaya al Valle de San Pablo a la heredad del canónigo Gaspar Ochoa, a traer 530 fanegas de trigo, las cuales sean puestas en los molinos de Loaissa y Quetzalapa.
Francisco García, y su esposa, Leonor Maldonado, y Miguel Maldonado, su hermano, vecinos de Jalapa, juntos de mancomún, como herederos de Juan Maldonado, sobrino de los susodichos, le otorgaron al Capitán Mateo Juárez, vecino de la ciudad de Veracruz, resguardo en forma de que por ninguno de los mancomunados pagará cosa alguna de los 881 y 4 tomines de oro común de la herencia de su sobrino Juan Maldonado, porque ellos ya cobraron dicha cantidad.
El Capitán Bartolomé, Benito, Diego, Pascual, Josefa y Juana de Castro, Antonio Barradas como marido de Margarita de Castro, y Manuel Vázquez Rincón como marido de María de Castro, hijos y herederos de Francisco de Castro y de María de Medina, todos juntos venden a Juan Rodríguez, vecino del pueblo de Jalapa, un pedazo de solar que mide 20 varas de frente y 53 de fondo, ubicado en este pueblo, colinda con casas que eran de Juan López Ruiz Matamoros, con casa y solar de Lucas Francisco de Ayala, con el arroyo y ciénega de Techacapa y con la Calle Real que sale de este pueblo para la Nueva Veracruz. La venta se hace en 20 pesos de oro común que se dan por entregados.
Benito, Pascual, Diego, Juana y Josefa de Castro, y el Sargento Manuel Vázquez Rincón como marido de María de Castro, Antonio Barradas como marido de Margarita de Castro y Lucas Francisco de Ayala como marido de Teresa de Castro, vecinos todos de Jalapa y herederos de Francisco de Castro y de María de Medina, venden al Capitán Bartolomé de Castro, su hermano, una casa de piedra y lodo que mide 21 varas de frente y 51 de fondo, ubicada en la Calle Real que sale de este pueblo para la Nueva Veracruz, colinda con callejón que llaman Domingo el Portugués, con casa y solar de Juan de León, con solar y casa de Micaela de la Peña. La venta se hace libre de censo, empeño e hipoteca en 601 pesos y 5 reales de oro común que han recibido.
Juan Mosquera y Moscoso, español, vecino del pueblo de Jalapa, heredero de Teresa de Córdoba y Arellano, su legítima mujer, usando de ese derecho, vende a Juan Bravo de Alarcón, de la misma vecindad, una mulata nombrada Antonia Catalina, de 46 años más o menos. La esclava se encuentra libre de empeño, censo e hipoteca, en 312 pesos de oro común.
El Bachiller Don Isidro Astacio de Arévalo, presbítero de este obispado de la Puebla de los Ángeles, Teniente de cura del partido de Jalapa, como hijo legítimo y heredero de Juliana Méndez, difunta, vecina que fue de Topoyango, jurisdicción de Tlaxcala, y habiendo aceptado la parte de la herencia que le toca, dio su poder cumplido al Bachiller Juan Martín Astacio de Arévalo, su hermano, Teniente de cura en el partido de Acatzingo, jurisdicción de Tepeaca, para que en su nombre acepte cualesquier bienes raíces y muebles que hubiere dejado su madre, y pida la división de los mismos entre el otorgante y sus hermanos.
Doña Juana de Rivera, viuda de Don Francisco de la Peña, y sus hijos legítimos Hipólito de la Peña y Bernarda de la Peña, se dieron por contentos y satisfechos de la parte y porción que a cada uno le cupo de los bienes que quedaron por fin y muerte del dicho Don Francisco de la Peña.
Juan López Ruiz Matamoros, vecino de esta provincia, poseedor de la mitad del ingenio de Maxtlatlan, se obligó a pagar a Francisco Martín Matamoros, que tendrá 17 años, o a quien su poder hubiere, 400 pesos de oro común que por legado de Francisco Martín Matamoros en su testamento le dejó en la parte que tenía en el dicho ingenio y él, como comprador de la referida mitad se obligó a pagar a diferentes personas que tuvieran derecho a ella. Los cuales pesos dará, cada y cuando le fueren demandados, y en el ínterin que eso llega, se obligó el otorgante a partir de hoy día de la fecha pagarle en cada año, 20 pesos de réditos, a razón de 5 por ciento conforme a la última premática de Su Majestad.