Josepha [Josefa] García de Miranda, mujer legítima de Joseph [José] de Olivera, vecino de la villa de Córdoba, hija legítima de Juan García de Miranda y de María de Leyva [Leiva], difuntos, vecinos que fueron de dicha villa, otorga su testamento en el cual ordena se le entreguen 20 pesos a la Tercer Orden de Nuestro Padre San Francisco, fundada en la iglesia parroquial de la villa de Córdoba. Manda se den para el altar del Glorioso Patriarca San José de dicha iglesia, un frontal del género que le pareciere a su marido, asimismo, se dé otro frontal de capichola negra para el altar del Santo Cristo. Declara estar casada con Joseph [José] de Olivera, con quien ha procreado a María, de siete años; a Nicolás, de seis años; y a Rosa Francisca, de año y medio. Declara por bienes de ella y su marido una hacienda de trapiche de hacer azúcar nombrada de San Francisco, a una legua poco más o menos de dicha villa, y otra hacienda de trapiche de hacer azúcar nombrada también de San Francisco, en esta jurisdicción, a 4 leguas de la mencionada villa, con las tierras, suertes de caña dulce, casas, cobres, esclavos y demás bienes. Instituye y nombra como albaceas testamentarios a su marido y al Capitán Nicolás Blanco, vecino de la villa de Córdoba, y nombra como herederos universales a sus hijos.
DOMINGO ANTONIO GÓMEZ, ESCRIBANO REALHACIENDA SAN FRANCISCO
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Doña Josefa García de Miranda, vecina de esta villa de Córdoba, viuda de Joseph [José] de Olivera, tutora y curadora de las personas y bienes de sus menores hijos, declara que siempre ha tenido particular deseo de hacer servició a Dios y porque en esta villa se está fundando el convento “de la descalses” del Padre San Francisco, advocación del Señor San Antonio, para ayuda de la consecución del citado convento ha deliberado dar 12 000 pesos de los 24 000 pesos que le fueron adjudicados en el juicio divisorio entre la compareciente y sus hijos, cantidad que está sobre el trapiche de hacer azúcar nombrado San Francisco. Por lo tanto, otorga se obliga a dar cada año 1 000 pesos y en remuneración de la dicha manda pide a los padres provinciales la admitan al patronazgo del dicho convento concediéndole los sufragios y honras.
ANTONIO DE SINTRA, ESCRIBANO REAL