Polonia Rivas, mulata libre, vecina de Jalapa, dio carta de libertad a su esclavo Diego de Irala, negro criollo, hijo de Catalina, negra de Guinea que fue su esclava, nacido y criado en su casa, de 30 años de edad, el cual le ha servido con mucha voluntad y lealtad. Pero puso por condición que ha de ver por ella hasta fin de sus días y con la obligación de que ha de pagar los derechos de su funeral y entierro.
GUINEA, TIERRA DE
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Juan Martín de Abreo[Juan Martín de Abreu], mercader, vecino de Jalapa, vende a Simón Hernández, vecino de Huamantla, una negra llamada María, de nación[tierra] Angola, de 24 años de edad, recién venida de Guinea sin asegurarla de ninguna enfermedad, sujeta a servidumbre, libre de hipoteca, empeño y enajenación, por el precio de 300 pesos de oro común.
Francisco González Gallón, mercader de negros, vecino de la villa [del]Conde, vende a Ana Díaz, viuda de Pedro Calderón, estante en esta venta, y sus hijos, Luis Hernández y Lázaro Francisco, tres piezas de negros esclavos, dos varones y una hembra, llamados Franciscos y Ana, de nación[tierra] Angola, bozales, recién venidos de Guinea, sin asegurarlos de ninguna enfermedad, sujetos a servidumbre, libres de hipoteca, empeño y enajenación, por el precio de 380 pesos de oro común cada pieza, horros de alcabala.
Don Antonio Serevani y Mora, Subteniente del Regimiento de México, residente en esta Villa de Xalapa, vende a don Juan de Unanue, vecino de la Ciudad de la Nueva Veracruz, una esclava negra, natural de Guinea, nombrada María Dolores, la que compró de don Alberto Candau, en la ciudad de la Habana, y ahora vende en 400 pesos de oro común.\t
Testamento de Doña Mariana de la Gasca, vecina de Jalapa, hija legítima de Don Lorenzo Vázquez y de Doña Luisa de la Gasca, difuntos, vecinos que fueron de la ciudad de la Puebla de los Ángeles, de donde es natural la otorgante. Declara haber sido casada en primer matrimonio con Francisco de Estupiñan, con quien procreó a doña María de Estupiñan, casada con Juan de la Gala Moreno, y a José de Estupiñan, quien murió mancebo. Por segundas nupcias con Sebastián García Adán, vecino que fue de este pueblo, con quien procreó a Sebastián de Aparicio, quien murió religioso profeso de señor San Francisco. Ordena que, a Sebastián García, niño de más de doce años que ha criado y que está en la ciudad de México aprendiendo el oficio de platero, se le den, cuando sea hombre, 200 pesos y una mulatilla de tres años de edad llamada Antonia, hija de Isabel, su esclava mulata. Manda que una niña que le echaron a la puerta, llamada Juana, de 10 meses de edad, se le dé un mulatillo de 15 días de nacido llamado Luis, hijo de dicha su esclava Isabel. Ordena que por el mucho amor y voluntad que le tiene Dominga, negra su esclava, de veinte años de edad poco más o menos, que nació en su casa y crio a sus pechos, hija e Catalina, negra de Guinea, difunta, mientras no se case sirva y esté en compañía de su hija, doña María de Estupiñan, y casándose con persona libre la ahorra y liberta de su cautiverio; pero si se casa con un esclavo revoca dicha libertad, quedando sujeta a doña María de Estupiñan. Ordena que un negrito nombrado Juan, de año y medio de edad, hijo de Dominga, negra criolla su esclava, cuando tenga 8 años de edad se le entregue al convento de San Juan de Dios de la ciudad de la Puebla de los Ángeles, por haberlo mandado de limosna al glorioso santo, con cargo que sirva a sus religiosos y enfermos el tiempo que viviere, y si fuere vendido que no valga la venta. Ordena se libere a su esclava Juana Dominga, negra criolla del Lencero, que ya es vieja, con la condición de que sirva a los enfermos en el hospital de este pueblo. Ordena fundar una capellanía de memoria de misas rezadas en la iglesia del convento de San Francisco de este pueblo, donde tiene a su costa levantado un colateral con un lienzo de Cristo a la columna y adornado con sus cortinas, lámpara de plata, ornamentos, manteles y candeleros. Nombra como albacea a su yerno, a su hija y al licenciado Andrés Méndez de Luna, cura beneficiado por Su Majestad de este partido. Nombra como heredera universal a su hija.
Juan Martínez, vecino de la ciudad de México, vende a Martín López, vecino de la ciudad de México, del barrio de San Jerónimo, una negra llamada María, de nación Angola, de 18 años de edad, bozal, recién venida de Guinea y Angola, con las tachas y enfermedades que tuviere, sujeta a servidumbre, habida en buena guerra, libre de hipoteca, empeño y enajenación, por el precio de 360 pesos de oro común.