El Capitán Don Claudio Teodoro de Ceballos, vecino de esta jurisdicción, hijo legítimo, albacea y heredero del Capitán Don José de Ceballos y Burgos, dijo ser poseedor entre otros bienes que dejó su padre, de un ingenio que esta proindiviso nombrado Nuestra Señora del Rosario, en términos de Naolinco, con sus casas de vivienda, esclavos, tierras, calderas, moliendas, prensas, pertrechos y ganado, y en él su padre impuso un censo de 6, 000 pesos de principal y 300 pesos de renta en cada un año, a favor del Real Fisco del Santo Oficio de la Inquisición, según consta de una escritura fechada en la ciudad de México el 30 de julio de 1647. Atento a lo cual, por la presente, y como curador de su hermana Doña Micaela Jerónima de Ceballos y en el suyo propio, reconoció dicha escritura y se obligó junto con su parte, a pagar los réditos mientras no se redima el principal.
ESCLAVOS
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El Bachiller don José Zavalza, Presbítero domiciliado del obispado de Puebla de los Ángeles, vecino de Jalapa, dueño de la hacienda de beneficio de azúcar nombrada Pacho, otorga poder especial a don Pedro Alcántara Pinto, vecino de la Ciudad de México, para que en su nombre se asegure de que los esclavos que tiene en dicha ciudad no se le escapen y si lo hicieran, los asegure en cárceles por medio de las Justicias Reales.
Don Francisco de Meza de Mendoza, vecino de esta villa de Córdoba, dueño de trapiche de hacer azúcar en su jurisdicción, otorga poder especial a Capitán don Francisco de Uribe la Rea, vecino de la ciudad de México, Agente de Negocios en ella, para que en su nombre lo pueda obligar a favor de Gaspar Raymundo Padilla Guardiola y Guzmán, Caballero de la Orden de Calatrava, vecino de dicha ciudad, en cantidad de 1 000 pesos que le debe el Capitán don José de Nava Vallesteros, Alcalde Mayor de la ciudad de Teguacan [Tehuacán], quien se ha de obligar como principal y don Francisco de Meza de Mendoza como su fiador.
JUAN JIMÉNEZ, ESCRIBANO REAL Y PÚBLICODoña Margarita Jaimes Alfonso, vecina de esta villa de Córdoba, viuda mujer que fue del Capitán don Diego Dávila Barrientos, quién le otorgó poder para testar, debajo de cuya disposición falleció en la ciudad de México el 18 de mayo pasado; por la presente otorga y ordena el testamento con las cláusulas, mandas, legados y declaraciones que le comunicó su difunto marido: Declara haberle dado sepultura según su voluntad en la iglesia del convento de Nuestro Padre San Diego, en la ciudad de México. Declara que cuando contrajeron matrimonio, llevó a su poder 2 000 pesos de dote, en parte del valor de la hacienda de labor nombrada Cozitlan [Cotzitla], que está en la jurisdicción de Quichula [Quechula], y su marido le dijo que trajo al matrimonio como caudal unos 300 pesos en ropa de vestir y en el valor de un negrito que vendió y lo procedido lo gasto en casamiento de una pobre. Y durante su matrimonio procrearon diez hijos legítimos cuatro varones nombrados Diego, Alonso, Juan y Francisco Dávila Barrientos; y seis hijas nombradas María, Margarita, Agustina, Ana, Ángela Dávila Barrientos, mujeres casadas a quienes les brindó diferentes cantidades de dote; e Isabel Dávila Barrientos, doncella de dieciséis años. Declara como bienes la hacienda nombrada San José Cozitlan [Cotzitla], que está en el paso de Quichula [Quechula]; una hacienda o rancho de labor nombrado San Isidro, en dicha jurisdicción; y asimismo, otro rancho nombrado San Bartolomé, en dicha jurisdicción, con las características y condiciones que se mencionan en la escritura; y una hacienda de trapiche de hacer azúcar nombrada San José de Omealca, en la jurisdicción de la Veracruz Vieja y doctrina de esta villa de Córdoba; así como, una casa en el pueblo de Quichula [Quechula]; entre otros bienes. Por último, en dicho testamento nombró como sus albaceas testamentarios y tenedor de bienes a la dicha doña Margarita Jaimes Alfonso y a sus hijos Diego, Alonso y Juan Dávila Barrientos. Y por sus herederos universales a los diez hijos, mencionados en el acta.
JUAN JIMÉNEZ, ESCRIBANO REAL Y PÚBLICOFrancisco de Solís, vecino de esta villa de Córdoba, Alguacil Mayor en ella y en el partido de San Antonio Huatusco, hijo legítimo de Juan Pérez y de Inés Díaz, sus padres difuntos, vecinos que fueron del pueblo de Martín [Martín] Longo de la jurisdicción de Alcoutin en el Argalbe [Algarve] Reino de Portugal, otorga su testamento en la forma siguiente: Declara que fue casado con Andrea de Morales, viuda que era de Antonio de Chávez, vecinos que fueron de la Veracruz, no tuvieron hijos; después del fallecimiento de la susodicha, contrajo matrimonio con doña Gertrudis de Gatica, tampoco tuvieron hijos. Señala que tiene el oficio de Alguacil Mayor, el cual ha ido renunciando en Gregorio Martínez de Solís, vecino de Córdoba, su sobrino. Declara que tiene adeudos con el Licenciado José de Escamilla, Clérigo Presbítero, vecino de la Veracruz; doña María de Ortega [y Bonilla] y doña Catalina de Ortega [y Funes], vecinas de esta villa, herederas del Bachiller Juan [Yáñez] Ortega [de la Pava]; el Licenciado José de Casillas, Clérigo Presbítero; y el Capitán Ignacio de la Torre. Asimismo, señala que las personas siguientes le deben los pesos que se mencionan en la escritura: El Capitán Ignacio de la Torre, vecino de la Nueva ciudad de la Veracruz; el Capitán Juan de Villalobos; Pedro de Alguero, vecino de la Veracruz; un tendero llamado Juan de Aguayo; un carpintero llamado Francisco; Pascual de Landa Verde [Landaverde], carpintero, vecino de Veracruz; Martín Roldán de la Calle, vecino del pueblo de Xalasingo [Jalacingo]; el Capitán Francisco de las Casas, vecino de la ciudad de México; Pedro García de Novoa, vecino de la ciudad de los Ángeles; la villa de Córdoba y sus propios; su compadre Gerónimo [Jerónimo] de Leiva; el Alférez Mayor de esta villa don Miguel Valero [de Grajeda]. Declara por sus bienes unas casas de vivienda altas de piedra, situadas en la calle de la Merced en la Nueva ciudad de la Veracruz; el oficio de Alguacil Mayor; las casas de su morada que tiene en la villa de Córdoba, así como otras dos casas situadas en la misma villa; 13 piezas de esclavos. También menciona que se comunicó con el reverendísimo provincial de los descalzos de “Nuestro Padre San Francisco” de la provincia de San Diego de esta Nueva España para que en esta villa se fundara un convento de dicha religión, por lo que dicho padre provincial y padres definidores vinieron en ello, y para que tuviese efecto de su buena voluntad por escritura que otorgó en la ciudad de México se obligó a dar la casa de su vivienda para que en ella se funde dicho convento y 2 000 pesos de oro común con cargo y calidad que si pasados seis años desde la fecha de dicha escritura no tuviere efecto la fundación, quedaba la escritura sin ningún valor, en cuya atención ordena que se guarde y se cumpla. Por último nombra como universal heredera a doña Gertrudis de Gatica, su mujer.
DOMINGO ANTONIO GÓMEZ, ESCRIBANO REAL Y PÚBLICODon Antonio Primo de Rivera, vecino de este pueblo de Jalapa, Administrador de Rentas Reales de esta jurisdicción y sus ramos, apoderado del Bachiller don José Velázquez de la Cadena, Clerigo Presbítero Domiciliario de la Ciudad de México, y albacea testamentaria de don Juan Isidro Velázquez de la Cadena, junto con doña Ana Micaela de Atienzo y Ábrego, viuda de dicho don Juan Isidro Velázquez de la Cadena, venden a doña María Eufrosina de los Ríos, mujer de don Juan Antonio de Llano, vecina de este pueblo, una esclava de 11 años de edad, de nombre María Bárbara de Loreto, nacida en el Ingenio de la Orduña perteneciente al Mayorazgo de dicho difunto, hija de otra esclava del citado ingenio, de nombre María Anastasia y de José Antonio Medrano, libre. La venden en 100 pesos.
El Capitán Don Nicolás Flores Altamirano, residente en el trapiche Nuestra Señora de la Limpia Concepción, dio su poder cumplido al Doctor Don Rodrigo Flores de Valdéz, cura propietario de la Parroquia de Santa Catarina de la ciudad de México, para que en su nombre liquide, fenezca y acabe con el señor Don Carlos Antonio de Luna y Arellano, la cantidad de pesos que le resta debiendo del tiempo que tuvo en propiedad el ingenio de San Miguel Almolonga; y hecho el alcance, suplique a Su Señoría se le haga rebaja y perdone la demasía un mil pesos y en el valor de dos esclavos que excede a su Señoría, un mulatillo en 200 pesos y unas negra en 400 pesos ; hecha la rebaja, otorgue la escritura de obligación de los dichos mil pesos que se han de satisfacer en un lapso de nueve años, a razón de 111 pesos de oro común anuales.
Catalina Lagunes, viuda vecina de la jurisdicción de Jalapa, otorga poder especial a Patricio de Escobar, su hijo, para que en su nombre pida, reciba y cobre del Licenciado Francisco Díaz de Salas, Abogado de la Real Audiencia de México, vecino de la Puebla, 139 pesos de oro común del resto del valor de una esclava que le vendió y por la cual no tiene entregados más que 88 pesos.
El Licenciado Juan de Palafox y Mayorga, Abogado de la Real Audiencia de México, residente en el pueblo de Jalapa, dice que el Licenciado José Joaquín de Flores Moreno, Abogado también de la Real Audiencia le confirió poder general para diferentes efectos, en tal virtud vende a Juan Bautista de Arroyta, Escribano Público de esta jurisdicción, una esclava nombrada María de Guadalupe, que será de 45 años, que heredó del Alférez Sebastián de Flores Moreno y doña Gertrudis de la Gala y Thormes, sus padres. Cuya esclava esta libre de empeño, hipoteca, y la vende en 150 pesos de oro común que por ella le ha dado.
Don Alonso Chirino Palacian, residente en el pueblo de Jalapa, otorga poder especial a don Alonso Romay, vecino de la Ciudad de México, para que en su nombre venda de contado a cualquier persona que le quiera comprar un esclavo nombrado Guillermo de nación mina, en virtud de la escritura de su compra y propiedad que tiene, el cual venda por esclavo cautivo, libre de empeño, hipoteca y enajenación, sin asegurarlo de ninguna tacha, vicio, defecto ni enfermedad pública ni secreta y por el precio que a él le pareciere.