Doña Gertrudis Agustina de Acosta, doña Sebastiana de Acosta, doña María de Acosta, doña Antonia de Acosta y doña Josefa de Acosta, hermanas y herederas de don José Antonio de Acosta y de doña Efigenia Díaz de Acosta, informan que entre los bienes que dejaron sus difuntos padres, se encuentra un esclavo cocho nombrado Antonio Pablo de 32 años, a quien por lo buenos servicios que ha prestado, le dan libertad.
ESCLAVOS
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Don José Miguel de Iriarte, de esta vecindad, otorga que hace donación a favor de doña María Guadalupe Iriarte, su hija, casada con don Bernardo de los Cobos, una esclava de 16 años de edad, hija natural de ciertos esclavos de su hacienda de fabricar azúcar nombrada Pacho, sujeta a servidumbre, cuya donación la hace en la más solemne y debida forma, para su mayor firmeza y validación.
Don Antonio Gaspar de Acosta, vecino del pueblo de Naolinco, vende a don Antonio García Campomanes, vecino del mismo pueblo, 2 esclavas, madre e hija, la primera nombrada María Josefa, morena, soltera de 25 años de edad y la segunda, nombrada Ana Antonia de 4 años de edad. Ambas nacidas esclavas en el ingenio San Miguel Almolonga. Las vende por tales sujetas a servidumbre, libres de todo empeño y no de vicio, tacha, defecto ni enfermedad, en 400 pesos.
Juan de Quirós, vecino de esta provincia, y su esposa, Francisca de Yepes, ésta como heredera universal de su madre Petrona Díaz, se convino con su padre Alonso García de la Torre para repartirse (división de bienes) unas casas, mulas, esclavos y otros bienes que quedaron al morir la referida Petrona Díaz.
Hernando Veedor, vecino de Jalapa, escribano mayor de minas y registros en Veracruz, vende a Francisco Bazo de Andrada, Alcalde Mayor de Jalapa, una esclava morisca llamada Luisa, del reino de Granada, en 600 pesos.
Pedro Jiménez de Aguayo, vecino de esta provincia, se obligó a pagar a Juan de Sosa del Castillo, vecino de la nueva Veracruz, 284 pesos de oro común que restan del precio de un esclavo llamado Bernardo, de tierra Bran, y una mula, en esta manera: la mitad, para el día de Navidad primera venidera del presente año, y la otra mitad para la Pascua florida de 1608.
Diego del Villar y Melchora de Rivas su legitima mujer, vecinos de Jalapa, venden a Juan de la Calleja, vecino de La Antigua Veracruz, una esclava nombrada María , de nación Angola, en el precio de 200 pesos de oro común.
Francisco Hernández de la Higuera, residente en su ingenio nombrado Nuestra Señora de la Concepción, se obligó a pagar al Capitán Miguel Pinto de Mota, mercader de negros, 1870 pesos de de oro común que restan por pagar de 2 870 pesos que valieron siete piezas de esclavos negros, bozales, de nación [tierra] Angola, para fin del mes de marzo de 1621.
El Capitán Francisco Fernández, mercader de negros, estante en esta provincia, vende a Doña María González de Amarilla, dueña del ingenio nombrado la Santísima Trinidad, y a su hijo, el Capitán Francisco Hernández de la Higuera, once piezas de esclavos, nueve varones y dos hembras, de diferentes nombres y edades, de nación [tierra] Angola, bozales, recién venidos, sin asegurarlos de ninguna enfermedad pública ni secreta, sujetos a servidumbre, libres de hipoteca, empeño y enajenación, por el precio los cuatro de ellos en 390 pesos de oro común cada uno; una muchacha llamada María, en 120 pesos; y seis varones mancebos, a 220 pesos cada uno, y todos juntos suman 3 000 pesos.
El Capitán Miguel Jerónimo López de Ontanar y doña María Francisca de Urquía, su legítima mujer, vecinos del pueblo de Jalapa; el primero hijo legítimo de Luis López de Ontanar y de doña Ana Antonia de Sotomayor, y la segunda hija legítima del Capitán Andrés de Urquía y de doña Sebastiana de la Peña, otorgan que se dan poder para testar mutuamente el uno para el otro y el otro para el uno, para que el que viva ordene el testamento. El Capitán Miguel Jerónimo López de Ontanar declara que ha habido en su matrimonio la cantidad de 1, 000 pesos de oro común, una esclava que vendió, algunas prendas de oro y plata, entre otras cosas. Declaran que tuvieron 2 hijos legítimos. Asimismo se nombran albaceas mutuamente.