El Bachiller Bernardo de Molina, Cura Interino de la Doctrina de Naolinco, otorga poder especial al Licenciado Lorenzo Rodríguez de Molina, Capellán del Convento de religiosas de la Concepción de la Ciudad de la Puebla de los Ángeles, para que en su nombre se oponga en el presente concurso de Curatos de la Puebla y en los que en adelante hubiere de administración de españoles e indios totonacas y mexicanos, presentando escritos, memoriales y recaudos necesarios.
CONVENTOS
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Don Tomás Martínez Navarro, residente en el pueblo de Jalapa, vecino del puerto de Santa María en los Reinos de Castilla, con poder de doña Manuela de Castellanos, su mujer, heredera de Pedro Miguel de Thormes, su primer marido, y el Capitán Bartolomé de Castro, con poder de Juan Rodríguez de Tejada, vecino de la ciudad de la Puebla de los Ángeles, marido de Juana de los Santos y Thormes, hermana de Pedro Miguel, hijos y herederos de Juan de Thormes, dijeron que en la partición de bienes que quedaron por muerte de Juan de Thormes se aplicó a la tercia parte del valor de las casas que quedaron de su morada en concurso de Juan José de Thormes, asimismo heredero, cuyo importe fue de 6, 000 pesos en que se incluyen 2, 000 que tienen sobre sí de capellanía a favor del Convento de San Francisco. Por convenio que hicieron, han deliberado traspasar a Juan José de Thormes, la parte que se les adjudicó para que íntegramente lo goce por la cantidad de 3, 000 pesos.
Eusebio Luis, como principal obligado, Agustín Luis, don Agustín Suárez, todos vecinos de Jalapa, estos últimos fiadores, se obligan al padre Fray Miguel Díaz Romero, guardián del Convento de Nuestro Padre San Francisco y a quien su derecho represente a hacer, fabricar, obrar y colocar un colateral de 5 cuerpos con el remate inclusive para la capilla mayor de la iglesia del convento, cuya obra se ha de componer con cornisas boleadas, columnas enteras y guardapolvos correspondientes a la obra, y el costo del corte de la madera necesaria para la obra ha de ser a cargo y en cuenta de los otorgantes, por 1, 800 pesos de oro común que al guardián o a quien su derecho representare le han de pagar.
Josefa de Neyra Claver, viuda vecina del pueblo de Jalapa, hija natural de Leonor Ordóñez de Neyra, estando enferma en cama otorga su testamento de la siguiente manera: hace las mandas acostumbradas. Tiene empeñadas en poder de Francisco de Aguirre 6 cucharas, un relicario de plata y una medalla. Debe a Gregorio Fernández Mantilla 6 reales y a ella le deben distintas personas. Tiene entre sus bienes enseres de casa. Fue casada con José Esteibar y al tiempo del matrimonio no tenía caudal. Entre sus bienes se encuentran la casa y el solar en que vive que compró su marido, cuyo deseo fue que el Convento de San Francisco la vendiera a censo para que con sus réditos se dijeran misas rezadas. Tiene un hijo natural que vive en México. Nombra como albacea a Francisco de Aguirre y como heredera a su alma y la de su marido.
Agustín Suárez, Síndico del Convento de San Francisco de este pueblo, vende al Secretario Diego Cardeña, vecino de este pueblo, un pedazo de solar de 55 ½ varas frente y 35 de fondo, linda al oriente con la cerca de dicho convento, al poniente con calle que baja para el molino y casa de Miguel Terrazas, al sur con casa y solar de Alfonso Méndez, alías soltero, al norte con solar de José Joaquín de la Higuera, libre de empeño, al precio de 70 pesos.
Manuel Rodríguez Melo, miembro de la Orden de San Hipólito del convento y hospitalidad de este pueblo, dijo que el Capitán don José Robledano de Cardeña, vecino de este pueblo, hizo cesión a dicho hospital de la liquidación de cuentas por las alcabalas que arrendó en compañía del Capitán don Bartolomé de Castro; este último como cesionario de don José Robledano de Cardeña debe otorgar finiquitos para terminar de pagar la cuenta de 307 pesos y 5 reales.
El Capitán Antonio de Campo, don Juan de Medina Caraveo, Diego de la Torre Arnate, Juan de Thormes, don Juan de Frías Cartagena, Domingo de Oliveros y Manuel Vázquez Rincón, todos vecinos del pueblo de Jalapa, otorgan poder especial a Miguel Jerónimo López de Ontanar, vecino y mercader de este pueblo, para que en sus nombres parezca ante cualquier tribunal y pida que las fiestas que se celebran a la Limpia y Pura Concepción de Nuestra Señora en el Convento del Señor San Francisco, sean celebrados en la iglesia que les pareciere sin que el párroco se los impida y con el fomento de la limosna que cada persona da.
Miguel Pantaleón Díaz de Acosta y el Teniente Juan José Rincón, albaceas de Sebastián Díaz de Acosta, informan que por escritura de venta, se le otorgó a José Antonio de Acosta, un molino de pan moler y una casa en este pueblo, en la cantidad de 2, 429 pesos 4 reales, 1, 000 pesos que reconoce a censo a favor del Convento de San Francisco de este pueblo, y los 600 a la capellanía que sirve dicho Miguel Pantaleón y los 829, en el plazo de 8 meses de la fecha de dicha escritura que fue dada el 17 de septiembre de 1729, y porque en la formación de las cuentas hubo equivocación de 15 varas de frente más, por lo que se le rebajaron a 729 y 4 reales restantes, informando que han recibido de dicho José Antonio, la mencionada cantidad, por lo que entregan recibo y cancelación de dicha escritura.
José del Rosario, negro libre, vecino de este pueblo, dueño de una casa y solar en este pueblo, mismos que Isabel López Ruiz Matamoros dejó por vía de limosna al Convento de San Francisco y de la que Dominga Rosa de Santa Marina, no pagó réditos correspondientes, por lo que acepta dicho censo, obligándose a pagar la mitad en 6 meses.
Domingo Díaz, vecino [roto], natural de la villa de Betanzos en los reinos [roto], hijo legítimo de Juan Rodríguez y de María [roto], otorga su testamento en la manera siguiente: Declara que Francisco Martín, Marcos Morón, Juan Gómez Camacho, María Ruiz, mujer de Francisco Martín, le deben ciertas cantidades de pesos que se mencionan en la escritura. Menciona por sus bienes la ropa, mulas de diferentes hierros, un arcabuz de cuerda con sus frascos. Dispone varios de sus bienes para el pago de deudas, misas y una donación de mulas para el convento de esta villa. Nombra como su albacea a Antonio Hernández, vecino de esta villa, para que entre en sus bienes y cumpla su testamento.
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