Don Sebastián de Acosta y Don Juan de Thormes, vecinos de Jalapa, se convinieron en cancelar el arrendamiento de un molino, sus tierras y aperos, por tiempo de cinco años, a razón de 150 pesos de oro común anuales, que el segundo hizo al primero, según consta en la escritura fechada el 9 de agosto de 1685.
CONVENIOS
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Luis Martín, Juan Ortiz, y Nicolás Hernández, indios vecinos de Jalapa, dijeron que sebastian de la Cruz, indio, vecino de Jalapa, está preso por deber 49 pesos de oro común a diferentes personas; y por haberse convenido con Juan de Viveros, vecino de este pueblo, para que los pagase a los acreedores, a cambio de desquitarlos con su trabajo, a razón de 4 pesos mensuales; y para que el susodicho salga de la prisión, los otorgantes se constituyen por sus fiadores, y a que asistirá con su trabajo al dicho Juan de Viveros hasta pagarle los 49 pesos.
El Teniente de Caballos, don Juan José Rincón, vecino de la jurisdicción de Jalacingo, agregada a la de Jalapa, con poder que le otorgó don Pedro Gil Martínez, vecino de Teziutlán, para la requisitoria de la casa de doña Ángela de Malpica, se compromete a cubrir el pago de 440 pesos de contado en 15 días, y los restantes 1,375 pesos en el plazo que se le ordene.
Francisco Fernández de Velasco, Cura de esta doctrina, solicitó que se mantuvieran en paz los naturales de este pueblo con los de la población nueva del Soldado, quienes andan en problemas de tierras, por lo que habiéndose presentado Andrés Domínguez, el Alcalde de la nueva población y Clemente Rodríguez, Domingo Jures, Alcalde de Jilotepec y Francisco Peña, apoderado de los naturales de dicho pueblo y gobernadores de Tlacolula y alcaldes de este pueblo, se dijo que, por poseer el pueblo del soldado tierras competentes para las sementeras, pastos y demás necesarias para el servicio y cultivo de los tributarios de aquella población y esta antigua que sirven para mantenimiento de los naturales del pueblo de San Salvador en las mismas que antes tenían quedan desembarazadas, por lo que se les dijo que se quedan como antiguamente estaban quedándose entre los 2 pueblos una buena hermanable y recíproca correspondencia.
Don Domingo Díaz Mier y doña María Josefa de la Cruz, marido y mujer, vecinos del pueblo de Jalapa, dan por nulos los autos de los pleitos que han seguido, mencionando que cuando tengan alguna cantidad, la darán en donación con sus cláusulas correspondientes; durante el tiempo de matrimonio no tuvieron ganancia alguna y de lo poco que lograron, lo gastaron en pleitos; las ganancias que tengan en adelante las donaran mutuamente, viviendo en paz como marido y mujer, comprometiéndose dicho Domingo a no meterse con los bienes de su mujer, ni decirle que los venda, si uno de los dos no respetará dicho acuerdo esta obligado a pagar 500 pesos de contado y los cobrará la parte obediente. María substituye los poderes a su esposo Domingo pero por pleitos, dijo que los cede a favor de don Juan Manuel Castañón; uno para pleitos y cobranzas, y otro para administrar los bienes de los menores de quien es tutora.
El Capitán don José Robledano de Cardeña, don Carlos José de Montes, don José Antonio de Acosta y don Domingo Díaz Mier, vecinos de este pueblo de Jalapa, informan que don Julio Fernández de la Vega, vecino de Teziutlán, les debe diversas cantidades a los mencionados anteriormente, por lo cual convienen con don Matías de la Mora Castañeda, mercader y vecino de este pueblo, en traspasarle la tercera parte del adeudo de cada uno, comprometiéndose el citado Matías de la Mora Castañeda y don Julio Fernández dela Vega a no cobrarles nada más.
Pedro Bravo de Alarcón, vecino de este pueblo, dijo que durante muchos años prestó servicio como Mayordomo en una hacienda de ganado mayor de José Robledano de Cardeña, pero por haberse consumido dicha hacienda, se han ajustado cuentas a favor de él, por lo que han convenido en que dicho José ha alcanzado 600 pesos y por no tener dinero para pagárselos, hace hipoteca de sus bienes a favor de la Cofradía o hermandad de Nuestra Señora del Carmen, obligándose a pagarle junto con los réditos de 5% anuales, en 9 años, haciendo hipoteca especial de un potrero y media caballería de tierra que tiene en esta jurisdicción y deslindadas en esta escritura.
Por una parte los vecinos de razón de este pueblo a saber don Francisco Domínguez, don Bernardo Gorrón, don Marcos Gorrón, y demás nombrados en esta escritura; y de la otra parte el común y naturales de este pueblo, a saber don Isidro Francisco, Gobernador; José de la Cruz y Felipe Neri, Alcaldes, y otros; acuerdan con el Licenciado José Joaquín Jáuregui Bárcena, comprometerse de la siguiente manera: los ganados de la Cofradía del Señor de las Ánimas pastarán en solares pertenecientes a los naturales libres de pensión; a cada vecino se le asignará un pedazo de solar de 30 varas de frente y 60 de fondo para la erección de su casa; se les dará un pedazo de tierra para sembrar una cuartilla de maíz, permitiéndoles pastar 6 cabezas de ganado, pagando 1 real anual por cada animal extra, nombraran apoderados, para recaudación y depósito en beneficio del pueblo y la defensa de los naturales. Dichos acuerdos han sido aceptados por españoles, mestizos y mulatos para su beneficio.
Don Vicente de Toledo y Viveros, Alcalde Mayor del pueblo de Jalapa, junto con los vecinos de este pueblo y don Francisco Hidalgo de Medellín y Ahumada, Médico de la última flota, al mando del Señor Jefe de Escuadra don Agustín de Idiáquez, han convenido en que dicho Ahumada, preste sus servicio de Médico a los moradores de este pueblo, recibiendo la cantidad de 1, 000 pesos anuales.
El Capitán don Bernardo Martínez de Vélez y don Francisco Pérez Travanca, suegro y yerno respectivamente, vecinos del pueblo de Jalacingo, acordaron que Bernardo entregará a Francisco la cantidad de 2, 623 pesos 3 reales, mismos que le corresponden a su esposa Ana Francisca, como herencia de su madre Josefa Romano, mencionados en el inventario de los mismos.