Don Lino Carasa Jiménez, de esta vecindad, como albacea y heredero de don José de San Martín Murrieta, se obliga a tener por vía de depósito irregular a censo redimible del 5% anuales, la cantidad de 400 pesos, por el término de 9 años, empezando a contarse a partir de esta fecha hasta el año de 1822, hipotecando por dicho capital su hacienda de fabricar azúcar nombrada San Miguel Almolonga y rancho de Santa Cruz, sita en esta Jurisdicción y doctrina de Naolinco.\t
CENSOS
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Don Francisco Agudo, vecino del pueblo de Naolinco, con poder especial otorgado a su favor por María del Moral, viuda de Francisco Carranza, junto con Antonio Carranza, hijo legítimo de la otorgante, vende a Francisco Munguía, vecino de Naolinco, una casa de paredes y tejas, que linda al oriente con la calle de la Amargura y casas que fueron de Pascual de Ledezma, al norte con casa y solar de don Francisco de Arellano, al poniente con solar que fue de Magdalena Luis y al sur con casas y solar de Manuel de Olmedo, al precio de 400 pesos, 150 pesos de contado y los 250 pesos restantes el comprador los reconocerá a censo de 5 % anuales a favor del convento de San Francisco.
Don Mariano Nicolás Domínguez Muñiz, Mayordomo actual de la Cofradía de las Ánimas, sita en la parroquia del pueblo de Naolinco, de donde es vecino y residente en esta Villa, don Francisco Javier López, Mayordomo de la Cofradía del Señor de la Santa Veracruz, y don Anastasio Cruz, Mayordomo de la Cofradía del Señor San José, en esta Villa, venden a don Juan Antonio Figueiras, de esta vecindad, dos casas unidas, ubicadas en la Calle Nueva de esta Villa, con la que hacen frente al sur y casa del difunto don Gregorio Ochoa, al norte con camino que va al Chorrito, al oriente con casa de don Javier López, al poniente con casa del comprador, callejuela en medio. La vende en 2 200 pesos, de los cuales 1 000 pesos de censo con réditos anuales a favor de la Cofradía de las Ánimas, 280 pesos a réditos anuales a favor de la Cofradía de San José, 320 pesos a favor de la Cofradía de la Santa Veracruz y 600 pesos que paga al contado.\t
Isabel de Acosta, mujer legítima de Antonio de la Barreda Gayón, vecina del pueblo de Naolinco, otorga poder general al mencionado Antonio de la Barreda, para que pueda recibir y administrar todos sus bienes y capitales, asimismo para que pueda imponer cualquier censo y para que finalice el juicio divisorio y demás diligencias que se están haciendo sobre la partición de bienes que quedaron por muerte de su padre Manuel de Acosta.
Juan de Orduña Castillo, vecino de La Antigua Veracruz, residente en Jalapa, vende al Capitán Don Diego Domínguez Muñiz, vecino de Naolinco, una casa en este pueblo, situada en la Calle Real, camino para México, de piedra, cubierta de teja; de 34 varas de frente, linda con la Calle Real por el frente; y por otro lado, con el callejón de la casa que hace esquina con casa de Doña Ana de la Calleja Matamoros; y por otra parte, con casa de Pedro Grajales; y por el fondo, con solar de Andrés de Casanova; la cual heredó de su mujer Doña Josefa Díaz de la Cueva, en el precio de 425 pesos de oro común, en esta forma: 225 pesos en reales, y los 200 restantes, de un censo principal que se paga al Convento de San Francisco de Jalapa.
El Licenciado Diego Martín de los Reyes, Cura Presbítero de dicho pueblo, hizo compra a censo redimible de 3 fincas y de sitios de tierra, nombradas ingenio de Tenampa, trapiche de Nuestra Señora de la Concepción, y el molino de Río Frío, por lo que a través de la presente otorga poder a Juan de Escalona Matamoros, y al Bachiller Miguel de Escalona, para que se presenten ante las autoridades correspondientes y pidan el saneamiento de dichas tierras, y pueda él pagar la escritura con obligación de réditos de 7, 000 pesos contenidos en dicha escritura de venta e imposición.
Don Luis de Acosta y don Felipe de Acosta, hermanos y dueños de rancho de ganado mayor en esta jurisdicción, vecinos de Naolinco, otorgan poder especial a don José Teodoro García, vecino de la Antigua Veracruz, para que en sus nombres los obligue como sus fiadores a favor de la Real Hacienda, con motivo de la intención de comprar la hacienda de ganado mayor nombrada San Juan, que fue de doña Joaquina de Soto, ubicada en términos de la jurisdicción de la Antigua Veracruz, en 14 mil pesos que a censo redimible y con obligación de 5 % anual, tiene tratada comprar, obligándose el mismo como principal deudor.
Don Nicolás Mariano Domínguez Muñiz, vecino de Naolinco, y don Juan Esteban de Elías, vecino de Jalapa, albaceas del Bachiller Francisco José Pérez, Cura que fue de la Doctrina de Tlacolulan, venden a don Antonio Osorio dos casas contiguas, de cal y piedra, techadas de tejas con su sitio, ubicadas en la Calle Nueva, ambas tienen de frente 24 ½ varas, que hacen al sur con dicha calle y casas que fueron del difunto José de Ugarte, de fondo tienen 98 varas por donde lindan con solar de don Antonio de Barreda y el arroyo de Xallitic, al oriente con casa y solar del Capitán Francisco Javier López, al poniente con el callejón que de la Calle Nueva va para la fuente de Xallitic y del otro lado con casas de Domingo Rizo, dichas casas están gravadas con 600 pesos de principal, con obligación de réditos que le cargó el cura. La venta se hace en 2, 200 pesos; 600 pesos que tienen sobre si la casa, 1, 000 pesos que quedan sobre ellas a censo redimible y 600 pesos entregados de contado.
Don Nicolás Mariano Domínguez Muñiz, vecino de Naolinco, albacea del difunto don Francisco José Pérez, Cura que fue de Tlacolula, otorga que impone, sitúa y carga a censo redimible 1, 000 pesos sobre unas casas, sita en la calle Nueva, que fueron del difunto cura Francisco José Pérez, albacea del Bachiller Bartolomé Martínez de Mora, Presbítero, con cuyos réditos que cede y traspasa a la cofradía de las Benditas Ánimas para que se digan 50 misas rezadas por el alma del Bachiller Bartolomé Martínez de Mora.
Doña Mariana de Campo, hija legítima de don Francisco Miguel de Campo, viuda de don Francisco Javier Yáñez Remusgo de Vera, junto con sus sobrinos, hijos legítimos y herederos de don Tomás Miguel de Campo, hermano de la otorgante, y doña Ignacia Serafina de Campo, hija y única de heredera de don Antonio de Campo, y doña Catalina de Campo, hija y heredera de don Juan Francisco de Campo, también hermano de la primera, todos de manera común, otorgan poder general a don José Antonio de Torquemada y a don Juan de Torquemada, vecinos de Jalapa, para que cobren a don Antonio García Campomanes, vecino de Naolinco, las tierras de Maxtatlán, y para que las administren, reconociendo sobre dichas tierras un censo principal de 500 pesos.