Fernando del Castillo, carpintero, vecino de Jalapa, se obligó a servir en el oficio de carpintero en el ingenio de Nuestra Señora de los Remedios de Agustín de Villanueva, durante dos años, ganando un salario de 585 pesos anuales de oro común.
CARPINTEROS
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El Capitán Miguel Pinto de Mota, mercader de negros, vende a Juan de Cabrera, carpintero, vecino de Jalapa, un negro llamado Domingo, bozal, de nación Angola, de 18 a 20 años de edad, sin asegurarlo de ninguna enfermedad pública o secreta, sujeta a servidumbre, libre de hipoteca, empeño y enajenación, por el precio de 370 pesos de oro común.
Juan de Cabrera, oficial de carpintería, vecino de Jalapa, vende al Lic. Jerónimo Gisberto, presbítero, residente en el ingenio Nuestra Señora de la Concepción, una negra llamada Victoria, de tierra Conga[o], con una hija suya de cuatro años de edad, con las faltas y defectos que tuviere, por el precio, madre e hija, de 400 pesos de oro común.
Don Manuel Antonio Ortiz de Zárate, oficial de carpintero y vecino de Jalapa, otorga que se obliga a tener en su poder y en calidad de depósito irregular por tiempo de 5 años, la cantidad de 200 pesos que ha recibido de doña Paula Barradas Meléndez, Mayordoma de la Cofradía de Nuestra Señora del Carmen de esta parroquia, obligándose a pagar los réditos de 5 % anuales, y para su seguro pago, hipoteca la casa de su morada situada en la calle Real que sale de la Plaza Pública para la Veracruz.
Nicolás de Utrera, oficial de carpintero, residente en Jalapa, vende a Diego García Herreros, vecinos de los Llanos de San Juan, un negro esclavo llamado Bernardo, de nación Angola, de 20 años de edad, bozal, habido de buena guerra, libre de hipoteca, empeño y enajenación, por el precio de 370 pesos de oro común.
Juan de Cabrera, vecino de Jalapa, oficial de carpintero, se obligó a pagar a Jerónimo Gisberto, presbítero, residente en el ingenio Nuestra Señora de la Concepción, 585 pesos de oro común que restan de 1 325 pesos que pagó como fiador de Esteban de Balladares[Esteban de Valladares], en esta manera: 85 pesos, para fin del mes de diciembre de 1626, y los 500 pesos restantes, para la fecha de esta escritura en tres años corridos; y para la seguridad de la paga, hipotecó un esclavo negro de su propiedad llamado Domingo, de nación[tierra] Angola, oficial de carpintero, de 24 años de edad.
El Lic. Jerónimo Gisberto, presbítero, cura del ingenio del Capitán Francisco Hernández de la Higuera, vende a Alonso de Ortega, carpintero, residente en el ingenio de Francisco de Orduña, una negra llamada Victoria, de nación[tierra] Angola, de 24 años de edad, y una negrita, hija suya, llamada María, de cuatro años de edad, criolla, que hubo de Juan de Cabrera, carpintero, con las faltas y defectos, que tuvieren, sujetas a servidumbre, libres de hipoteca, empeño y enajenación, por el precio de 450 pesos de oro común, madre e hija, los cuales el dicho comprador le pagará el día 1 de abril de 1626, todos juntos en una paga.
Diego González, mestizo, natural y criollo de Jalapa, de 22 años de edad, habilitado previamente de un curador por el Alcalde Mayor don Francisco de Cervantes, se obligó a servir durante cuatro años con Melchor de los Reyes, vecino de Jalapa, para aprender el oficio de carpintería; y en ese lapso, el aprendiz se comprometió a no ausentarse de su trabajo.Melchor de los Reyes, por su parte, le dará de comer, ropa, 40 pesos al cabo de un año, y al finalizar los cuatro años, 100 pesos de oro común.
Nicolás de Utrera, carpintero, vecino de esta provincia, vende a Cristóbal de Lozana Salazar, vecino de Jalapa, unas casas de morada en la ciudad de Veracruz, de madera, cubiertas de tejamanil, que hubo y compró de Ana de Alfaro, viuda de Sebastián Méndez, vecina de Jalapa, por el precio de 600 de oro común.
Melchor de los Reyes, carpintero, vecino de Jalapa, dio su poder cumplido a Juan Camacho Rafael, dueño de sus carros, vecino de la ciudad de México, para que en su nombre y a su dita y crédito, compre la cantidad oro o plata labrada o por labrar que le pareciere convenir; y un vez hecho barata y salida de ello, queden horros de todas costas y daños, hasta 400 pesos de oro común, de los cuales haga y disponga, según y en la manera que le tiene tratado.