Don Juan Manuel Castañón, vecino de este pueblo de Jalapa, como curador ad litem de la persona y bienes del menor don José María Durán, bisnieto de don Domingo Díaz Mier y de doña Juana Jiménez, otorga poder especial al Licenciado don José Vidal, Abogado de la Real Audiencia de esta Nueva España y vecino de la Ciudad de la Puebla de los Ángeles, para que se presente en el Juzgado de Capellanías de este obispado en nombre de dicho menor y practique todas cuantas diligencias, actos y agencias sean oportunas a fin de que se declare capellán sucesor de su tío difunto don Juan Bernardo Díaz Mier, en las capellanías que fundo dicho su bisabuelo como albacea de don Manuel Domínguez y de doña Ana Jiménez Román, vecinos que fueron de este pueblo.
CAPELLANES
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El Capitán Bartolomé de Castro y José Robledano de Cardeña, mercaderes, vecinos del pueblo de Jalapa, instituyen y fundan una capellanía de misas rezadas con la dote, nombramiento de capellanes y patronos, en los siguientes términos: instituyen la capellanía con 3 mil pesos de oro común de principal, 150 pesos que le han de pagar al capellán, cuya cantidad han entregado al Bachiller Rodrigo Rincón, Presbítero Domiciliario para que en 12 días los ponga en el cofre de los depósitos del señor obispo y a su satisfacción se pongan a réditos. Nombran como primer capellán al Bachiller José Joaquín de Flores Moreno y por su falta a Juan Francisco de Lucena, como capellán interino y primer patrono nombran al Bachiller José Joaquín de Flores.
El Licenciado Juan de Palafox y Mayorga, Abogado de la Real Audiencia, con poder de José Joaquín de Flores Moreno, Presbítero Abogado de la Real Audiencia de México, dijo que su padre es capellán propietario de la capellanía que fundó doña Sebastiana de la Gala, de 1, 000 pesos de dotación sobre unas casas que fueron de su morada, ubicadas en la Calle Real que sale de la Plaza Pública para el camino de la Ciudad de México, cuyas colindancias son con casas del Capitán Antonio de Campo, con solar y casa de Antonio Cabello y al fondo con la calle que sube de la parroquia al Calvario; dicha casa recayó sobre el heredero de doña Gertrudis de la Gala y Thormes, quien asimismo le sustituyó el nombramiento de patrono por su testamento. En tal virtud vende a doña Petronila Javiera Rodríguez Díaz, mujer legítima del Capitán José Camino y Velasco, Alcalde Mayor, la mencionada casa bajo los linderos expresados, en 1, 400 pesos; 1, 331 quedan impuestos a censo redimible a favor del capellán o fuera en adelante a quien ha de pagar los réditos correspondientes.
Doña Eugenia Francisca de Amilibia Guraya y Lezama, como madre y tutora de Doña Josefa Petronila de la Higuera Matamoros, sucesora en el Mayorazgo de la Higuera, patrona de la capellanía que fundó el Lic. Don Gaspar Ruiz de Cabrera, de 2080 pesos de principal, y por muerte del Doctor Don Pedro de Gorospe, canónigo penitenciario de la Iglesia Catedral de la ciudad de Los Ángeles, último capellán, nombró como capellán propietario al Bachiller Don Miguel de Ceballos, su sobrino, clérigo de menores órdenes, residente en la ciudad de Los Ángeles, para que sirva dicha capellanía.
Miguel Jiménez Carralero, vecino de Jalapa, instituye y funda una capellanía de misas rezadas y cantadas por su alma y la de sus padres por 800 pesos de oro común de a 20, 000 el millar que impone sobre unas casas que tiene en la Calle Real que sale para la Nueva Veracruz, frente a la casa de doña Aldonza Clara de Vargas, colinda con casas que fueron de Gregorio García; dichas casas las compró a Gaspar de Thormes, difunto, en 1, 500 pesos. La casa está libre de censo e hipoteca, en la cual hace el cargo y dote con rédito principal de 40 pesos que se han de pagar en cada año al capellán, con el cargo de que cada año se digan 20 misas rezadas de 2 pesos cada una.
Capitán Don Francisco de la Higuera Matamoros, dueño del ingenio La Santísima Trinidad, y como patrón de dos capellanías que fundaron Don Antonio Pérez y su mujer, la una de 2500 pesos, impuestos sobre las casas de Nicolás de Valdivia, escribano público de la ciudad de Los Ángeles; y la otra, 500 pesos, impuestos en una casa que posee Antonio Correa en dicha ciudad, nombró como capellán propietario de ellas al Bachiller Nicolás Álvarez, clérigo de menores órdenes, domiciliario de la ciudad de Puebla de los Ángeles, para que después de la muerte de Lic. Andrés Suárez de Arce, actual capellán que se halla muy enfermo, la sirva por todos los días de su vida.
El Capitán Don Francisco de la Higuera Matamoros, propietario del ingenio La Santísima Trinidad, y como patrón de las capellanías de misas que fundaron Antonio Pérez y su mujer, una de 1500 pesos impuesta sobre las casas de Nicolás de Valdivia, escribano de la ciudad de Los Ángeles; y otra de 500 pesos, impuesta en casas que posee Antonio Correa en dicha ciudad; y por haber tenido noticia del fallecimiento del capellán Lic. Andrés Suárez de Arce, presbítero, nombró por capellán propietario de las citadas capellanías al Bachiller Nicolás Álvarez, clérigo de menores órdenes domiciliario de este obispado.
El Alférez Don José de la Higuera Matamoros, estante en este pueblo, hijo legítimo del Capitán Don Sebastián de la Higuera Matamoros y de Doña Josefa de Arellano y de Irala, renunció y traspasó sus derechos como sucesor de una capellanía de misas del Capitán Don Juan Díaz Matamoros, en favor del Bachiller Mateo Ortiz de Torres, domiciliario del Arzobispado de la ciudad de México, y a mayor abundamiento, le nombró capellán sucesor de la referida capellanía.
Doña Teresa de la Gasca y Ortega, vecina de Jalapa, como patrona de la capellanía de misas rezadas que instituyó Doña Sebastiana de San José y de la Gasca, su tía difunta, sobre una casa que dejó por sus bienes y con dote de mil pesos de oro común de principal, nombró por capellán propietario al Bachiller José Solano, de 21 años, que está cursando Artes en la ciudad de la Puebla de los Ángeles, y sobrino en tercer grado de la instituyente.
Doña Teresa de la Gasca y Ortega, vecina de Jalapa, como patrona de la capellanía de misas rezadas que instituyó Doña María Ana de Mendoza, vecina que fue de la nueva ciudad de Veracruz, de 200 pesos de principal y 100 pesos de renta anual, y respecto de haber fallecido el Bachiller Juan de Escobedo, último capellán, nombró por capellanes propietarios de la misma, en primer lugar a Don Manuel Laso Nacarino, estudiante del Colegio de San Ildefonso de la ciudad de México, y en segundo lugar, a Don José Laso Nacarino, niño colegial del Colegio de San Juan de la ciudad de Los Ángeles, hijos legítimos del Alférez Don Manuel Laso Nacarino y de Doña Sebastiana de Espinosa, vecinos de la Nueva Veracruz, por ser virtuosos de buena vida y costumbres.