Don Antonio del Camino y Velasco, vecino del pueblo de Jalapa, Mayordomo de la Cofradía de las Ánimas Benditas, vende a Justo Francisco Jiménez, vecino de este pueblo, una casa y solar que María Flores donó a la mencionada cofradía; la casa es de madera, embarrada de cal y cubierta de tejas, linda al poniente con el Callejón de Flores y solar de Cristóbal Galvino, al sur con solar de Eulalia Francisca Pérez, al oriente con solar de Ignacio de la Cruz y al norte con solar de Pascuala Francisca Olmedo, al precio de 220 pesos de oro común y quedan impuestos a censo redimible con obligación de rédito de 11 pesos anuales, a pagar la mitad cada 6 meses a razón de 5%.
CALLEJÓN DE FLORES
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El Alférez Laureano Fernández de Ulloa, vecino del pueblo de Jalapa, vende a don Gregorio Fernández Mantilla, de la misma vecindad, un mesón ubicado en la Plaza Pública con los cuartos y oficinas con que se halla y le pertenece, bajo los linderos que se comprende, con 27 varas de frente y otras tantas de fondo, linda al frente con dicha plaza, al fondo con casa y corral cercado de Juana de Castro, al norte con el callejón que llaman de Flores y por el sur con casa del vendedor, asimismo le vende todos los colchones, camas, mesas, bancos, sillas y los arrimos que le pudieran servir. Cuyo mesón no tiene más gravamen, empeño ni hipoteca que 600 pesos de oro común de censo principal y 30 de réditos en cada año a favor de los naturales. La venta se hace en 1, 300 pesos; 600 de ellos ha de reconocer a censo redimible.
Los Licenciados Mariano Carmon Trasloseros, Cura Vicario de la antigua parroquia de este pueblo, José Balboa, Cura Vicario de San José de la Laguna, y don Francisco Hidalgo, dijeron que doña Ángela Francisca del Pino mandó fundar una capellanía laica de estudios de gramática en la que nombró por patronos a 2 párrocos con el principal de 4, 000 pesos, que fundaron los patronos y albaceas sobre 2 mesones, pero los albaceas han concluido con su cargo, por lo que entregaron todos los bienes a don Manuel José Bellido, tutor y curador de sus herederos, quienes convinieron con don Francisco Hidalgo para que les reciba la cantidad de 3, 000 pesos, por lo que éste los recibe y los carga a censo redimible sobre una casa de paredes techada de madera y tejas inmediata a la Plaza Pública, en la calle Principal que sale hacia el Camino Real de la Veracruz, linda con casa de don Manuel del Día, al oriente con casa de la testamentaria de don Gabriel de Arteaga, al poniente con casa de los herederos de don Laureano Fernández de Ulloa, al norte con callejón que llaman de Flores.