Don Martín Flores, Gobernador; don Felipe de Santiago; don Pedro Salomé, don Francisco Hernández y demás común y naturales del pueblo de Jalapa, dijeron que por convenirles el hacer trueque y permuta de un solar que posee Pedro Díaz de la Cueva, ubicado en el barrio de Santa María, contiguo a otros que son de los naturales, por otro que los susodichos tienen junto a las casas de Francisco de Thormes, circunvalado de gente de razón y por esto despoblado, inservible para los naturales, por el contrario del que les da Pedro Díaz el cual les es útil y necesario. En cuya virtud se les concedió licencia para la permuta y trueque de los mencionados solares. El que esta en el barrio de Santa María mide 150 varas de frente y 125 de fondo, y el segundo se compone de 142 varas de frente y 62 de fondo ubicado en la Calle Real.
CALLE REAL
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El Capitán Don Francisco García López y Doña Ana Francisca Matamoros, su legítima mujer, vecinos de Jalapa, como albaceas de Doña María Aldonza de Vargas Matamoros, hermana de la otorgante, fundan una capellanía de misas por el alma de la difunta Doña María Aldonza y las de los instituidores, con 1000 pesos de principal que situaron sobre dos casas, una grande y otra pequeña, de piedra cubiertas de teja, ubicadas en la Calle Real, yendo de la plaza de este pueblo a la Veracruz; las cuales hacen frente con las casas de los alféreces Don Miguel de Zamora y Don Antonio de Medina; por otro lado, con las de Tomás de Campo, y por el otro, con las de Ana González de Astudillo, mismas que fueron vendidas al Lic. Don Juan de Bañuelos Cabeza de Vaca, uno de los curas beneficiados de Jalapa, con el cargo de los 1000 pesos de oro común; así como con otra carga de 200 pesos de principal y 10 pesos de réditos anuales en favor del Convento de San Francisco de Jalapa, que sin fundación y solo por cláusula dejó ordenado Doña Leonor de Sahagún, madre de Nicolás de Pro, quien vendió la casa grande con esta obligación a Doña María Aldonza de Vargas Matamoros.
Félix Antonio Cardeña y Vicente José Cardeña, vecinos del pueblo de Jalapa, venden al Capitán José Robledano de Cardeña, de la misma vecindad, una casa ubicada en la Calle Real que sube de la parroquia para el Calvario con la que linda y hace frente, al fondo con la casa de Inés López, al norte con otra media casa de los vendedores y al sur con callejón y casa del Capitán Juan de Malpica, cuyo solar tiene 56 varas de frente y 52 de fondo. La venta se hace en 1,725 pesos, de los cuales 960 ha de reconocer a censo que sobre dicha casa están situados a favor del Convento y Religiosos del Señor San Francisco y los 785 los tiene pagados.
Antonia Luis de Castro, natural y vecina del pueblo de Jalapa, hija legítima de Domingo Luis y de María de Castro, difuntos, otorga su testamento donde declara lo siguiente: tiene entre sus bienes una casa de piedra y lodo cubierta de teja ubicada en la Calle Real; debe a María de Thormes, de la misma vecindad, 10 pesos; declara ser soltera y haber tenido 2 hijas naturales a quienes nombra como sus herederas. Como albacea testamentaria nombra a José Ramos.
Cipriano de Arriaga, vecino del pueblo de Jalapa, hijo y heredero de Francisca de Orduña Castillo, vende al Sargento Agustín Luis, de la misma vecindad, un solar donde tiene fabricada su casa; mide 36 varas de frente y 60 de fondo, linda al poniente con callejón en medio que sale da la Calle Real para los Berros, al oriente con solar y casa de Juan Zapata de Herrera, al sur y frente con la calle que baja de la plaza a la tenería y al norte con solar de Salvador de Iglesias. Cuyo solar se encuentra libre de empeño, censo e hipoteca; la venta se hace en 80 pesos de oro común que ha recibido.
Pedro Higuera, vecino del pueblo de Jalapa, vende a doña Josefa de Castro, viuda de José Vázquez, de la misma vecindad, un pedazo de solar con 2 varas de frente y 56 de fondo para el uso de entradas y salidas de la compradora; linda al frente con la calle que de la Real atraviesa a la que va a Tecuanapa y sale de este pueblo a los caminos para los ingenios, al fondo con solar y casa de la compradora, al norte con casa y solar de Ángela Rodríguez y al sur con casa y solar del vendedor, cuyo pedazo de solar se encuentra libre de empeño, hipoteca y enajenación. La venta se hace en 2 pesos de oro común que le ha pagado.
Lázaro González, vecino del pueblo de Jalapa, vende a José de Acosta, de la misma vecindad, un solar que linda al oriente con solar de Francisco Rangel, al poniente y sur con solar de las Ánimas y al norte con la calle que sube a encontrarse con la Calle Real y camino [Real] que va para la Ciudad de México. La venta se hace con todas sus entradas y salidas, usos, costumbres y servidumbres, libre de empeño, hipoteca y enajenación en 62 pesos de oro común libres de derecho de escritura.
El Capitán Bartolomé de Castro, vecino y mercader del pueblo de Jalapa, vende a doña María García de Baldemora, viuda de Antonio de Acosta, vecina del pueblo de Naolinco, 50 pesos de censo en cada año que impone y sitúa sobre todos sus bienes, especialmente sobre una casa de cal y canto que linda al frente con la Calle Real, al oriente con casa de Magdalena Josefa de la Higuera, al poniente con casa del otorgante y al fondo con solares de Ángela Cortés y Josefa de Castro; cuyo solar se encuentra libre de tributo e hipoteca y por tal lo asegura para pagarse por mitad cada seis meses, que se contarán a partir de que se imponga la capellanía que quiere fundar la mencionada María para ordenar a título de ella a su hijo Pedro de Acosta, en que lo difiere y releva en 1, 000 pesos de oro común de principal con las cláusulas que se mencionan.
Pedro Díaz de la Cueva y María Luis, marido y mujer vecinos de Jalapa, venden a Juan Martín Blanco, de la misma vecindad, un pedazo de solar con 70 varas de frente y 72 de fondo, ubicado en la Calle Real que sube del Convento de San Francisco para el Camino Real de las recuas, linda con el mesón de Juan José de Thormes y casa de María la Blanca, al norte con la calle que va a la casa de los Pedrote y Camino Real, al sur con casa y solar de Nicolasa de la Encarnación y al poniente con solar del pueblo, cuyo solar se encuentra libre de empeño, hipoteca y enajenación, en 70 pesos de oro común que les han pagado.
Felipe de Acosta, Alférez actual de la Compañía Miliciana del Batallón de Jalapa, Rosa María de Acosta, Antonia Felipa, mujer y conjunta persona de Francisco Domínguez Muñiz, como hijos legítimos y herederos de doña Juana Gil de la Higuera, venden a Diego Maldonado, una casa de piedra y lodo cubierta de teja, ubicada en la Calle Real que baja de la plaza que va hacia la Ciudad de la Nueva Veracruz, colinda con casa de Calixto Ventura, con solar de Francisca de Orduña Castillo y al oriente con el arroyo que baja de Techacapan. La venta se hace en 270 pesos que han recibido.