Doña María Josefa Susana de Castro, viuda, mayor, bien instruida y sabedora de sus derechos hábil y don Miguel Palacio, Síndico actual del Ayuntamiento de esta villa, en la que ambos son vecinos, dijeron: la primera, que es propietaria de una casa, de edificio bajo, ubicada en esta villa, haciendo esquina a dos calles, la una que baja para Santiago y la otra que dirige al Molino, en la que tiene su frente al oriente con el cementerio de San Francisco, dicha calle en medio, por donde se le miden 24 varas y 32 y media de fondo al poniente, lindando por este viento con casa de don Francisco Velad; por el sur con casa que hoy es del Presbítero don José Manuel Casas y por el norte con la referida calle de Santiago. Cuya finca hubo por herencia de su difunto padre don José Cayetano de Castro y que, aunque en las escrituras de adquisición constan diversas dimensiones de longitud y latitud, que las que quedan explicadas ahora, éstas son las que efectivamente tiene la casa y no las que allí se refieren, sin duda con error o equivocación. El segundo, que es dueño de una casa ubicada también en esta misma villa, en la propia calle de Santiago, con un frente al norte por donde se le miden 22 varas y 62 y tercia de fondo al sur, por donde linda con solar de Jacinto Antonio de Mora; por oriente linda con casa de don Francisco Flores y; por el poniente con otra de Mariana González. Cuya finca la hubo, por compra que hizo a la relacionada señora María Josefa Susana de Castro en 850 pesos, como consta la escritura otorgada en esta villa el 16 de enero de 1828. Y que ambos comparecientes han convenido permutar dichas casas, la primera en precio de 1 850 pesos y la segunda en el de 850 pesos, quién para igualar el importe de aquella, da en reales de contado 1 000 pesos a la señora Castro, siendo a cuenta de él los costos de escritura y pago de alcabala. Por tanto, otorgan que dan recíprocamente en venta, trueque, permuta y enajenación, la nominada doña María Josefa Susana de Castro, la casa de la esquina de las dos calles del Molino y de Santiago en precio de 1 850 pesos a don Miguel Palacio, y éste a ella, la de la calle de Santiago en 850 pesos.
Sans titreCALLE DEL MOLINO
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Don Antonio Pedroza, de esta vecindad, otorga que vende realmente a don José Lorenzo Elías, de esta vecindad, una casa de cal y piedra, cubierta de madera y teja, situada en esta ciudad, en la calle que nombran del Molino Viejo, con 12 varas de frente que lo hace hacia el sur, otra calle en medio y del otro lado la huerta que fue de don José María de Goiri; por su fondo, al norte, mide 30 varas y linda con solar de don Silvestre Aburto; por el oriente con casa del vendedor y por el poniente con la de doña Guadalupe Ochoa. Cuya deslindada casa se compone de tres piezas, las cuales fueron fabricadas por don Bernardo García en terreno del mismo vendedor, comprado al citado Goiri, y la tercera que el relacionante levantó a sus expensas, después de haber comprado las dos primeras a García por escritura pública que le otorgó en esta ciudad a 28 de junio de 1830. Y son las mismas que ahora vende con el terreno a don José Lorenzo Elías en la cantidad de 240 pesos, que declara haber recibido al contado.
Sans titreDoña María Antonia Marín, viuda de don José Francisco Ortiz y Ortega, dijo que su esposo falleció sin más disposición que un apunte de deudas pasivas que contra él mismo tenía por sus enfermedades y por la miseria de los tiempos, sobreviviendo solo con el sustento del arte de platero que ejercía. Dicho su esposo le encargó satisfacer las deudas con la casa de su morada y con un solar que poseía en la calle que baja de San Francisco a la del Molino Viejo. Por la presente, y por las facultades que su difunto esposo le confirió, vende un pedazo de solar en la calle que nombran del Ganado y sigue para la del Molino, que antes se llamó de Pánuco, mismo que se compone de 19 y media varas de frente que lo hace al poniente, dicha calle en medio y con casa baja que fue de la viuda y herederos de don Antonio Castro y hoy de don Agustín Cortés, y 30 de fondo que lo hace hacia el oriente, por donde linda con las paredes de la hortaliza del convento de San Francisco, por el costado del sur linda con casa y solar que fue del difunto Pablo Viveros, y por el norte con otra casa y solar de doña Ana Olivares. Cuyo deslindado solar vende a don Juan José Rodríguez, vecino del pueblo de Teziutlán, residente en este suelo, al precio de 204 pesos.
Sans titreDon José Lorenzo de Elías, de esta vecindad y comercio, mayor de veinticinco años de edad, en nombre de sus herederos y sucesores, vende a don Antonio Ardite, de esta misma vecindad, una casa de cal y piedra, cubierta de madera y teja. Situada en esta ciudad, en la calle que nombran del Molino Viejo, con 12 varas de frente que lo hace al sur, dicha calle en medio, y del otro lado huerta que fue de don José María de Goiri, por su fondo al norte se miden 30 varas y lindan con solar de don Silvestre Aburto, por el oriente con casa de don Antonio Pedroza, y por el poniente con la de doña Guadalupe Ochoa. Cuya deslindada casa, se compone de tres piezas, y es la misma que el citado Ochoa le vendió al comparente por escritura que le otorgó el 11 de octubre de 1838, ante el presente escribano, misma que hoy vende al precio de 200 pesos.
Sans titreMaría Irenea Pérez, de esta vecindad, mayor de edad, dijo que tiene una casita de material que labró a sus expensas en un sitio que le donó su difunta hermana María Josefa [Pérez], por lo cual le vendió al ciudadano José María Medina su casa y solar, y en la referida escritura se halla una cláusula que a la letra dice: “que a una hermana de la comparente, y lo es María Irenea Pérez le donó un jirón del mismo solar a la parte norte con 10 varas de frente, el cual a distancia de 11 y cuarta a lo interior se estrecha a 6 varas de latitud, siguiendo igual hasta el fondo, y en cuyo frente tiene formada su casita la referida Irenea”. Cuya cláusula es desde luego el título legítimo que acredita la propiedad y dominio que en dicha casita y sitio tiene la nominada María Irenea, quien como tal dueña legítima otorga que se la vende al ciudadano José Silvestre Aburto en cantidad de 200 pesos, los 100 de ellos al contado y los otros 100 que le ha de satisfacer el comprador con abonos de 8 pesos mensuales con hipoteca de la misma casita; que la repetida casita se halla ubicada en esta ciudad a la calle que de las gradas del cementerio de San Francisco baja para el rumbo que llaman del Molino, con la cual calle hace su frente al poniente, lindando por el costado del sur con la casa y solar que la nominada María Josefa Pérez le vendió al ciudadano José María Medina; por el costado del norte linda con casa que hoy es del ciudadano Vicente Mora; y por la espalda o fondo al oriente linda el sitio con terreno que fue de la misma María Josefa.
Sans titreJosé Ricardo González, de esta vecindad, otorga que vende a favor de don Mariano Cadena, de esta vecindad, un pedazo de solar con unas paredes comenzadas y un pozo, situado en la calle que atraviesa de San Cristóbal a la del Molino, que nombran de Cagigas, con 23 varas de frente que lo hace a la banda del sur y del otro lado solar de don José Cabañas, y 43 de fondo por donde linda con solar del regidor don Francisco Santa María, y por el Poniente con otro de don Domingo Aravalles. La venta la hace por 225 pesos.
Paulo Viveros, vecino del pueblo de Jalapa, otorga que debe a Martín José de Saralegui, la cantidad de 200 pesos, mismos que le prestó en reales de contado, para comprarse una casa en la Calle del Molino, y se obliga a pagárselos dentro de 2 años, contados desde hoy, y para seguridad del pago hipoteca su casa, comprometiéndose a no venderla, enajenarla ni cambiarla hasta que la deuda este pagada.
Petrona Maldonado, vecina de esta Villa de Xalapa, viuda de don Juan Bautista Torrontegui y Goytia, junto con Ángel y Pascuala Torrontegui, sus hijos legítimos y la dicha Pascuala, casada con José María Cabañas, venden a don José Serralde, vecino de la Veracruz, una casa baja de cal y piedra, cubierta de tejas, con su sitio que mide 19 varas de frente, linda al poniente con la calle del Molino, con casa de don Francisco Maniau y Ortega, y de Manuel Garcés, al norte con solar de la casa de doña María Serdán Ponce de León, al sur con solar que fue de don José Antonio Morales y al oriente con la cerca de la huerta del Convento de San Francisco, dicha venta la hacen en 500 pesos.
María Josefa Viveros, viuda de Pedro Moncada, María del Carmen, casada con Cándido Álvarez, Francisca, casada con Anastasio Lagunas, Joaquina, doncella, y José María, ausente, hijos legítimos y herederos de Pablo Viveros, difunto, venden a doña María [Josefa] Suárez [de los Ríos], viuda del difunto Subdelegado de esta Villa, don Pedro Gorrindo Palomino, una casa de paredes cubierta de teja, ubicada en la Calle del Molino que llaman de Cagigas, con la que hace frente al poniente y del otro lado casa de los herederos de Miguel Cagigas, por el sur linda con Calle de la Huerta de San Francisco, al oriente con solar de dicho convento, al norte con solar que fue o es de Paula Barradas Meléndez. La venden en 400 pesos.\t
Don Antonio de Castro, Maestro Platero y vecino de Jalapa, vende a don Miguel Cagigas, su hermano(cuñado), una casa pequeña de cal y canto, ubicada en un solar que mide 7 varas de frente y 30 de fondo, linda al oriente con la calle del Molino que llaman de Santa Ana y casa de Pablo Viveros, al sur con casa del citado molino y callejón en medio, al poniente con cerca de la huerta de don Antonio de Castro, y al norte con casa y solar de este, dicha casa donde habitaran sus cuñados don Miguel Cagigas, doña Bárbara Cagigas y doña Catarina Cagigas, la vende en 551 pesos y 2 reales.