Doña Catalina Lazon, de esta vecindad, mayor de edad, libre de tutela y ajena administración, dijo que por fallecimiento de su padre, don Juan Lazon, quedó una casita ruinosa, ubicada en esta ciudad, en la calle de Tecuanapa, haciendo esquina con la calle que de la Fuente de San Cristóbal baja para Cantarranas, lindando por el oriente y sur con casa de don José Manuel de Izaguirre; por el norte con dicha calle de Tecuanapa; por el poniente con la de San Cristóbal; cuya casa la hubo su padre por compra que hizo a don Francisco Javier Sáenz de Santa María. Asimismo, dijo que su padre dejó declarado deberle 100 pesos a doña María Margarita Barradas como albacea de su marido don Cipriano Pensado y Navarrete; a doña Juana Pensado y Navarrete, viuda de don Pedro Francisco de Villa, otros 100 pesos; y a Manuel Esteban, vecino de Paso de Ovejas, 20 pesos; y ordenó también se le entregaran al cura de esta ciudad 300 pesos para que cumpliera un comunicado reservado; pero nada de eso se ha cumplido por no haber bienes competentes, pues solo existe la enunciada casita; habiendo acordado los acreedores con ella en prorratearle lo que quedara liquido de la venta de la casa. Por tanto, otorga que vende dicha casa a don Diego Macartney en precio de 300 pesos.
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Doña María de la Barreda Gayón, viuda de don Felipe de Acosta, vecina de este pueblo de Jalapa, recibe en depósito irregular, por tiempo de 9 años con obligación de réditos, la cantidad de 130 pesos, que le entregó don Juan Gómez de Estrada como Mayordomo de la Cofradía de la Benditas Ánimas de esta parroquia y mismos que estaban situados sobre la casa del difunto Tomás Miguel de Campo, mismos que se obliga a pagar a razón de 5 % anuales, y para seguridad de este depósito, hace hipoteca especial de una casa, ubicada en la calle que llaman de Tecuanapa, con la que hace frente hacia el norte, al oriente linda con casa de Magdalena Luis, al fondo hacia el sur con solar de los herederos de Modesto Viveros y al poniente con casas que fueron de don Diego Cardeña y hoy es de don Celedonio Pérez.
Doña Rosalía Sanchinel, mujer legítima de don Tomás Antonio Illanes, Administrador de Rentas Reales en esta Villa, con licencia de su marido, vende a la Señora doña María Josefa de Echagaray y Lasaga, viuda, residente en la Capital de México, una casa de edificio bajo situada en la Calle Ancha, con la que hace esquina y frente principal hacia el oriente con casa del caballero don Remigio Fernández; por el costado del sur, por donde tiene su fondo, hace frente, Calle de Tecuanapa en medio, con casa de don Pedro Garay y Llano, del comercio de Veracruz; por el norte linda con casa de don José Fernández de Castañeda; por el fondo del poniente con las enfermerías y demás oficinas del Convento Hospital de la Purísima Concepción y nombran en esta villa de San Juan de Dios. La vende en precio de 5,302 pesos y 3 reales.
Don Francisco Ignacio de Herrasti, vecino de Jalapa, albacea testamentario de doña Ignacia Montañés de la Cueva, viuda del Capitán Alonso de Alba, como apoderado de los herederos de dichos difuntos y marido de doña María Ignacia de Alba, hija de los citados difuntos, otorga que vende una casa que dejaron sus suegros, a favor de doña Juana Manuela de Alba, heredera de los difuntos y mujer legítima de don José Miguel de Iriarte y Lezeta, vecina de este pueblo, cuya casa hace frente con casa de don Francisco Javier Fernández de Ulloa, calle de Tecuanapa en medio, al oriente con casa de don Mariano Antonio de Campo, al sur con casa que llaman de los Hornos propia de don Ignacio Javier de Urrutia y Landaburu y al poniente con casa de la viuda de Bernardo Gómez, La venta la hace en 6,000 pesos.
María Martín, viuda de Alonso Ortiz, y su hijo José Ortiz, ordenan su testamento según les había comunicado, donde declaran como bienes la casa de su morada ubicada en la calle que viene de Tecuanapa y sale al camino que va a los ingenios, un solar eriazo que compró al Hospital de este pueblo en virtud de patente de Fray Alonso de Ayala, Hermano Mayor de la Orden de la Caridad, en 100 pesos que quedaron cargados a censo redimible bajo los linderos que se declaran en la escritura; asimismo dijo tener ganado vacuno y caballar en unas tierras que llaman Coyole. La otorgante declara que cuando se casaron llevó de dote 300 pesos de oro común y su marido no trajo caudal alguno porque acababa de salir de aprendiz de albañil. También les comunicó tener algunas deudas que pidió las paguen. Nombró como albaceas a los otorgantes y como herederos a sus 8 hijos.
María Martín, viuda de Alonso Ortiz, y José Ortiz, su hijo, albaceas testamentarios, solicitaron, a través de José Ramos, curador y defensor de sus menores hijos y nietos, al Capitán José de Hoz Escalante, Alcalde Mayor y Capitán de Guerra en Jalapa, hiciera inventario de los bienes que dejó dicho difunto, encontrándose los siguientes bienes: la casa en que viven, ubicada en la Calle de Tecuanapa y sale al camino que va a los ingenios, sobre la que están cargados 100 pesos de oro común a favor de la Cofradía del Santo Nombre de Jesús. Un solar que compró al Hospital de este pueblo en virtud de patente de Fray Francisco de Llerena, en 100 pesos que cargados por principal a censo redimible. En tierras arrendadas en El Coyole se cuentan 133 cabezas de animales entre vacas, toros, caballos, yeguas y mulas, una casa de madera cubierta de paja, un corral de piedra en que se encuentra ganado, entre otros bienes menores.
Doña María de la Barreda Gayón, viuda de Felipe de Acosta, tutora, curadora y tenedora de su menor hija María Josefa, dijo que con autorización del Alcalde Mayor don Agustín Benítez y del defensor de dicha menor don José de Ugarte, se le otorgaron 150 pesos, correspondientes a la herencia que a la menor le dejó su padre, y los cuales utilizará para la manutención de la menor, por lo que se obliga a pagar dicha cantidad a su hija luego que tome estado o se mande por la justicia, y como seguro de la deuda hipoteca una casa ubicada en este pueblo en la Calle de Tecuanapa.
Ángela de Quiroz, viuda de Blas Ramírez, vecina del pueblo de Jalapa, vende a Tomás de Acosta, español y vecino de este pueblo, una casa con solar, de madera y techada con tejas, el solar mide 11 varas y media de frente y 63 varas de fondo, linda al norte con la Calle de Tecuanapa y casas que fueron del Capitán don Andrés Monares de Vargas, al oriente con casa de don José de Castro, al sur con solar de Blas Rodríguez y al poniente con casa y solar de Clara de Quiroz, viuda de Juan Ruiz, al precio de 122 pesos y 7 reales.
Don Pedro Antonio de Herrera, Maestro de farmacopea, vecino de la Ciudad de Valladolid y residente en el pueblo de Jalapa, con poder general que le otorgaron sus hermanos don Antonio y don José de Herrera, vende a doña Mariana Josefa Viveros, viuda de don Miguel Ponce de León y mujer actual de don Matías de la Mora Castañeda, unas casas altas de paredes, cubiertas de madera y teja con su sitio correspondiente, que lindan al norte con la esquina de la plaza de este pueblo y Calle Real del frontero, al poniente con casas de los herederos del Capitán don Bartolomé de Castro y calle que baja para la de Tecuanapa, al sur con casas y patio de Teodora Josefa Mojica y al oriente con casas y corral de don José de la Calle, en el precio de 2, 000 pesos de oro común.
El señor Cura Párroco y Vicario foráneo de esta ciudad, el Presbítero don José Francisco Campomanes; doña Juana Pensado y Navarrete como viuda de don Pedro Francisco de Villa; doña María Margarita Barradas albacea de su difunto marido don Cipriano Pensado y Navarrete; y don Juan Franco, Síndico de este Ilustre Ayuntamiento, prestando voz y caución por Manuel Esteban, ausente; dijeron que la testamentaria de don Juan Lazon es responsable de 300 pesos al primero para el cumplimiento de unos comunicados reservados; 100 pesos a Villa; 100 pesos a Pensado; y 20 a Esteban; y no existiendo en la pertenencia de dicha testamentaria más bienes que una casita ruinosa ubicada en esta ciudad, en la esquina de las calles de Tecuanapa y fuente de San Cristóbal, cuyo mezquino valor no cubre los 520 pesos del monto de dichos créditos y en consideración en que transcurriendo más tiempo acabará de arruinarse la finca y será mayor el quebranto, convinieron con doña Catalina Lazon, única hija y heredera del finado, en que vendiese la expresada casa y deducidos los gasto que tiene convenidos, el remanente se distribuyese, aplicándole a doña Juana Pensado, a doña María Margarita Barradas y a Manuel Esteban la mitad de sus respectivos créditos y el resto a Campomanes para los comunicados reservados. Y habiéndose vendido la casa en 300 pesos e importando 56 con 6 y una cuartilla los gastos que deben deducir, quedan libres 258 pesos un real y 3 cuartillas, de los que corresponden 50 pesos para Villa, 50 pesos para Pensado, 10 para Esteban y 148 pesos para el comunicado reservado. Por lo cual, otorgan que reciben de doña Catalina Lazon las mencionadas cantidades, dándose por entregados a su voluntad.
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