Lucas Martín[Ibáñez], vecino de esta provincia, se obligó a pagar a Bartolomé Rodríguez, que de presente reside en la estancia de vacas nombrada Santa Lucía, jurisdicción de la vieja Veracruz, 700 pesos de oro común, precio de dos negros bozales llamados Sebastián y Simón, de nación Angola, de 20 años de edad, a 350 pesos de oro común cada uno. Lucas Martín entregaría el monto de la deuda en el mes de Septiembre de 1622.
ANGOLA,TIERRA DE
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Francisco Luis, vecino de Jalapa, en nombre de Manuel Rodríguez Ménica, vecino de la nueva ciudad de Veracruz, vende a Juan Martín de Abreo[Abreu], vecino de Jalapa, mercader, un negro bozal de nación Angola, de 20 años de edad, nombrado Gaspar, sin asegurarlo de ninguna enfermedad, libre de hipoteca, empeño y enajenación, por el precio de 350 pesos de oro común.
Francisco Hernández de la Higuera, residente en su ingenio nombrado Nuestra Señora de la Concepción, se obligó a pagar al Capitán Sebastián Carballo y a Gregorio González, vecinos de Angola, mercaderes de negros, y a Pedro de Vértiz[Pedro Vértiz], vecino de la nueva ciudad de Veracruz, 2 982 pesos de oro común, precio de 10 piezas de esclavos bozales, 6 varones y 4 hembras, de diferentes nombres y edades, los 5 a 315 pesos, 4 a 260, y uno en 367 pesos, en esta manera: 1 942 para fin del mes de abril de 1622 y, los 1 040 pesos restantes para fin del mes de abril de 1623, puestos en la ciudad de Veracruz.
El Capitán Francisco Fernández, mercader de negros, estante en esta provincia, vende a Doña María González de Amarilla, dueña del ingenio nombrado la Santísima Trinidad, y a su hijo, el Capitán Francisco Hernández de la Higuera, once piezas de esclavos, nueve varones y dos hembras, de diferentes nombres y edades, de nación [tierra] Angola, bozales, recién venidos, sin asegurarlos de ninguna enfermedad pública ni secreta, sujetos a servidumbre, libres de hipoteca, empeño y enajenación, por el precio los cuatro de ellos en 390 pesos de oro común cada uno; una muchacha llamada María, en 120 pesos; y seis varones mancebos, a 220 pesos cada uno, y todos juntos suman 3 000 pesos.
Juan Martín de Abreo[Juan Martín de Abreu], vecino y mercader de Jalapa, vende a Ana Ruiz, viuda de Francisco Martín, vecina de esta provincia, una negra llamada Lucía, de nación[tierra] Angola, de 17 años de edad, sana de sus miembros, no tiene enfermedad pública ni secreta, libre de empeño, hipoteca y enajenación, por el precio de 340 pesos de oro común.
Juan Gómez Paisano, vecino de Jalapa, vende a Cristóbal Martín Matamoros, de la misma vecindad, un negro esclavo llamado Francisco, de nación[tierra] Angola, de 25 años de edad, libre de hipoteca, empeño y enajenación, sano, sin enfermedad pública ni secreta, por el precio de 330 pesos de oro común, los cuales el susodicho le ha de pagar en esta manera: 130 pesos para de la fecha de esta escritura en dos meses, y los 200 pesos restantes, para fin del mes de octubre del presente año.
Fray Juan Gaitán, hermano mayor del Hospital de Nuestra Señora de Convalecientes de este pueblo, y Magdalena Díaz, viuda de Gabriel Ochoa[Gabriel de Ochoa], vecino que fue de Jalapa, trocaron el uno con el otro un esclavo negro llamado Manuel, de nación Angola, de 20 años de edad, por otro llamado Felipe de nación[tierra] Angola, de 35 años de edad, sin asegurarlo de ninguna enfermedad, sujetos a servidumbre, con las faltas y defectos que tuvieren.
Tomás de la Calleja, vecino de Jalapa, vende a Don Antonio de Orduña Loyando, residente en su ingenio de azúcar, en esta provincia, una negra esclava nombrada Lucía, de nación Angola de 37 a 38 años, sujeta a servidumbre, libre de empeño, hipoteca y otra enajenación sin asegurarla de vicio, defecto ni enfermedad , aunque se ha fugado en diferentes ocasiones de su servicio, por el precio de 200 pesos de oro común.
Nicolás Díaz de la Cueva, vecino de Jalapa, vende a su hermano Juan Díaz de la Cueva, de la misma vecindad, una negra esclava nombrada Isabel Pérez, de nación Angola, de más de 50 años de edad, la cual hubo de la partición de los bienes que quedaron por fin y muerte de su madre Catalina Pérez de Villanueva, libre de empeño, hipoteca y enajenación, por el precio de 130 pesos de oro común, horra de alcabala.
El Bachiller Juan Rodríguez Zedillo, clérigo, con poder de su tía Doña Inés Lozano Belaustigui, vecina de Los Angeles, vende al Capitán Don Carlos de Sámano y Quiñones, dueño del ingenio de [San Miguel] Almolonga, en esta jurisdicción tres negros esclavos dos varones y una negra, nombrados Manuel, de tierra Vanguela, de 40 años de edad; Juan de nación Angola, de más de 45 años de edad; Isabel, de nación Angola, de 30 años de edad, casada con el dicho Juan Angola, los cuales hubo y heredó de su hija María Lozano Belaustigui, viuda, mujer que fue de Tomás de la Calleja, vecina de este pueblo; libres de hipoteca, empeño y enajenación sin asegurarlos de ningún vicio, tacha, defecto ni enfermedad, por el precio de 825 pesos de oro común.