Cristóbal de Lozana Salazar, vecino de Jalapa, vende a Miguel de Aviñón, dueño del ingenio de azúcar de San Miguel, en esta jurisdicción, un negro de nación Angico, de 28 años de edad, llamado Gonzalo, que hubo y compró del Hospital de Nuestra Señora de Convalecientes de este pueblo, con las tachas que tuviere, y por quebrado, potroso, sin asegurarlo de cosa alguna, por el precio de 300 pesos de oro común.
ANGICO, NACIÓN DE
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Vicente Alemán, vecino de la nueva ciudad de Veracruz, vende al Capitán Roque Gutiérrez de Ceballos, dueño de su ingenio en esta provincia, dos esclavos, varón y hembra, llamados Isabel y Francisco, de tierras Anxico [Angico], de 35 años de edad, poco más o menos cada uno, libres de hipoteca, empeño y enajenación, por el precio de 750 pesos de oro común el par.
Fray Andrés Martín, hermano mayor del Hospital de Nuestra Señora de la Concepción de Convalecientes de Jalapa, vende a Cristóbal de Lozana Salazar, mercader, vecino de Jalapa, un negro llamado Gonzalo, de nación Angico, de 25 años de edad, con las tachas que tuviere, por el precio de 300 pesos de oro común.
El capitán Jorge Veneciano, mercader de negros, vecino de La Margarita, vende a Cristóbal de Lozana Salazar, un negro llamado Andrés, de 22 años de edad, de nación Angico, bozal, con las tachas que tuviere, por el precio de 440 pesos de oro común, horros de alcabala.
Diego Hernández, clérigo, viandante, vende al Hospital de Nuestra Señora de la O del pueblo de Jalapa, dos esclavos negros llamados Antonio y Domingo, bozales, de nación Angico, de 20 años de edad, poco más o menos, por el precio de 350 pesos de oro común cada uno.
Juan de Almanza, vecino de la ciudad de la Veracruz, vende a Francisco Hernández de la Higuera, vecino de esta provincia, una esclava negra llamada Catalina, de nación Angico, de 20 años de edad, poco más o menos, por el precio de 350 pesos de oro común.
Alonso de Villanueva, vecino de esta provincia, se obligó a pagar al clérigo Diego Hernández, 700 pesos de oro común, precio de dos esclavos negros, bozales, de nación Angico, nueve meses después de la fecha de esta escritura.
Ana de Alfaro, viuda de Sebastián Méndez, vecina de Jalapa, vende a Juan Rodríguez, residente en el molino de doña Magdalena de Tejeda, en esta jurisdicción, dos negros esclavos, entre bozales y ladinos, de nación Angola y de Angico, de 22 años de edad cada uno, llamados Francisco Angola y Mateo Angico, sin asegurarlos de ninguna tacha, enfermedad pública ni secreta, sino tan solamente esclavos sujetos a servidumbre, por el precio de 430 pesos de oro común cada uno.
Melchor Felipe del Moral, vecino de Jalapa, se obligó a pagar a Francisco Luis, de la misma vecindad, 5 249 pesos y 6 tomines de oro común, precio de 410 reses, toros y novillos, 37 yeguas, 40 bueyes de tiro, 69 carneros, 19 cabras, 4 mulas aparejadas, 3 hachas y una media luna del servicio del ganado, sementeras de maíz, un esclavo negro llamado Domingo, de tierra Angico, un carro herrado con sus aderezos, un caballo de silla, un garabato, romanas y pertrechos de carnicería, y las deudas de indios laboríos; los cuales dará en esta manera: 2 624 pesos y 7 tomines, para fin del mes de marzo, los 2 624 pesos y 7 tomines restantes, para fin del mes de septiembre de 1619, todos juntos, puestos en este pueblo.
Cristóbal de Lozana Salazar, vecino y mercader de Jalapa, se obligó a pagar al capitán Jorge Veneciano, mercader de negros, 440 pesos de oro común, precio de un negro esclavo llamado Andrés, de tierra Anxico, 10 meses después de la fecha de esta escritura, todos juntos en una paga.