Don José Miguel de Iriarte y Lezeta y don Joaquín Cendoya y Arizabaleta, dueños de la hacienda e ingenio nombrada Pacho en esta jurisdicción, dijeron que por cuanto les útil y conveniente conducir a su trapiche las aguas del Río Santiago después de caídas a la barranca o que hayan servido para el uso del Molino de Cagigas, sito en las vertientes de este pueblo y propio de don Francisco Maniau y Ortega, vecino de México, habiendo obtenido su permiso, han emprendido la correspondiente obra para la conducción de dichas aguas, y para que en lo sucesivo no se ofrezcan dudas, ni por la tal gracia y permiso se le siga daño alguno a la expresada finca, declaran que de ningún modo usaran de las aguas de dicho río, que son propias del molino, hasta haberse despeñado a la barranca o que hayan servido al uso de dicho molino y salgan por los cárcamos donde están los rodeznos, sin tomarla por ningún caso de la presa ni de otra parte antes de entrar en ella o pasar por dichos cárcamos, obligándose al saneamiento de cualesquiera perjuicios o daño que por defecto de la indicada obra pueda seguirse a la finca ahora o en lo adelante.
AGUAS
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Don Diego Leño y don Domingo Franceschi, vecinos de esta Villa, ambos compradores de las casas que en esta Villa poseía el Señor Doctor don José Suárez de Torquemada, Prebendado de la Santa Iglesia de la Puebla, ubicadas ambas en la segunda cuadra de la calle principal que de esta Plaza Pública sale para el Camino Real de Veracruz, contiguas una a la otra, convienen en que disfrute la casa de Franceschi del derrame de agua que viene de la casa del mencionado Leño, en los propios términos que gozaba en el tiempo en que ambas eran del expresado Doctor.\t
Petrona Antonia Ramírez, viuda, india natural de esta Villa, y el Gobernador de la República de Naturales, dijeron que por cuanto la primera tenía hecha cesión a doña Nicolasa Domínguez, viuda, de esta vecindad, del sobrante del agua de un pozo que fabricó su difunto marido en solar de la casa donde vive, perteneciente a dicha república, a cuyo efecto se presentó doña Nicolasa por escrito ante el señor Subdelegado para que expusiese en lo judicial si estaba llana a ello, haciendo donación de 100 pesos a dicha república para fondos de sus arcas, y habiéndose aprobado el señor Intendente de la provincia se otorgue escritura de propiedad, los otorgantes hacen donación del sobrante de agua de dicho pozo a doña Nicolasa Domínguez.\t
Don Joaquín Ildefonso de Torquemada y don Benito Pozas, vecinos de este pueblo de Jalapa, declaran que por construcción de una casa del citado Pozas, el señor Torquemada le suministrará agua, obligándose a respetar la propiedad del citado Benito Pozas.\r\n
Doña María Nicolasa de Torquemada, viuda de don Agustín Suárez, vende a don Alejandro Álvarez de Guitián, vecino de dicho pueblo, un caño de agua limpia que va por debajo de la tierra y entra hasta la casa de doña María Nicolasa, en la cantidad de 400 pesos.
Doña María Nicolasa de Torquemada, viuda y albacea de don Agustín Suárez, solicita la cancelación de una escritura, por la cantidad de 400 pesos, los que recibió de don Alejandro Álvarez de Guitián, Oficial Mayor de las Cajas de Contaduría de la Nueva Veracruz, por mando de don Carlos José de Montes, residente en el pueblo de Jalapa, por la venta de agua y cañería.
El Presbítero don Francisco Antonio Rubio Roso, Domiciliario de la Puebla de lo Ángeles, vecino de esta Villa, en uso del poder general que tiene conferido del Señor don Francisco Ángel del Camino, Canónigo de la misma Santa Iglesia, como albacea testamentaria del finado Licenciado don Francisco Javier Gorospe [Irala y Padilla], que lo fue asimismo de su hermano don Diego [José] Gorospe [Irala y Padilla], vende a don Manuel de Allen, de este comercio y vecindad, la mitad del agua corriente que entra en la alcantarilla de la casa chica de edificio bajo del citado finado Gorospe, situada en el Callejón de Quiñones, contigua por el costado del poniente con la casa grande alta de aquél, en cuyo traspatio se reparte el agua en otra alcantarilla que después de derramar y repartir en las pilas de aquella la suficiente para el uso necesario, y el sobrante pasa a la alcantarilla de la casa chica citada, de donde Allen toma la mitad y ha puesto desde ahí su cañería, tomando de paso el derrame o sobrante que ocasiona la pila que está al pie de la alcantarilla en lugar de correr para la calle, conduciéndola desde allí hasta los patios de su casa, en la Calle Nueva. La vende por precio de 100 pesos.
Don Manuel Fernández del Campo, Capitán de Fieles Realistas de Caballería de la Costa del Sur, en la Provincia de Oaxaca, residente en este suelo, otorga que vende a favor de don Juan Francisco de Abaroa, del comercio de la Nueva Veracruz, residente en esta Villa, una casa de cal y piedra, de edificio bajo, cubierta de madera, ladrillo y teja, con una fuente de agua dulce corriente, que posee en esta Villa, haciendo frente y esquina con la Calle Real y de la Raqueta, con 33 y media varas de frente que lo hacen al sur, dicha Calle Real en medio, y del otro lado casas altas de doña Josefa Gómez de Estrada y del finado don José de Arias, 51 de fondo hacia el norte, por donde acaba en un martillo, y por donde linda con lo más corto con casa de don Miguel Garagorri, y por lo más largo con el costado del fondo de la de doña Gertrudis Noriega. Por el costado del poniente linda con el de la casa mortuoria de don Domingo Franceschi y por el del oriente hace otro frente a dicha Calle de la Raqueta. El agua corriente tiene su origen y nacimiento en un solar en la Calle que nombran de Utrera, frente a la casa de don Anastasio Cruz, y la posee con los justos títulos que le entrega al comprador; cuya deslindada casa y agua no reporta otro gravamen que el de 3 000 pesos. La vende por precio de 11 500 pesos.
Don Manuel Fernández del Campo, Capitán de Realistas Fieles de Caballería de la Costa Sur, y don Juan Francisco de Abaroa, Síndico Personero de esta Villa, manifiesta el primero, que es su voluntad que se tengan como por insertos en la escritura de venta de la casa que el primero le vendió, una explicación del origen y propiedad del agua corriente que tiene dicha casa, librado en 5 de octubre de 1810 por el Alcalde Ordinario de Primera Elección, Capitán del Ejército don Francisco Muñoz Estepa, y un certificado que en 6 del mismo le extendió don Bernardo de los Cobos, Subdelegado que fue de este partido; por lo que señala que los testimonios estén ahora y en todo tiempo a su literal y genuino sentido.
Don Francisco Bustillos, de este comercio y vecindad, otorga que vende a don José Pérez de Llera y a don Juan Francisco Cardeña, Escribano Público, tres cuartas partes del agua que hay en una casa que le pertenece a Bustillo, ubicada en la Calle que llaman de Utrera, por donde hace su frente y del otro lado casa de Anastasio Cruz, al norte linda con casa y solar del difunto Manuel Bustillos, al sur con casa de los herederos de Catarina Josefa Martínez, cuya agua compone el círculo de un medio real, de la que ha de quedar en dicha casa la cuarta parte. La venta la hace en 450 pesos que los compradores le han satisfecho por iguales parte.