Luis González, vecino del pueblo de Altotonga, jurisdicción de Jalacingo, dijo que se querelló criminalmente con Sebastián Marín y Antonia de Zavaleta, su mujer, sobre y en razón de que estando él casado legítimamente con la mencionada, ellos habían cometido delito de adulterio, en cuya virtud la Real Justicia expidió mandamiento de prisión contra ellos y embargo de bienes contra el agresor, pero por hacer servicio a Dios de su grado y buena voluntad estando cierto y bien informado de lo que en este caso le conviene hacer, los perdona de todo cargo y culpa que han tenido, por lo cual queda sin efecto el pleito para que cada uno sea libre de cualquier cárcel y así también se les desembarguen sus bienes.
ADULTERIOS
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Francisco de Espinosa, Teniente de Alguacil Mayor y Alcaide de la Cárcel, manifestó haber apresado a un indio nombrado Nicolás por estar amancebado con una mujer casada, que por serlo no se pone aquí su nombre, y les cogió esta noche pasada y el dicho alcalde mayor se hubo por manifestado y mandó se tenga preso y a buen recaudo. \n
Don José María Rivera, originario del pueblo de Naolinco, vecino de esta ciudad, hijo legítimo de don Antonio José Rivera y doña Inés Viveros, difuntos, otorga su testamento en la manera siguiente: Declara que habiendo contraído matrimonio con doña Dolores Sayas hizo con ella vida conyugal hasta el año de 1820, en que por haber adulterado dicha señora, según consta en la causa criminal que se siguió contra ella y para en el oficio público de esta ciudad, quedaron separados ambos conyugues, sin haber vuelto a reunirse ni un solo momento. Declara que durante el tiempo que vivió maritalmente con su citada esposa hubo por hijos a doña Rafael Bernarda y a doña Petra Plutarca y otros que murieron en su infancia. Declara que las dos expresadas sus hijas se hallan casadas, doña Rafaela con don José Antonio Casas y la doña Petra con don Francisco Pérez Rincón, y que ninguna de sus dos hijas expresadas ha recibido cantidad ni cosa alguna, en razón de dote ni de otra manera. Declara que en el año de 1820 al tiempo de separarse de su esposa la nominada doña Dolores no tenía más bienes que 250 pesos del valor que le tocó en la división de su herencia paterna, consistente en una casa, y que a la vez tenía varios acreedores que le habían dado habilitaciones de consideración, siendo uno de ellos don Bernabé de Elías Vallejo que le prestó 4 000 pesos; y otro don Manuel Ignacio Aparicio en compañía de su tío don Antonio José Rivera a quien debía 2 800 pesos, cuyas deudas pagó paulatinamente. Declara que sus bienes consisten en la casa de su habitación con la fábrica de aguardiente anexa a ella; en las otras dos casas contiguas a la expresada, que llega hasta la esquina de la plazuela del Carbón y bajan por la cuesta de Xallitic hasta encontrar con la fábrica mencionada; en otra casa que fue comprada a doña Carmen Rivera que está en medio de las de don José María León y de los hijos de don Domingo Cereseto alias Piamonte; en un trapiche situado en la hacienda de Sosocola, con los respectivos campos de caña y todos los aperos necesarios; y finalmente en todas las cercas, casas y cualquiera otra finca o mejora que haya en la expresada hacienda, pues ésta la recibió en arrendamiento sin más que las tierras y la casita que se halla respecto al río de Sedeño, que fue la que habitaron antiguamente los dueños de la misma finca. Ordena que el quinto de sus bienes, deducidos los gastos que se tienen que cubrir, quede a cargo de sus albaceas, quienes administrarán las casas que lo compongan y entregarán mensualmente a doña Romana Casanova su líquido para que disfrute de él mientras la señora viva y no se case, y se distribuirán los bienes del quinto entre todos sus nietos con igualdad. Ordena que, a Teodora Contreras, de esta vecindad, y lavandera antigua de su casa, se le consigne un cuartito de algunas de sus casas para que durante sus días viva en él sin que se le cobre renta alguna. Nombra por sus albaceas a sus hijos políticos don José Antonio Casas y don Francisco Pérez Rincón, y a su primo don Antonio María de Rivera. Instituye por sus universales herederos a las dos referidas sus hijas, doña Rafaela Bernarda y doña Petra Plutarca Rivera.
Sem títuloDon Francisco Barrientos, de esta vecindad, dijo que por cuanto en los autos y causa criminal que se está siguiendo contra Miguel López Rosendo, de esta propia vecindad, por el almancenamiento adulterino que ha mantenido por espacio de 10 años con María Guadalupe Vargas, debiendo ésta arrestarse en la Real Cárcel por cómplice en el delito y por hallarse en el día, buena y sana de las heridas le infirió su mancebo; en virtud de orden verbal del señor alcalde más antiguo de esta Villa, otorga que recibe a la citada María Guadalupe Vargas para tenerla en su casa, de cuya persona se da por entregado y se constituye su carcelero comentariense y en calidad de tal, se obliga a presentarla siempre y cuando se lo demande el señor alcalde.
José Joaquín Cortés de la Higuera, vecino de este pueblo de Jalapa, informa que recibe en calidad de fiado, como Alguacil carcelero a Miguel Lozano, preso por haber tratado con una mujer india casada, obligándose a entregarlo en él termino de 6 meses al Juez competente que se lo demande, y de no hacerlo así pagara una multa de 25 pesos.