Parecieron los indios naturales y principales del pueblo de Acultzingo, en nombre de su comunidad, mediante y por lengua de Gaspar Dávalos, dijeron que arriendan el mesón del dicho su pueblo a Juan Mejía, por tiempo y espacio de un año y por precio de 60 peso de oro común.\n\n\n
ACULTZINGO, PUEBLO DE
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Despacho de comisión de don Juan de Ursúa, Alcalde Mayor en este partido, a Diego de Altamirano, vecino del pueblo de Acultzingo para aprehender a los delincuentes y otras personas salteadoras en la cuesta de Acultzingo y potreros de Maltrata, que entran en casas de los indios a hacerles agravios, para que presos los encarcele y castigue.\n
El Capitán Cristóbal de Soria Caballero, Alcalde Mayor y Capitán a Guerra de este pueblo y su partido, Juez de Caminos, Registros y otras comisiones, dijo por cuanto a la seguridad que deben tener los caminos que se transitan y comercian para la ciudad de Veracruz y otras partes que están a su cargo, es conveniente nombrar un lugarteniente en los pueblos de Maltrata y Acultzingo, de esta jurisdicción y su partido, donde no puede asistir personalmente, y conforme a la facultad que tiene nombra por Teniente General a don Pedro Bernárdez de Rivera, residente en este pueblo, para que como tal ejerza justicia a las partes civil y criminalmente actuando antes como juez receptor con dos testigos de sus asistencia no habiendo escribano real sustanciando las causas que se ofrecieren, se encargue del cuidado de los naturales, vecinos y residentes, no consintiéndoles embriagueces, guarapo ni tepache.
Don Francisco de las Casas y Orellana, Corregidor de este partido, Juez de Caminos y de Registros, Cobranzas y demás comisiones, dijo que está en sus manos el amparo de los naturales del pueblo de Acultzingo y el de Maltrata por la vejación y molestias que les hacen los trajineros y vecinos de ellos, por las bestias de carros, recuas y trajino donde ordinario es menester el despacho, por lo que nombra como su Lugarteniente a Pedro Fernández de la Fuente para que detenga a los transgresores que de cualquier manera delinquieren, los meta a la cárcel pública, detenga cualquier recua y carros para que sean castigados en las penas que hayan incurrido.\n
Esteban, indio natural del pueblo de Acultzingo, hijo de Martín Ortiz y de Juana, india, entra a servir con Diego Ordoñez, mayoral de la hacienda de Pedro López.
Don Francisco Pibot y Tapia, vecino de esta villa de Córdoba y dueño de hacienda de beneficio de hacer azúcar en ella y arrendatario de la hacienda y tierras de Tecamaluca, jurisdicción del pueblo de Orisava [Orizaba], otorga poder a don Pedro Fernández Ronderos, su tío, vecino de la ciudad de Los Ángeles, para que en nombre y en representación de su persona lo obligue a favor de don José de Villa Setién, Caballero de la Orden de Santiago, a que le agostará la cantidad de 2 500 toros en la dicha hacienda en tiempo regular de dichos agostaderos. Dicho José se obligará a meter la citada cantidad de toros o a lo menos 2 000 en el agostadero, y le ha de pagar a razón de 8 reales por cada cabeza y a dar la sal competente para ellos. También se ha de obligar a pagar costos de su transporte hasta el ejido de Puebla a razón de 9 reales diarios a cada mozo y a 25 pesos por cada viaje a Juan Álvarez, su mayordomo, y ha de ser de cuenta de José la paga de los indios de Aculsingo [Acultzingo] que convoyen el ganado hasta subir la cuesta. José, se obligará a pagar para fin de diciembre próximo del presente año y lo demás sucesivamente, pagando 2 000 pesos a los señores inquisidores del Santo Tribunal de Inquisición de este reino por él ó a su regidor general, y por el ganado que muriere ha de entregar sus cueros, pagando José los mismos 8 reales cada uno, otorgando en razón de ello la escritura de obligación que le fueren pedidas, y para lo dependiente y anexo se le da éste con libre y general administración.
Zonder titelEl Capitán Nicolás Ferrera Figueroa, Justicia Mayor y Capitán de Guerra de este pueblo y su partido, dijo que ha sido costumbre en los pueblos de Maltrata y Acultzingo, que los alcaldes mayores nombren un teniente para que ampare a los indios de las vejaciones, por lo que nombra a Diego Notario, vecino del pueblo de Maltrata, como Teniente de ambos pueblos y sus territorios para que ejerza en los casos y cosas con la calidad de que, habiendo sucedido cualquier dependencia o heridos no pueda proceder a más que hacer información, aprehender los reos y de las mandas cuantiosas que ante él se pusieren y dar cuenta a su merced, manda a los vecinos acaten y obedezcan los mandatos de dicho teniente.
Inés de Rioja, viuda, mujer que fue de Alonso de Carrión, dijo que a ruego e intercesión, Luis Muñoz Bravo, su cuñado, vendió a Diego de Montalvo tres machos de arria en 60 pesos de oro común y por ellos el susodicho le hizo cierta libranza para los indios del pueblo de Acultzingo, los cuales aceptaron y pagaron al susodicho Luis Muñoz de Bravo los 60 pesos.\n\n \n
El Capitán Juan de Vargas Basurto y de la Cueva, Alcalde Mayor y Capitán de Guerra de este pueblo y su partido, dijo se ha acostumbrado en los pueblos de Maltrata y Acultzingo, que los alcaldes mayores nombren un teniente para que ampare a los indios de las vejaciones que suelen hacerles los pasajeros de dichos pueblos por estar en camino real, por lo que nombra a Diego Notario, vecino del pueblo de Maltrata, como Teniente de ambos pueblos y sus territorios para que lo ejerza en los casos y cosas con la calidad de que habiendo sucedido cualquier dependencia o heridos no pueda proceder a más que hacer información, aprehender los reos, dé las mandas cuantiosas que ante él se pusieren de cuenta a su merced; manda a los vecinos acaten y obedezcan los mandatos de dicho teniente.
El Capitán Juan de la Lastra Madrazo, Alcalde Mayor y Capitán a Guerra de este pueblo y su partido, Juez de Caminos y de Registros, dijo que ha sido costumbre en los pueblos de Maltrata y Acultzingo, que los alcaldes mayores nombren un teniente para que ampare a los indios de las vejaciones que suelen hacerles los pasajeros de dichos pueblos por estar en camino real, por lo que nombra Teniente de ambos pueblos a Diego Olaso, para que lo ejerza en las cosas y casos que quedan referidas, con la calidad de que habiendo sucedido cualquier dependencia o heridos no pueda proceder a más que hacer información, aprehender reos, y de las mandas cuantiosas que ante él se pusieren dé cuenta a su merced, por lo que ordena a los vecinos acaten los mandatos de dicho teniente.