El Capitán Bartolomé de Torres y Mendoza, Alcalde Mayor y Capitán a Guerra de este pueblo, y otras comisiones, dijo que por cuanto a la administración de la real justicia y vigilancia de los caminos que se transitan para la ciudad de Veracruz y otras partes que son a su cargo, es conveniente el nombrar Lugarteniente en los pueblos de Maltrata y Acultzingo, donde no puede asistir continuamente como se requiere, y en conformidad a la facultad que le asiste nombra lugarteniente de Maltrata y Acultzingo, y distritos de esta jurisdicción a Antonio Juárez, residente en esta jurisdicción de Orizaba para que como tal haga y ejerza justicia en todo lo concerniente a dicho oficio.
ACULTZINGO, PUEBLO DE
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El Capitán Bartolomé de Torres y Mendoza, Alcalde Mayor y Capitán a Guerra, Juez de Caminos, Registros y otras comisiones, dijo que por cuanto a la seguridad que deben tener los caminos que se transitan y comercian para la ciudad de Veracruz y otras partes que son a su cargo, es conveniente nombrar un lugarteniente en los pueblos de Maltrata y Acultzingo de esta jurisdicción y su partido, donde no puede asistir personalmente y conforme a la facultad que tiene, nombra por Teniente General a Pedro de Espinosa, residente en esta jurisdicción, para que ejerza justicia actuando ante sí como juez receptor con dos testigos no habiendo escribano público ni real, y para el amparo y resguardo de los naturales de dichos partidos, vecinos y residentes.
El Capitán Diego Antonio Madrazo Escalera, Alcalde Mayor y Capitán a Guerra de este pueblo y su partido, Juez de Caminos, Registros y otras comisiones, dijo que es conveniente para la administración de la Real Justicia y vigilancia que debe tener de los caminos que se trajinan y comercian para la Nueva Veracruz y otras partes, por lo que en virtud de la facultad que tiene de su título, nombra por su Lugarteniente al Capitán Juan de Montenegro y Sotomayor, residente en esta jurisdicción, para que como Teniente de los pueblos de Maltrata y Acultzingo ejerza justicia actuando como Juez Receptor con dos testigos no habiendo escribano público, sustanciándole las causas que se ofrecieren hasta la sumaria y prisión de los reos.
Felipe de la Cueva [y de] Herrera, administrador por Su Majestad de las haciendas de don Rodrigo de Vivero, otorga poder a Tomás de Arvizu[o], contador y tesorero del Marqués de Villamanrique, vecino de la ciudad de México, para que pueda cobrar de los jueces oficiales de la Caja Real de Su Majestad, 198 pesos de oro común que ha de haber por poder de traspaso de Diego de Montalvo, encomendero del pueblo de Acultzingo.
Diego de Montalvo, vecino de la ciudad de los Ángeles, residente en este pueblo de Acultzingo, se obliga de pagar a Tomás Ruiz de Zúñiga, Vicario del dicho pueblo, 144 pesos de oro común, los cuales son por razón de tres bueyes de arada, cuya cantidad pagará para el día de pascua de navidad de este año.\n
Ante el Capitán don Juan de Peralta y Mendoza, Alcalde Mayor, pareció don Marcos Antonio, natural y Gobernador del pueblo de Acultzingo, de esta jurisdicción, y dijo que para herrar las bestias, mulas y otros ganados que tiene y tuviere, hace manifestación de su hierro, para lo cual suplica le conceda licencia para ello; visto por el dicho alcalde lo dio por manifestado y le concedió la licencia.
Memoria de testamento de Melchora de los Reyes, viuda de José González, y aprobación de ella.
Copia de petición de 20 de mayo de 1659, en la cual el Licenciado Juan Martín de Tovar, Presbítero, Vicario del pueblo de Maltrata, de esta jurisdicción, hijo y heredero de Alexander Jácome y de Inés Díaz de Tobar, pedía que se mandara valuar por dos personas de albañilería y carpintería un molino de pan moler y una venta que tiene en el pueblo de Acultzingo, para repararlo y acabarlo de lo necesario.
Inés de Rioja, viuda, mujer que fue de Alonso de Carrión, dijo que a ruego e intercesión, Luis Muñoz Bravo, su cuñado, vendió a Diego de Montalvo tres machos de arria en 60 pesos de oro común y por ellos el susodicho le hizo cierta libranza para los indios del pueblo de Acultzingo, los cuales aceptaron y pagaron al susodicho Luis Muñoz de Bravo los 60 pesos.\n\n \n
Domingo de Arévalo, vecino de Acultzingo, dijo dirigirse hacia la Nueva Veracruz y llevar en su recua un indio. Asimismo, el corregidor le notificó que a los indios debe dársele buen tratamiento y no bajarlos a la Nueva Veracruz en conformidad a la ordenanza que lo prohíbe.\n