Ana Dorantes, viuda vecina del pueblo de Jalapa, vende a Benito de Castro, de la misma vecindad, un pedazo de solar con 25 varas de frente y 30 de fondo como parte de uno que él posee en la Calle Real que de la parroquia sube al Calvario, linda al fondo con otro pedazo de solar que tiene dado a Tomás Barradas, a la derecha con el solar de la otorgante y a la izquierda con otro solar que tiene ajustado darle a Bernardo de Castro, dicho solar se encuentra libre de empeño, hipoteca y enajenación. La venta se hace en 25 pesos de oro común que por él le ha dado.
VIUDAS
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Domingo de Castro y Francisco Ibáñez, albaceas y tenedores de bienes de Alonso de Casanova, nombrados por testamento, dijeron que entre sus bienes y de María López, su mujer, quedó un solar ubicado a una cuadra de la Plaza entre el Barrio Alto y la Plaza Pública, que mide de frente 54 varas y 58 de fondo, linda por el frente y fondo con un callejón y Calle Real, por un costado y otro con casas de María Rodríguez, al poniente con casa del Alférez Juan José Rincón; cuyo solar es preciso venderlo para dar cumplimiento al testamento, por tanto venden al Alférez Juan José Rincón, 3 partes de 4 del solar expresado, dejando la cuarta parte a Andrea Casanova, viuda de Juan de Dios Blanco, hija y coheredera en concurso, la venta se hace en 150 pesos de oro común que por ellos les han pagado en reales de contado.
Don Cristóbal Francisco García, vecino de este pueblo, con poder especial que tiene de doña Petrona María de Castro, viuda de don Antonio de Herrera y vecina de la Ciudad de la Puebla de Los Ángeles, vende a don Antonio Amason, vecino del pueblo de Jalapa, una casa de madera embarrada de cal, pilares atrechos y cubierta de tejas, construida en un solar de 13 varas de frente y 29 varas de fondo, linda al sur con casa de Aurelio Catarino de Herrera, hijo de la citada doña Petrona María de Castro, al oriente con casa y solar de las llamadas Pascualas, al norte con la Calle Real que llaman de la Zanja y al poniente con casa y solar que fue de María Rodríguez, al precio de 300 pesos de oro común.
Sebastián Pino, pardo libre, natural de este pueblo y vecino de Naolinco, vende a don Bartolomé Salvo, un pedazo de solar que heredó junto con sus hermanos Marcial, Tomás, Juana, Gertrudis y Bernarda, así como un sobrino, el cual mide 21 varas de frente y 33 de fondo, linda por el oriente con casas del comprador, por el norte con la Calle Real y casa de don Joaquín Ildefonso de Torquemada, por el sur con casas de las animas y otro pedazo del solar que venden y por el poniente con un pedazo de solar de Serafina, viuda de Mateo Hilario y casas de don José Zavalza, lo vende en la cantidad de 110 pesos.
Catalina de Villafuerte, viuda de Hipólito Hernández, y María Vázquez, su hija legítima, viuda de Juan de Zarandona , vecinas que fueron de Jalapa, venden a don Francisco Escalante, vecino de Jalapa, dos solares en este pueblo, el uno linda con la Calle Real que va a la ciudad de México y con casas de Domingo Díaz; y el otro, con solar de Ana de Alfaro y con la Calle Real, por el precio de 200 pesos de oro común.
Teresa Fernández de Espinosa, viuda, albacea y tenedora de Diego de Castro y Gamboa, vende al convento y religiosos de San Francisco, 25 pesos de oro común de censo redimible, los cuales carga sobre casas de su morada, ubicadas en la Calle Real que linda por el oriente con casas del Capitán Bartolomé de Castro, al poniente con casa del Alférez Laureano Fernández de Ulloa, al sur con casa y solar de Manuel de Acosta, y al norte con dicha calle en medio y casa de Gregoria Vázquez; dicha cantidad la vende por 500 pesos de principal que por memoria dejó ordenado su difunto marido, por lo que se obliga a pagar los 25 pesos de réditos anuales; la mitad de ellos cada 6 meses, siendo condición que en cualquier tiempo ella o sus descendientes puedan pagar los 500 pesos de principal y así liberar la casa.
Bartolomé de Castro, vecino de este pueblo, dueño de un pedazo de solar que heredó junto con su hermano de su padre Francisco de Castro, ubicado en este pueblo en la Calle Real que sale hacia Veracruz, mide 30 varas de frente y 71 y media varas de fondo, linda con el arroyo de Techacapa y calle que pasa junto a el, al norte con solar de su hermana Teresa de Castro y por el otro costado con casa y solar de Francisco Valero, libre de empeño y que otorga en donación a su hermana Teresa de Castro, viuda de Lucas Francisco de Ayala.
Doña Josefa Francisca García Campomanes, de esta vecindad, mujer y conjunta persona de don José María de Casas, con licencia expresa de su marido, otorga que vende en favor de doña María Soledad Duarte, también de esta vecindad, una casita de paredes de edificio bajo, cubierta de madera, ladrillo y teja, situada en la última cuadra de la calle Real o ya sea la de San José, que se compone de 10 varas de frente hacia el norte y del otro lado casa de doña Josefa Rosado, viuda de don Nicolás Campomanes y de doña María Ignacia y doña María Josefa Heredia y 43 y media de fondo hacia el sur, por donde linda con casa y terreno de Agustín Marín; por el costado del oriente con el zaguán y unas piezas bajas de la casa de don Diego Briseño y por el poniente con otra casita baja de la vendedora. Cuya finca es la misma que su padre don Antonio García Campomanes fabricó a sus expensas en las citadas 10 varas, parte de las 12 de hubo y compró de don Ventura Rosendo su fecha en esta villa a 30 de septiembre de 1774. Y la que con los demás bienes hubo y heredó como única hija y universal heredera. La venta la hace por 1 200 pesos, que declara haber recibidos en reales de contado.
Sem títuloDon José María Bonilla y Flores, de este comercio y vecindad, albacea de su difunta tía doña María Martina Bonilla, otorga que ha recibido de su madre doña Ana Josefa Flores, viuda, albacea de su padre don José Alonso Bonilla, la cantidad de 1 000 pesos con el alcance de los réditos, por lo que, le otorga recibo en forma; cuyo principal es el mismo su padre otorgó en favor de su tía el 11 de septiembre de 1813, con hipoteca de una casa ubicada en la calle Real del pueblo de Coatepec, y de la que ahora e otorga cancelación de la hipoteca.
Sem títuloMaría Magdalena, José María y Petra Montiel, vecinos de esta Villa, hermanos y herederos de su madre Rita Rosalía Domínguez, otorgan que venden a Felipa Amador, viuda, una casa de paredes de edificio bajo, ubicada en al Callejón de la Acequia, y es el que atraviesa de la Calle Real frente al aguaje de Techacapa para la de San Francisco de Paula y Puente del Alcabalero, al poniente linda con casa y solar de Agustín Marín hasta lindar con casa de ejercicios o ya sea de San Ignacio; al norte linda con casa de los herederos de Santiago de Ana y al sur con solar cercado de la casa de José María Peña, cuya casa fabricó su madre en terreno que Felipe Montiel, su hermano político, le donó en 1804. La venta la hacen en 500 pesos que les ha pagado.