Doña Eugenia Francisca de Amilibia Guraya y Lezama, viuda del Capitán Don Francisco de la Higuera Matamoros, como administradora de los bienes de Doña Josefa Petronila de la Higuera Matamoros, heredera del Mayorazgo de la Higuera, dio en arrendamiento al Capitán Don Nicolás Flores Altamirano, vecino de la jurisdicción de Jalapa, una hacienda de ganado mayor nombrada Cempoala, ubicada en la jurisdicción de La Antigua Veracruz, con su tierras, ganados, casas y aperos, por tiempo de seis años, al precio de 550 pesos anuales y 100 toros en cada uno de ellos.
VIUDAS
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Lucas Díaz de la Cueva y Josefa del Espíritu Santo, su mujer, vecinos de Jalapa, venden a Petrona de Arauz, vecina de Jalapa, viuda de Pedro de Licona, un solar que la susodicha compró a Sebastián y Raymundo del Moral, vecinos de Naolinco, ubicado en la calle que de la plaza pública sube para la ciudad de México, de 82 varas y dos tercias de frente y 78 varas de fondo, linda con calle que va para el Calvario y el llano de Macuiltépec, donde ambos han edificado una casa de madera, cubierta de paja, cercada de palos y embarrada, por el precio de 60 pesos de oro común.
Doña Juana de la Paz, viuda de Gaspar Vázquez, vecina de Jalapa, como hija y heredera de Lucas Cardeña Malpica, hizo gracia y donación a Melchor Pérez, vecino de este pueblo, de un pedazo de solar, de 37 varas y media de frente y 29 de fondo, linda con solar de la otorgante y con solar de Juan de Medina Caraveo.
Doña Elena de Medina y Landa, viuda de Don José Espinosa de los Monteros, vecina de la jurisdicción de Huamantla, dio su poder cumplido a Nicolás de los Reyes, vecino de dicha jurisdicción, para que en su nombre y a su dita y crédito, busque de la persona que se los quiera prestar hasta la cantidad de 1500 pesos de oro común, y la obligue a la paga de los mismos.
María Pacheco, viuda de Luis de la Cruz, vecina del ingenio nombrado Nuestra Señora de los Remedios alías de Pacho, dio en arrendamiento a Juan López Ruiz Matamoros, dueño de una hacienda de ganado mayor en la jurisdicción de La Antigua Veracruz, cinco mulas, las tres aparejadas y dos de silla, por tiempo de dos años, a partir del 20 de septiembre de 1691, al precio de 6 pesos mensuales por todas ellas.
Doña Felipa de Castro y Gamboa, viuda de Francisco de Aguirre, escribano público que fue del Número de la Nueva ciudad de Veracruz, dio su poder cumplido a su hermano Diego de Castro, vecino de la Nueva Veracruz, para que en su nombre pida, demande reciba y cobre, todos los bienes, pesos de oro, plata, esclavos, mercaderías, ganados y otras propiedades que le deban cualesquier personas. Y generalmente, para en todos sus pleitos, causas civiles y criminales, movidos o por mover, que al presente tenga o adelante tuviere.
Doña María Fernández Marín, vecina de la Ciudad de la Nueva Veracruz y residente en este pueblo, viuda de don Juan de Echagaray, otorga poder especial a don Silvestre de Rivas y por su ausencia a don Domingo Marrón, vecinos de Caracas, para que en su nombre pidan, demanden, reciban y cobren de los albaceas y herederos de Don Vicente de Horia, 930 pesos que restan de 2, 000 que le dio para cacao.
Antonia María de Flores, viuda y vecina de este pueblo de Jalapa, vende a José Cayetano, su hermano, vecino de este mismo pueblo, un pedazo de solar, ubicado en este pueblo, en la calle que va para los Tecajetes, que mide 12 varas de frente y 12 varas de fondo y que linda por el lado norte con la calle que antes menciono, por el oriente con solar de Joaquín Felipe, por el poniente con el que compra y por el sur con solar de los Cuevas.
Doña Ángela de Malpica, vecina del pueblo de Perote, viuda del Capitán don Fernando Bazan de Otero, como su albacea y tutora de sus hijos, otorga poder general a don José de Ugarte Gastelu, su yerno, para que en su nombre pida, demande, reciba y cobre cualquier cantidad de reales a cualquier persona.
Don Francisco de Aguirre, en nombre y con poder de Josefa Pérez, vecina de este pueblo de Jalapa, y Andrés de Grijalva, vecino del pueblo de San Andrés Atzalan, en nombre y con poder de Inés Pérez, viuda de Mateo García de Tejeda, vecina de este pueblo, junto con Francisco Pérez, hijos y herederos, los tres Pérez, de Alberto Pérez y Josefa de Quiñónes, realizan inventario y partición de los bienes dejados por sus difuntos padres.