Doña Aldonza Clara de Vargas, viuda vecina del pueblo de Jalapa, vende a doña Inés María de Luna, mujer legítima de don Juan de Castro Palomino, las tierras y potrero nombrado Zoncuautla, Xolostla y de la Vega que llaman Tlalmecapan, en el Llano de Santiago en términos de Jalapa, que linda con los 2 caminos que van a San Andrés Tlalnehuayocan y el otro a San Salvador, distante de este pueblo una legua. La venta se hace en 400 pesos de oro común, que por ellos se da por entregado.
VIUDAS
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María González, viuda de Hipólito de Amaya, y Diego de Amaya, vecinos del pueblo de Jalapa, dijeron que quedaron como albaceas de Hipólito de Amaya, mediante testamento de 19 de diciembre de 1714, por tanto venden la casa ubicada en solar ajeno que es de cal y canto, techada de teja, a Juan José Rincón, dueño de recua en 160 pesos de oro común que confiesan haber recibido.
Elena Antonia, viuda del Alférez Antonio Cabañas, vecina del pueblo de Atzalan, otorga poder especial a Mateo Pardo de Moya, vecino del pueblo de Jalacingo, para que en su representación parezca en juicio y se querelle civil y criminalmente contra don José de Cano Santiesteban, Teniente General que fue de ese agregado y contra quienes fueran cómplices en la muerte de su marido, así presente escritos, testigos y probanzas.
Rosa María Jaimes, viuda del Capitán Antonio Cardeña, tutora y Curadora de sus menores hijos, y el Capitán Luis Fernández de la Flor y Pareja, de la Orden de Santiago, ambos vecinos del pueblo de Jalapa, albaceas del mencionado Capitán, se obligan de pagar a doña Gertrudis de la Gala y Thormes, viuda del Alférez Sebastián de Flores Moreno, 1, 520 pesos 5 tomines y medio, mismos que le quedaron debiendo al Alférez, los 796 de ellos a los herederos de Juan de Thormes y el resto a la viuda de Sebastián de Flores Moreno, por haber sido condenados a su paga y satisfacción por sus bienes y herederos en sentencia hecha por la real justicia en el pleito que se ha seguido sobre ello. El pago se hará según los viajes que hagan las recuas que quedaron del Capitán Antonio Cardeña, de la Veracruz a la Puebla, México u otra ciudad.
Micaela García de Baldemora, viuda de Francisco de la Barreda Gayón, vecina del pueblo de Naolinco, tutora y curadora de sus menores hijos, vende a Domingo Navarrete, vecino de la jurisdicción de Jalapa, una negra criolla nombrada Juana Paula, de 30 años más o menos, mediana de cuerpo, delgada, bien ajustada, que hubo su marido de Diego Muñoz Maldonado. La venta se hace sin asegurarla de ninguna tacha, vicio, defecto ni enfermedad pública ni secreta, en 300 pesos que le ha dado. \r\n
El Capitán Luis Fernández de la Flor, de la Orden de Santiago, don Agustín Suárez, don José Robledano de Cardeña y Juana de Castro, viuda, todos vecinos del pueblo de Jalapa, dijeron que han recibido del Capitán Bartolomé de Castro, de la misma vecindad, 650 pesos que estaban obligados a pagarles por escritura de 1715, los 345 a don Agustín Suárez, 180 a Juana de Castro, 79 a Luis Fernández de la Flor y los 46 restantes a José Robledano, los cuales se dieron por entregados a su voluntad.
Doña Gertrudis de la Gala y Thormes, viuda vecina del pueblo de Jalapa, hija legítima de Gaspar de Thormes y de doña Nicolasa de la Gasca y Ortega, otorga su testamento donde declara ser casada con el Alférez Sebastián de Flores Moreno, trajo como dote lo que consta en la carta donde también constan las arras que su marido le dio. Durante su matrimonio tuvieron como hijos a don José Joaquín de Flores Moreno, Abogado de la Real Audiencia de México, Clérigo Diácono, y a doña Mariana de la Cruz Flores Moreno, casada con Luis González de Lucena, a quien se le dio de dote 9, 000 y tantos pesos como consta en la carta; a su hijo le impusieron 2 capellanías de 3, 000 pesos cada una como consta en la carta de fundación. Tiene como bienes suyos una casa ubicada en la Calle Real donde están las otras 2 casas. Asimismo cuenta con una tienda de géneros. Como esclavas tiene a Rita María, negra criolla, a María mulata, y a María Tomasa, mulata con un hijo suyo nombrado Juan. Nombra por sus albaceas a su hijo José Joaquín y por su ausencia a don Luis de Lucena, como herederos nombra a sus hijos.
José Joaquín Cortés de la Higuera, vecino del pueblo de Jalapa, dijo que tiene poder para diferentes efectos de doña Magdalena Josefa de la Higuera, su madre viuda vecina de la Puebla y usando de él, vende al Capitán Hipólito de la Peña, de la misma vecindad, un negro criollo nombrado José del Rosario, de 33 años de edad más o menos, quien se encuentra libre de empeño, hipoteca y enajenación, sin asegurarlo de ninguna tacha, vicio, defecto ni enfermedad pública ni secreta, en 350 pesos de oro común que se da por entregado.
Doña María Rodríguez Díaz Matamoros, viuda vecina del pueblo de Jalapa, vende a Andrés Monares de Vargas, de la misma vecindad, la parte que tiene en la casa que fue de doña Magdalena Ruiz Matamoros, su madre, con el solar que le corresponde que son 16 varas de frente y 37 de fondo, ubicada en la Calle Real que de la Plaza Pública sale a los Berros, linda al oriente con solar y casa del Alférez Guillermo de Acosta, al norte con la mitad de la casa de la otorgante que pertenece a los herederos de doña Juana Ruiz Díaz Matamoros, su hermana, al poniente con solar del hospital, y al sur con casa de Diego de Quiroz, dicho solar heredó de su madre en concurso de su hermana. La venta se hace en 340 pesos de oro común.
Doña Catalina Lagunes, viuda vecina de la jurisdicción de Jalapa, vende a Ana de Arcos, mujer legítima del Alférez Juan de Morales, vecino del pueblo de Jalapa, una negrita esclava nombrada Manuela de 16 años más o menos que heredó por sustitución pupilar de Eugenia e Ildefonsa, en virtud de testamento que otorgó el Licenciado Francisco Lagunes, su hermano en la ciudad de los Ángeles el 16 de mayo de 1710, cuya esclava se encuentra libre de empeño, hipoteca y enajenación, en 280 pesos de oro común, cantidad que se da por entregada.