El Capitán don Lucas de Acosta, residente en esta villa de Córdoba, como Administrador General en este reino de la Nueva España del asiento hecho con Su Majestad por la Real Compañía de Guinea del reino de Portugal para la introducción de negros esclavos en las Indias; otorga que ha recibido de Gertrudis Íñiguez, vecina de esta villa, viuda de Diego Pérez, 350 pesos de oro común en reales, los mismos que la susodicha se obligó a pagarle por el valor de una negra esclava de las del dicho armazón de su cargo, por escritura hecha en esta villa el 10 de marzo de 1701; por lo tanto, da por rota, nula y cancelada dicha escritura de obligación.
Sans titreVIUDAS
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Manuel Gómez Dávila, Juan Gómez Dávila y doña María de Olaso y Salgado, viuda de José Gómez Dávila, vecinos de esta villa de Córdoba, como albaceas testamentarios del difunto José Gómez Dávila; dijeron que dicho difunto les dejó comunicado que le vendió al Secretario Juan de Espinosa, Escribano Público Propietario y de Registros del partido de Orizaba y de San Antonio Huatusco, una hacienda de trapiche de hacer azúcar nombrada San José en esta jurisdicción, al pago de San Lorenso Serralbo [San Lorenzo Cerralvo], con 6 caballerías de tierra en que está fundada, en precio de 20 563 pesos y 5 reales; de los cuales 16 873 pesos y 5 reales le pagó en reales de contado y los 3 690 pesos están impuestos y cargados a censo principal. Y por inconvenientes, el difunto no otorgó escritura en forma por la cual les dejó encargado que la otorgaran, y poniéndolo en efecto y ejecución, otorgan que venden al Secretario Juan de Espinosa la dicha hacienda de trapiche de hacer azúcar con todo lo que le pertenece y se detalla en esta escritura, entre lo que destaca un negro esclavo nombrado Miguel, maestro de azúcar, de cuarenta años, junto con su mujer, y un mulato purgador de nombre Miguel Rico, de treinta y dos años más o menos. Asimismo, los albaceas declaran que tiene recibidos los 16 873 y 5 reales y los 3 690 pesos quedan impuestos y cargados a censo principal redimible sobre dicha hacienda, de los cuales 1 250 están a favor del Regidor José de Leiva, vecino de esta villa, por razón de las tierras en que está fundada dicha hacienda; 1 000 a favor de una obra pía de que es patrón el cura que es o fuere del pueblo de Quichula [Quechula]; 840 pesos a favor de la comunidad y naturales del pueblo de San Pedro Tequila, jurisdicción de Orizaba; y los 600 pesos restantes a favor de la comunidad y naturales del pueblo de Tlacotepeque [Tlacotepec].
Sans titreEl Alférez Agustín Velázquez como principal, e Isabel López Ruiz Matamoros, su tía, como fiadora, dijeron que María Rodríguez, viuda que fue de Juan Martín de Abreu, impuso 200 pesos de principal a censo redimible sobre una casa ubicada en la Calle Real a favor del Convento del Señor San Francisco de este pueblo, cuyo principal tiene redimido el Regidor Luis de Monterde y Antillón, de la Orden de Santiago, vecino de la Ciudad de la Nueva Veracruz, por haber entrado en posesión de la casa y el principal se haya en reales efectivos en poder de Diego de la Torre Arnate, Síndico actual del Convento, con quien tiene ajustado el recibirlos a censo redimible pagando los réditos del 5% en cada año y en su virtud otorgar escritura a favor del Convento. De esta forma, imponen a favor del Convento y en su nombre al Síndico actual, 10 pesos de oro común de censo en cada año que cargan sobre todos sus bienes, especialmente sobre un solar ubicado en este pueblo y una casa de pared con techo de teja que colinda con el aguaje que llaman de Techacapa, por otro lado con solar de Juan Rodríguez, con solar de Juana Agustina, y por otro lado con solar de indios. Asimismo hipotecan lo referido por el que pagarán 5 pesos en julio de este año y los otros 5 al cumplimiento el 14 de febrero del próximo año.
Doña Teresa de Córdoba y Arellano, viuda, heredera y albacea del Capitán Lorenzo Romero Jurado, mediante el testamento que otorgó su primer esposo, dice que entre los bienes que quedaron hay una esclava mulata blanca llamada Antonia. La otorgante después contrajo matrimonio con Juan Antonio Mosquera y Moscoso y ya estando con éste, de la mencionada esclava nació Ana Margarita, mulatica niña ahora de 4 años, quien por los buenos y leales servicios que le ha dado, por hacerle buena obra y prometido libertarla, otorga que desde ahora para siempre ahorra y liberta del cautiverio a la niña Ana Margarita.
El Capitán Juan Mateos Yáñez, vecino del puerto Sanlúcar de Barrameda en los Reinos de Castilla, residente en Jalapa, con poder de Juan Vázquez Rico, vecino de la Ciudad de México, como albacea y tenedor de bienes de Antonia de la Cueva, viuda que fue de Miguel Romero, también tutor y curador de Clara Romero, hija legítima y heredera de los susodichos, otorga que ha recibido del Capitán Bartolomé de Castro, mercader de Jalapa, 423 pesos de oro común; 200 pesos le entregó Juan Miguel García Monzaval, y los 223 pesos que el Capitán Bartolomé de Castro debía a dichos bienes por carta orden de Juan Vázquez Rico.
María Ortiz de Zárate, viuda de Francisco Domínguez Muñiz, y su hijo el Licenciado Pedro Domínguez Muñiz, albaceas del mencionado Francisco, venden a Juan de Ávalos, vecino de la Ciudad de la Nueva Veracruz, un esclavo congo llamado Alonso Marcos de 26 años de edad, sano, sin defecto que parezca tener, en 325 pesos de oro común que han recibido.
María Sebastiana de Yépez, viuda de Pascual de Arellano, vecina de Jalapa, otorga carta de libertad a su esclava Juana de la Trinidad, mulata criolla nacida en su casa, de 15 años más o menos, hija natural de Antonia de Figueroa, que fue su esclava difunta, a quien le prometió libertarla del cautiverio y servidumbre, tanto por al amor que le tiene como por los leales servicios que le dio su madre.
María Martín, viuda de Alonso Ortiz, y José Ortiz, su hijo, albaceas testamentarios, solicitaron, a través de José Ramos, curador y defensor de sus menores hijos y nietos, al Capitán José de Hoz Escalante, Alcalde Mayor y Capitán de Guerra en Jalapa, hiciera inventario de los bienes que dejó dicho difunto, encontrándose los siguientes bienes: la casa en que viven, ubicada en la Calle de Tecuanapa y sale al camino que va a los ingenios, sobre la que están cargados 100 pesos de oro común a favor de la Cofradía del Santo Nombre de Jesús. Un solar que compró al Hospital de este pueblo en virtud de patente de Fray Francisco de Llerena, en 100 pesos que cargados por principal a censo redimible. En tierras arrendadas en El Coyole se cuentan 133 cabezas de animales entre vacas, toros, caballos, yeguas y mulas, una casa de madera cubierta de paja, un corral de piedra en que se encuentra ganado, entre otros bienes menores.
María Sebastiana de Yépez, viuda de Pascual de Arellano, vecina de Jalapa, vende a doña Luciana María de la Soledad, mujer legítima de Félix Jiménez, vecina de la Nueva Ciudad de la Veracruz, una mulata esclava nombrada Petrona de 27 años, criolla que nació en su casa, hija de Francisca, y su hija Isabel niña mulata; las 2 están libres de empeño, enajenación e hipoteca. Las vende sin asegurarlas de vicio, defecto ni enfermedad, en 200 pesos de oro común que se da por entregada.
Josefa de la Peña, viuda y albacea testamentaria de Gonzalo Márquez de Acevedo, otorga poder especial a don Diego de Castro y Gamboa, vecino de la Nueva Ciudad de la Veracruz, para que en su representación pueda vender una mulata esclava nombrada Ana María, criolla nacida en su casa, hija de María de la O, difunta, de 26 años más o menos. La venta la hará sin asegurarla de ningún vicio, defecto ni enfermedad pública ni secreta, libre de empeño, enajenación e hipoteca.