Doña Feliciana de Abellan viuda de don Manuel de Lebrija y Pruna, y don Manuel de Lebrija y Abellan y doña Gertrudis de Lebrija y Abellan, mayores de 25 años, madre e hijos, vecinos de la ciudad de la Nueva Veracruz y residentes en Jalapa, reciben de don Fernando Gutiérrez de Navia, vecino y del comercio de la ciudad de la Puebla, la cantidad de 6, 000 pesos en calidad de depósito irregular para tenerlos por un lapso de 5 años, pagando un rédito del 5 % por cada año y para la seguridad en su pago hipotecan 4 casas que heredaron de don Manuel de Lebrija y Pruna, que poseen en la ciudad de Veracruz y sirven de provisión a Su Majestad para todos los bajeles que anclan en aquel puerto.
VIUDAS
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Doña Antonia Quiteria Blanco, viuda de don José Antonio del Castillo, y sus legítimos hijos don Juan José, don Francisco, don Diego y doña María Josefa del Castillo, doncella, otorgan que venden a don Miguel Antonio de los Santos, 18 varas de solar que de frente hacia el sur linda con el callejón de los Tecajetes; con 50 varas de fondo hacia el norte linda con la casa y solar del difunto Andueza; al poniente mide 16 varas y linda con solar que antes le vendieron al comprador; por el oriente linda con la casa y solar que les queda a los vendedores. La vende en 54 pesos de oro común
Doña Rosalía Callejo, vecina de Jalapa, viuda del Capitán Manuel Bárcena Bezanilla, otorga que ha recibido de don Juan de Bárcena, como Síndico encargado para la conclusión de la cesión de bienes que hizo dicho Capitán Bezanilla y como apoderado de don Sebastián Pérez, la cantidad de 4, 589 pesos y un real en dinero de contado, cuya cantidad es la misma que le tocó de legítima paterna y materna y que tenía recibida el expresado difunto su marido.
Doña María Sarabia, viuda de don Tomás Jiménez, vecina de Jalapa, dijo que por cuanto uno de sus hijos nombrado Alfonso Jiménez, mayor de 25 años, ha salido de tan perversas inclinaciones que ni las reprehensiones y severos castigos que su padre en vida ejecutó con él, fueron bastantes para corregirle sus maldades, por lo que deseosa de que tenga enmienda sus desaciertos, lo entrega a su yerno don Miguel de Campo, para que lo traiga sujeto a su recua o que le dé el destino que más le acomode, y de no corregirse, lo presente en nombre de la compareciente, al servicio del Rey en sus navíos o presidios ultramarinos.
Doña Paula Juliana de Castro, viuda de don Pedro Delgado, con poder para testar de su marido, cuyo testamento no ha otorgado porque no le alcanzaron los bienes, ya que los únicos que tenía, le mandó su marido le hiciese título de cesión en forma a don Antonio Merino, por las deudas que ellas reportaban y por la ayuda que le hizo en su enfermedad, lo cual señala para que la presente le sirva de título.
Doña María Antonia Álvarez de Guitián, viuda y albacea del Teniente Coronel Antonio Vázquez Ruiz, y tenedora de sus hijos, dijo que su esposo dejó por bienes una hacienda de labor llamada Nuestra Señora de los Remedios, alías San José Buenavista y Lucas Martín, compuesta de 2 ranchos, mismas que estuvieron arrendadas a don José Antonio Tavera, propiedad que la otorgante señala da en arrendamiento a don Diego Leño, quien da por su fiador a don Carlos Díaz y Herrero, con las condiciones de que será por 5 años, pagando 1,450 pesos anuales, pago que se hará desde hoy y que empezarán a contarse desde el 1 de enero de 1791, en el arrendamiento se incluyen tierras, ganados, aperos, molino, casas, capillas y demás que exista en la hacienda, el arrendatario podrá subarrendar lo que sea conveniente sin consentimiento de dicha Antonia.
Manuela Antonia de Ochoa, viuda y albacea testamentaria de Simón Blanco Navarrete; junto Andrés, Vicente, Nicolás, Francisco, José Blanco Navarrete, María de Jesús Blanco Navarrete y María de Espinosa, viuda y albacea de Antonio Blanco Navarrete, herederos de dicho Simón; venden a don Sebastián Muñiz de Cámara, vecino de la jurisdicción de la Antigua, una casa y solar que mide 93 varas de frente y 119 de fondo, linda al norte con la calle de Santiago, al oriente con un callejón que baja para el río del Molino de Santa Ana y Llano de Ricardo, al sur con un potrerillo que incluye la casa, y al poniente con solar que fue de Lorenza Hernández, viuda de Juan Oaxaca. La venta se hace en 500 pesos de oro común.
María Polonia Velasco, natural de la ciudad de la Puebla y vecina de Jalapa, hija legítima de José Velasco y Josefa Ortiz, difuntos, viuda de Juan Baizabal, otorga su testamento donde nombra como albaceas testamentarios a Nicolás Baizabal, casado con María Micaela Arbona, y Marcela Baizabal, casada con Felipe Gorrón, sus hijos legítimos, asimismo los nombra herederos universales, junto con Antonia Baizabal y Juan Baizabal, casado con Inés de la Cuesta. Declara tener entre sus bienes la casa en que vive con el solar que le corresponde.
Inés Zurita y Antonio del Castillo, vecinos de Jalapa, viuda la primera y el segundo hijo de Eusebio del Castillo, difunto, venden a Josefa Campos, mujer legítima de Alan Camarillo, de la misma vecindad, un solar de 20 varas de frente, linda al sur con la calle que del molino de Cagigas va para la Alameda y casa de los herederos de Juan Romero de Acosta, al oriente con parte del solar vendido a Diego Serrano, al norte con solar que fue de Josefa Terrazas, madre del difunto, y al poniente con otra parte de solar que vendieron a Pedro del Moral. La venta la hacen en 50 pesos.
Don Agustín Butler, del Comercio de España y residente en Jalapa, próximo a regresar a la ciudad de Sevilla, otorga poder especial a don Mateo Badillo, del mismo comercio y residente en Jalapa, para que lo pueda obligar como fiador de doña María Ana Lanuza y Riaño, viuda de don Fernando González del Campillo, hasta en la cantidad de 6, 000 pesos para que la susodicha los tome en calidad de depósito irregular para la tutela de sus hijos menores, obligándose el declarante a cubrir dicha cantidad.