Doña Catarina García, viuda y albacea de Juan Martín Blanco, vecina del pueblo de Jalapa, dijo que por la división de los bienes del dicho difunto, le tocó a cada uno de sus herederos la cantidad de 750 pesos, cantidad que ya les habían sido adjudicados, a excepción de su hija Petronila Martínez Blanco, quien ha exigido a la otorgante le entregue sus hijuelas lo que les corresponde a la fecha, junto con los réditos y que hace un total de 1, 350 pesos, por lo que la otorgante al no tener dicha cantidad, le adjudica el rancho de Atezca, ubicado en la jurisdicción de Jalapa, con las 50 vacas, 4 caballos y 4 yeguas.
VIUDAS
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Félix Nicolás de Neri, vecino del pueblo de Jalapa, vende a Tomás Jiménez y doña Lucrecia María Báez, viuda de don Fernando Antonio González, vecinos del mismo pueblo, un solar que mide 25 varas de frente y 50 varas de fondo, el cual linda al poniente con el callejón que baja para La Alameda, al norte con solar de Tomás Jiménez, al oriente con solar de Nicolás de Rivera y al sur con solar de Josefa Rafaela Rodríguez, en la cantidad de 83 pesos, dividiendo la venta de la siguiente manera; a Tomás Jiménez le corresponden 15 varas en el frente con su fondo y a doña María Lucrecia las 10 restantes y su fondo.
José Sabino de la Cruz Ruiz y Josefa Escolástica Molina, marido y mujer, vecinos del pueblo de Jalapa, venden a don Bartolomé Salvo, Síndico del Convento de San Francisco, la cantidad de 20 pesos de oro común de censo redimible, los cuales están cargados sobre una casa que la difunta doña Ana González de Astudillo, viuda de Cristóbal de Salcedo, dejó para que se vendieran, labrada de paredes, techada de madera y tejas, linda al norte con la Calle de San Francisco de Paula y casas de don Lucas Rosete, al oriente con solar de Sebastián Rodríguez, al sur con el Callejón de la Tenería y solar de Antonio Camacho, y al poniente con la Calle de San José y casas de don Antonio Amason y don Cristóbal García.
Doña María Manuela de Acosta, viuda de don Manuel José de Acosta y vecina de este pueblo, tutora y curadora de sus menores hijos, se obliga a pagar a sus hijos lo que les corresponde según las hijuelas que constan en los inventarios de bienes de sus difunto marido, en reales efectivos y sin pleito alguno, luego que tengan edad o tomen estado, y para su mayor seguridad hipoteca una casa ubicada en este pueblo y calle de San Francisco de Paula.
Don Manuel de Acosta, vecino de las rancherías de Naolinco, jurisdicción de Jalapa, albacea de su difunto padre Marcos de Acosta, vende a doña Gertrudis Josefa Ladrón de Guevara, viuda y albacea de don Francisco Domínguez, un solar, el cual había vendido el difunto Marcos de Acosta, al otro difunto, don Francisco Domínguez, en la cantidad de 100 pesos, lo cual se informa en una carta anexa, pero sin escritura de por medio, propiedad que mide 42 varas y media de frente y 41 varas de fondo, linda al norte con la calle de la Estación y casas del finado, Manuel Domínguez, al sur, linda con solar de Diego de Zárate, al poniente con la zanja o conducto de agua y al oriente con solar de Pedro de los Ángeles, indio tributario.
Ana de la Trinidad Vargas, viuda de Francisco Torres, vecina del pueblo de Jalapa, hija legítima del difunto José de Vargas, y de Ana Efigenia de Zamora, viuda de Francisco de Torres, realiza su testamento, en el cual nombra como albacea al Capitán Francisco Javier López, vecino de este pueblo, y como herederos nombra a su citada madre junto con José, María Candelaria, Antonia María Clara, Francisco Clemente, Francisco de Paula y Juan de la Sangre de Cristo, sus hijos legítimos.
El Síndico Don Bartolomé Salvo, Antonio Ribot, y doña Josefa Gregoria Bautista, viuda y albacea de Antonio Díaz Parraga, informan que el difunto don Ramón de Osorio y su esposa Rita Apolonia Jiménez, donaron una casa a la Tercera Orden de San Francisco, propiedad que dicha orden vende a Bernardino Sandria, vecino de la Antigua, Veracruz y residente del mismo pueblo, ubicada en el barrio de Techacapan, labrada de paredes de madera y teja, mide 22.5 varas de fondo y 52 de frente, linda al oriente con un callejón que sube por la casa de Sebastián Barradas, al norte con bienes de Antonio Díaz Parraga y al sur con la calle que va rumbo al chorro Techacapa, al precio de 1,076 pesos y 6 reales, con réditos del 5% en cada año.
María Sebastiana Martínez, vecina del pueblo de Jalapa, hija legítima del difunto Juan Blas Martínez y Josefa de Olmedo, viuda de don Marcos de Acosta, otorga poder para testar y nombramiento de albacea a su cuñado don Manuel de Rivera, y nombra como heredero a su hijo legítimo Pedro Mojica, también hijo de Marcos Mojica.
Doña Antonia Jiménez, viuda y natural del pueblo de Teziutlán, vende a don Vicente Bello, vecino del mismo pueblo, un solar y casa de madera de cajón, cubierta de tejamanil, misma que heredó de sus difuntos padres don Gaspar Jiménez y Manuela Falcón, ubicado en el mismo pueblo y que linda al oriente en la Calle Real que va para San Juan de los Llanos, al poniente con tierras de don Juan Muñoz, al sur con tierras de Gaspar Lara y al norte con calle que cruza por Chinautlán, en la cantidad de 120 pesos.
Francisco Julián de Ochoa, Maestro Platero y vecino del pueblo de Jalapa, debe y se obliga pagar a doña Juana Josefa Luque, viuda y vecina de la Ciudad de Veracruz, 400 pesos y 8 reales de oro común, con el 5 % de rédito, y para mayor seguridad de dicha deuda, hipoteca un solar y casa, ubicada en el Barrio alto de este pueblo, con 25 varas de solar, y por el fallecimiento de dicha Juana, pagará a Micaela de Thormes, Ana de Thormes y María Antonia de Thormes, sobrinas de dicha difunta.