Josefa Pérez, viuda de José de Casanova, vecina del pueblo de Jalapa, dijo que su marido la nombró tutora y curadora de Miguel Pascual y José, sus menores hijos, quien tiene autos de juicio divisorio de los bienes que quedaron de su marido, cuyo cargo acepta y jura usarlo fielmente, administrando y cobrando los bienes de sus menores hijos.
VIUDAS
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El Capitán Luis Fernández de la Flor y Pareja, de la Orden de Santiago, vecino del pueblo de Jalapa, vende a José Antonio de Santa Ana, de la misma vecindad, un esclavo mulato nombrado Manuel, de 22 años más o menos, que heredó de María de la Vega Gutiérrez, viuda vecina de la Veracruz el 20 de septiembre de 1716, quien se encuentra libre de empeño, hipoteca y enajenación, sin asegurarla de ningún vicio, defecto, tacha ni enfermedad pública ni secreta, en 280 pesos de oro común que por su valor le ha dado.
Catalina Lagunes, viuda vecina de la jurisdicción de Jalapa, otorga poder especial a Patricio de Escobar, su hijo, para que en su nombre pida, reciba y cobre del Licenciado Francisco Díaz de Salas, Abogado de la Real Audiencia de México, vecino de la Puebla, 139 pesos de oro común del resto del valor de una esclava que le vendió y por la cual no tiene entregados más que 88 pesos.
El Alférez Felipe de Acosta, vecino del pueblo de Naolinco, albacea de Manuel de Acosta, su hermano difunto, dijo que dejó concertado, ajustado y vendido a Melchor García, difunto vecino que fue del Desierto de Perote, un sitio en términos del pueblo de Tlacolulan, en 500 pesos a cuya cuenta recibió y se obligó a otorgarle escritura y hasta entonces pagarle los 100 pesos restantes que ahora se da por recibido de Juana de la Cruz, viuda de Melchor, en cuya virtud otorga la escritura de venta de ese sitio y de molino de Río Frío, que su hermano compró en pública almoneda en la Ciudad de México por remate público que se celebró de mandato de los señores inquisidores del Santo Oficio.
El Capitán Hipólito de la Peña, vecino del pueblo de Jalapa, dijo que tiene hecho su testamento desde el 28 de agosto de 1718, en el dispuso una cláusula donde nombra al Licenciado Juan de Mazarrón como curador de Matiana Cayetana, su hija, cláusula que revoca por hallarse ausente de este pueblo Mozarrón y en su lugar nombra a Sebastián Barradas para que corra con él en todo lo que le toca a su hija y demás hijos, asimismo revoca la cláusula donde dejaba a su hijo José bajo su tutela. Manda se le den a Juana Molina viuda, vecina de Naolinco, 25 pesos.
Ana Dorantes, viuda, María del Moral, mujer legítima de Francisco Carranza, y Salvador Jiménez en nombre de Juana Jiménez, su hija, vecinos de la jurisdicción de Jalapa, dijeron que Juan del Moral, difunto abuelo que fue de Ana Dorantes y bisabuelo de María del Moral y Juana Jiménez, poseyó en este pueblo un solar por el que se rateó y pagó lo que se le reguló en la composición de las tierras de esta jurisdicción en 1643, dándosele en posesión a Ana Dorantes; en atención a que los herederos fueron 3, es preciso dividirlo de común acuerdo por lo que se echaron los cordeles que midieron 215 varas de frente por donde colinda con la barranca de Xallitic y 85 desde ahí al callejón que llaman de Temazcalapa. En cuya conformidad se hizo la partición y división de dicho solar que linda al oriente con la barranca, al poniente con la Calle Real del Calvario, al norte con callejón.
Doña María Rivadeneira, viuda vecina del pueblo de Coatepec, otorga poder general a don Antonio de Prado, vecino de la Nueva Ciudad de la Veracruz, para que en su nombre pida, demande, reciba y cobre cualquier cantidades de pesos, oro y otras cosas que le debieren, por escrituras, conocimientos de préstamos, ventas, compras, rentas de casas, tierras y de ello otorgue cartas de pago, así también para que pueda vender cualquier bienes raíces y muebles.
El Alférez Juan José Rincón, dueño de recua, vecino del pueblo de Jalapa, se obliga a pagar a la voluntad de Mariana Rodríguez, viuda de Miguel Jiménez Carralero, y a Tomás de Figueroa, ambos albaceas y tenedores de bienes, 2, 460 pesos de oro común, mismos que importaron 54 mulas de carga aparejadas a razón de 40 pesos cada una, cuyo pago hará en un año a partir de la fecha de esta escritura, para lo cual hipoteca las mismas mulas que tienen el hierro del difunto y 2 casas ubicadas en este pueblo.
Mariana Rodríguez, viuda de Miguel Jiménez Carralero, su albacea y tenedora de bienes, y Tomás de Figueroa, también su albacea, vecinos del pueblo de Jalapa, venden a Alonso Gómez de Corro, vecino de la nueva ciudad de la Veracruz, 3 esclavos: Gregoria de 14 años; Paula de 11, y Domingo de 9, todos criollos, que quedaron como bienes de su marido, cuyos esclavos se encuentran libres de empeño, hipoteca y enajenación, sin asegurarlos de ninguna tacha, vicio, defecto ni enfermedad en 750 pesos de oro común que por ellos le ha dado.
Mariana Rodríguez, viuda de Miguel Jiménez Carralero, albacea y tutora de sus menores hijos, y Tomás de Figueroa, también albacea, vecinos del pueblo de Jalapa, venden a Jerónimo de Acosta, de la misma vecindad, un esclavo mulato prieto, nombrado José, de 25 años más o menos, que quedó entre los bienes de Miguel Jiménez, sin asegurarlo de ninguna tacha, vicio, defecto ni enfermedad pública ni secreta, en 350 pesos de oro común que ha de pagar en todo el año sin pleito ni litigio alguno, con hipoteca del dicho esclavo.