María Rodríguez, viuda de José Cortés, vecina del pueblo de Jalapa, hija legítima de Jácome Vela y de Mariana Hernández, otorga su testamento donde declara fue casada con José Cortés con quien tuvo 3 hijos, al tiempo de casarse no trajeron bien alguno. Entre sus bienes se encuentra la casa de su morada, a María Isabel, esclava de 27 años más o menos y a su hija Antonia de la Rosa, mulata esclava, de 13 años. Nombra como albacea testamentaria y tenedora de sus bienes a Gertrudis Cortés y a Ángela Cortés, su hijas, y como herederos a sus 3 hijos.
VIUDAS
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Domingo de Alba, vecino de la Ciudad de la Puebla de los Ángeles, residente en Jalapa, con poder de Juana Yáñez Romero, viuda de Pedro Grajales, vende al Capitán Pedro Zapata de Ezquerra, Alcalde Mayor de esta provincia, 4 caballerías de tierra ubicada en términos de este pueblo junto a la herrería de Jalatenco, de que se hizo merced Amador Rodríguez; más un sitio de estancia de ganado menor, donde se incluyen las casas y edificios que están en esas tierras e ingenio nombrado nuestra Señora del Socorro, alías Viejo, que fue de Francisco Pérez Romero, viudo de Juana Martín Cuéllar, todo lo cual heredó Juana Yáñez Romero de Fernando Yáñez, su padre. Las venta se hace 300 pesos, 200 de ellos de contado y los 100 restantes los ha de pagar en 4 meses.
Dorotea Camacho, viuda de Mateo González del Castillo, María González Hernández, hija y heredera, y Juan Vanegas, marido de la última, otorgan poder a Francisco Miguel de Campo, vecino del pueblo de Jalapa, para que los represente en todos sus pleitos, causas y negocios, especialmente para que pida, demande y cobre lo que se les esta debiendo por su legítima herencia paterna de los que son acreedores, por dicha razón al mesón de este pueblo y su dependiente, sobre que está mandado por sentencia de la Real Audiencia se les paguen por los naturales de este pueblo la cantidad de 800 y más pesos.
María de Escobar, viuda de don Bernardo Fernández de la Calleja, vecina del pueblo de Naolinco, otorga poder general a Pedro de Torres, de esa misma vecindad, para que lo represente en todas sus causas y negocios civiles y criminales que al presente tenga o en adelante tuviera con cualquier persona o comunidades, así demandando como defendiéndolo.
Doña Aldonza Clara de Vargas, viuda de Andrés Vázquez, vecina del pueblo de Jalapa, hija legítima del Capitán Francisco García López y de doña Ana de Vargas, otorga poder para testar al Bachiller Pedro Perdomo, su sobrino Presbítero Domiciliario, para que ordene su testamento donde haga las mandas y legados, obras pías y graciosas que quisiere. Entre ellas que queden libres los esclavos que tiene sujetos a servidumbre; deja a la Cofradía del Santísimo Sacramento de esta parroquia dos candeleros de plata. Nombra como albacea al mismo Pedro Perdomo y como heredera universal a Nicolasa de Vargas, por no tener herederos forzosos.
Doña Gertrudis de la Gala y Thormes, vecina del pueblo de Jalapa, viuda del Alférez Sebastián de Flores Moreno, el Bachiller José Joaquín de Flores Moreno y doña Mariana de la Cruz Flores Moreno, mujer legítima de Luis González de Lucena, los primeros sus hijos, todos de mancomún, otorgan poder al Bachiller Juan de Palafox y Mayorga, Clérigo de Menores Órdenes, residente en el pueblo de Jalapa, para que los represente en todo sus pleitos, causas civiles y criminales que tienen y tuvieran en adelante, en prosecución de los cuales parezca ante jueces y justicias de cualquier fuero y jurisdicción y haga demandas, respuestas y protestaciones de cualquier tipo.
Diego Maldonado, vecino del pueblo de Jalapa, vende a Gertrudis de Orduña, viuda vecina esta jurisdicción, una casa de piedra y lodo, cubierta de teja, cuyo solar tiene 42 varas de fondo y 75 de frente, ubicada en la Calle Real que baja de la plaza para el camino de la Veracruz, linda con casa en que hoy vive Lucas Francisco de Ayala, Calle Real en medio, al poniente que es su costado con solar y casa de Calixto Ventura López, por el otro con el arroyo que baja de Techacapa y por el fondo con solar de Francisca de Orduña Castillo. La venta se hace en 318 pesos de oro común que le ha entregado.
María de Escobar, viuda vecina del pueblo de Jalapa, vende a don Bartolomé Martínez, de la misma vecindad, una casa de piedra y lodo techada de zacate, con su solar cercado de piedra que le sirve de lindero, cuya casa esta libre de empeño, hipoteca y enajenación. La venta se hace en 125 pesos de oro común.
Micaela García de Baldemora, viuda de Francisco de la Barreda Gayón, vecina del pueblo de Naolinco, hija legítima de Pedro García de Baldemora y de Juana Domínguez, difunta, otorga su testamento, donde declara lo siguiente: tiene como bienes la casa en la que vive; 5 vacas y 2 becerros; otros bienes registrados en una memoria. Asimismo declara que fue casada con Francisco Barradas, al contraer matrimonio trajo como dote 200 pesos y al fallecer su marido le quedaron 321 pesos 4 tomines y medio que son para sus hijos, menos para el que vive en los Reinos de Castilla. Declara también tener algunas deudas y tener dada desde su nacimiento a una esclava nombrada María a su hija Francisca. Nombra como albacea a José Nicolás de Acosta, su yerno y a Antonio García de Baldemora, su hermano, como herederos nombra a sus hijos.
Juana de Santiago, viuda de Domingo Carranza, vecina del pueblo de Jalapa, vende a Lorenza Fernández, soltera, de la misma vecindad, un solar que heredó de su marido que mide de frente 32 varas, linda con solar de Santiago Vázquez, callejuela en medio que va al Convento de San Francisco, al norte con solar de Juana de Santiago, al sur con solar de José Ramos y al oriente con solar que fue de Francisco Carranza. Dicho solar se encuentra libre de empeño, hipoteca y enajenación, lo vende en 30 pesos de oro común que por él le ha dado.