Doña Eugenia Francisca de Amilibia Guraya y Lezama, viuda del Capitán Don Francisco de la Higuera Matamoros, como tutora y administradora de los bienes de Doña Josefa Petronila de la Higuera Matamoros, dio su poder cumplido al Lic. Don Juan de Dios Ocampo, presbítero domiciliario del Arzobispado de México, para que en su nombre pueda dar en arrendamiento el ingenio de La Santísima Trinidad, con lo avíos, tierras, esclavos, ganados y todo lo que le pertenece; por el tiempo y el precio que mejor le pareciere.
VIUDAS
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El Capitán Don Sebastián de la Higuera Matamoros, residente en este ingenio aceptó la donación a que su tía Doña Beatriz Márquez de Amarilla, vecina de la ciudad de México, viuda de Don Juan Castillete a Doña Isabel de Amarilla, doncella, hija legítima de Esteban García de Aravalles y Ana Salazar, de 3 000 pesos de oro común, de los 3 404 pesos 4 tomines y 9 gramos de oro común, que Don Sebastián le pasa en cada 1 año, de los réditos de un censo de 40 000 pesos que sobre esta hacienda y otras propiedades tiene cargado en favor del dicho Juan Castillete así como los de una escritura de 20 065 pesos que le viene pagando a razón de 7 por ciento; y se obligó el otorgante a pagar los 3 000 pesos para el fin de diciembre del presente año.
El Capitán Don Fernando [Ruiz] de Córdoba y Arellano, vecino de la nueva ciudad de Veracruz, dio su poder cumplido a Don José de Ceballos y Burgos, su primo, dueño del ingenio Nuestra Señora de la Concepción [San Miguel Almolonga], generalmente para que en todos sus pleitos, causas y negocios civiles y criminales que tuviere; especialmente para que pueda obligarlo como fiador de Francisca Ramírez, viuda de Francisco de Orduña Castillo, vecina de Jalapa, cuando le fuere discernida la tutela y curaduría de sus menores hijos.
Doña Magdalena de Tejeda, viuda de Rodrigo Hernández, vecina de Jalapa, dio su poder cumplido a su hijo Rodrigo Hernández Callejas, que está presente, generalmente para en todos sus pleitos, causas civiles y criminales, y para que pueda recibir y cobrar cualesquier maravedís, pesos de oro, plata, joyas, esclavos, mercaderías, derechos y acciones, y otros bienes que le debieren; y de lo que recibiere y cobrare, pueda dar las cartas de pago, finiquito y lasto que convengan.
Juana Gómez, viuda de Matías Lorenzo, vecina de Jalapa, como principal deudora, y su hijo, Domingo Gómez, como su fiador, se obligaron de mancomún a pagar a Jerónimo de la Vega, vecino de la ciudad de Los Ángeles, 210 pesos de oro común, precio de tres mulas y tres machos de arria con sus aparejos, a 35 pesos cada uno, en esta manera: 105 pesos para de la fecha de esta escritura en nueve meses, y los otros 105 pesos, para de allí en otros nueve meses adelante.
Doña Magdalena de Tejeda, viuda de Rodrigo Hernández, vecina de Jalapa, como curadora de sus menores hijos, arrendó a Juan Rodríguez, vecino de esta provincia, un molino de pan moler, corriente y moliente, con cuatro piedras, un jacal nuevo, la casa de molienda recién cubierta de paja, 11 bueyes de arada, 5 rejas de arar, una romana grande, dos escoplos, dos picaderas, un cepillo, una barreta, una hacha, una azuela, un guijo, de los que muelen, un azadón, una almadaneta, dos sierras, tres picos, una barreta, más las tierras junto al molino; y una venta que llaman de Bartolomé o Naranjos, con una casa grande de vivienda, dos descargaderos, una caballeriza nueva, un jacal nuevo, con 6 caballerías de tierra a su linde, por tiempo de seis años, a partir del día 20 del presente mes, al precio de 340 pesos de oro común anuales.
Ana de Alfaro, viuda de Sebastián Méndez, vecina de Jalapa, como tutora de sus menores hijos, vende a Gonzalo de Martín Carnero, albañil, residente en este pueblo, un negro llamado Antón, de tierra Bran, de 24 años de edad, sin asegurarlo de ninguna cosa, como si fuese bozal, con las tachas y enfermedades que tuviere, por el precio de 400 pesos de oro común.
Isabel de Maya, viuda, residente en Jalapa, vende a Andrés Ramírez, de color mulato, libre, vecino de Jalapa, una negra llamada Catalina, de nación Angola, de 20 años de edad, bozal, con las faltas y tachas que tuviere, sujeta a servidumbre, libre de hipoteca, empeño y enajenación, por el precio de 300 pesos de oro común, horros de alcabala.
Francisco Martín Matamoros, vecino de Jalapa, se obligó a pagar a María de las Nieves, viuda de Gaspar González del Moral, vecina de Los Ángeles, 200 pesos de oro común por razón de otros tantos que su suegro Juan López Ruiz le mandó por un codicilo que otorgó en la ciudad de Los Ángeles.
Tomás Rodríguez de Alcázar, vecino de Jalapa, vende a Catalina Pérez, viuda, de la misma vecindad, un sitio de venta en el camino real que va a la ciudad de la Veracruz, con dos caballerías de tierra, en términos de Xilotepec, donde dicen La Sabanilla, por abajo de los ranchos de Verdugo, por precio de 250 pesos de oro común.