Doña Aldonza Clara de Vargas, viuda de Andrés Vázquez, vecina de Jalapa, dio carta de libertad a Antonia Ramírez, su esclava mulata, de 40 años de edad, poco más o menos, para que desde hoy día de la fecha pueda usar de su libertad, use y disponga de sus bienes y otorgue su testamento como persona libre.
VIUDAS
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Doña Teresa de la Gasca y Ortega, viuda de Manuel de Riveros, vende a Juan de Córdoba, pardo libre, vecino de la ciudad de La Antigua Veracruz, un solar que tiene en aquella ciudad que hubo y heredó de su marido, de 60 varas de frente y 110 varas de fondo; hace frente con la Calle Real, y linda con calle que va para el río, y atraviesa otra por donde pasa la procesión; y por otra parte, con solar de Don Pedro Maldonado Cornejo, por el precio de 40 pesos de oro común, libres de alcabala.
Doña Catalina Mejía de Velasco, viuda de José [Cogollos] de Zárate, vecina de esta jurisdicción, dio su poder cumplido a su hijo José de Zárate, generalmente para en todos sus pleitos, causas y negocios, civiles y criminales, que tenga o tuviere con cualesquier personas; y para que en su nombre pida, reciba y cobre, los pesos de oro, plata, joyas, esclavos y mercaderías que le debieren; y para que pueda vender sus bienes raíces y muebles, a los precios y plazos que le pareciere.
Doña Catalina Mejía de Velasco, vecina de Jalapa, viuda de Don José Cogollos de [Zárate], como albacea testamentaria y tutora de sus menores hijos, vende a Don Juan de Medina Caraveo, vecino de Jalapa, dos solares en este pueblo, uno en pos de otro, lindan con casa y solar de Sebastián Hernández; y por otra parte, con casa de Nicolasa González, viuda de Juan del Moral; y por el frente, calle en medio, con solar y casa de Francisco de Zorrobiaga, en el precio de 100 pesos de oro común.
Doña Ana González de Astudillo, vecina de Jalapa, viuda de Cristóbal de Salcedo, hizo gracia y donación a Sebastián Díaz de Acosta, de una casa que sus padres le dieron en dote, ubicada en la Calle Real que viene del camino de la Veracruz para la plaza pública; hace frente con casas del Alférez Don Miguel de Zamora y con casa de los curas propios de este partido, con calidad que cuando ocurriere el fallecimiento de la otorgante, ha de dar 150 pesos de ayuda para pagar su funeral.
El Lic. Don Juan de Bañuelos Cabeza de Vaca, cura beneficiado del partido eclesiástico de Jalapa, en nombre de Doña Eugenia Francisca de Amilibia y Guraya, viuda del Capitán Don Francisco de la Higuera Matamoros, y en virtud de su poder, como madre y administradora de los bienes de Doña Josefa Petronila de la Higuera Matamoros, dio en arrendamiento a Nicolás de Sandi, vecino de Lencero, 89 vacas cerreras de vientre con 3 toretes, 12 crías de año para arriba, y 10 crías pequeñas; por tiempo de 8 años, a partir de 26 de noviembre de 1690, al precio de 65 pesos de oro común anuales.
Doña Ana González de Astudillo, viuda de Cristóbal de Salcedo, vecina de Jalapa, como nieta de Doña Mariana de Astudillo y de Don Diego González, fundadores de una capellanía de 20 misas rezadas y 3 cantadas en cada un año, impuesta sobre ciertas posesiones y dos caballerías de tierra, situadas en términos de Jalapa, dotada con 1500 pesos de oro común, su fecha, 26 de mayo de 1637, en favor de Diego González de Astudillo, su tío, y habiendo fallecido éste, como patrona de dicha capellanía, nombró por capellán al Bachiller Benito Bueno, el cual es cura propietario de Xonotla[Jonotla], obispado de la Puebla de los Ángeles.
Testamento de Doña Ana González de Astudillo, natural y vecina de Jalapa, hija de Melchor de los Reyes y de Pascuala González, difuntos, viuda de Cristóbal de Salcedo.
Doña Felipa de Castro y Gamboa, residente en este pueblo, viuda de Francisco de Aguirre, escribano público que fue del Número de la Nueva ciudad de Veracruz, su albacea y tenedora de bienes, otorga y consiente que José de Orduña, escribano de su majestad y vecino de la ciudad de la Veracruz, entere en la Caja Real de la Nueva Veracruz, 1500 pesos que así estaba debiendo su marido, con lo que quedarán libres sus bienes y los herederos de la obligación de pagarlos.
Doña Sebastiana Antonia de Guraya y Lezama, viuda del Tesorero Don Francisco de Amilibia, Caballero de la Orden de Santiago, dio su poder cumplido a Don Andrés de Munibe, Castellano del Morro del puerto de San Cristóbal de la Habana, para que en su nombre pida, demande, reciba y cobre, de los albaceas y herederos del Contador Tomás de Urabarro, vecino que fue de dicho puerto, el procedido de 72 cajones de jabón que de cuenta de esta otorgante le remitió el Capitán Don Antonio de Cueto Bracamontes, gobernador que fue de la provincia de Tabasco.