Gertrudis de Córdoba, viuda de Juan Sánchez, hija natural de Antonio Díaz de Córdoba y de Micaela Rodríguez, difuntos, vecina de esta jurisdicción de Jalapa, labradora, realiza testamento en el cual nombra como albaceas testamentarios a Nicolás González, su hermano, en compañía de Francisco Valero, su yerno y de Salvador Sánchez, su hijo y como herederos nombra a sus 7 hijos legítimos.
VIUDAS
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Don José Joaquín de Castro, vecino de este pueblo de Jalapa, tiene en renta el ingenio de Pacho, ubicado en esta jurisdicción, por el tiempo de 5 años, el cual perteneció a don Diego Valverde, difunto que vecino de la Ciudad de la Nueva Veracruz y ahora que se cumple el plazo, se compromete a entregar escrituras de arrendamiento del citado ingenio a Nicolasa Tamariz, viuda del citado Diego Valverde.
María Luisa Méndez, viuda de Nicolás Maldonado, su albacea y tenedora de bienes, junto con Nicolás Maldonado, hijo del difunto, ambos como principales y Antonio Hernández, su fiador, deben y se obligan a pagar a la iglesia catedral de la Ciudad de la Puebla de los Ángeles y señores jueces de su cofre, la cantidad de 140 pesos, durante el mes de febrero del año de1740.
María de Orantes, española y vecina de este pueblo de Naolinco, viuda de Nicolás Antonio Domínguez Muñiz, otorga poder para testar y de albacea a su hijo Nicolás Domínguez a quien, junto con sus hermanos Juana, Manuel, Francisco, Juan y Pedro Domínguez Muñiz, nombra como herederos.
Francisco Portillo, vecino del pueblo de Coatepec, con poder especial de María Muñoz, viuda y vecina de la Ciudad de la Nueva Veracruz, vende a don José de Burgos, Caballero de la Orden de Santiago, una esclava de nombre María Inés, de casta carabalí, en el precio de 250 pesos.
María de Zárate, vecina del pueblo de Colipa, jurisdicción de La Antigua Veracruz, viuda de Francisco Martín Rosado, con poder de este para hacer su testamento, informa que la nombra como albacea y heredera de sus bienes.
Ángela Rosa Bazán de Otero, vecina de este pueblo de Jalapa, viuda y con poder para testar de su difunto esposo don Pablo Mateos de los Hijuelos, procede a realizar el citado testamento, en el cual otorga nombramiento de albacea testamentaria y tutora a la declarante, y como herederos a sus hijos José Joaquín y Miguel Antonio.
Juana de la Peña, viuda de Eugenio de Rivera, junto con Felipe de Rivera, hijo legítimo de ambos, con poder para testar del difunto Rivera, ordenan su testamento: como heredero designan al hijo legítimo del primer matrimonio de su difunto marido, Gervasio de Rivera, junto con el del segundo matrimonio, el citado Felipe de Rivera, Gertrudis Faustina, Juan Eugenio, Felipa, Josefa, María, Marcela y Pedro.
Ana Francisca, soltera, mayor de 25 años, quien se encuentra en casa de doña María de la Rosa y Thormes, difunta y quien fue viuda de don Alonso de Torquemada, misma que le dejó la quinta parte de sus bienes; dicha entrega de bienes quedó redactada en una escritura la cual ha perdido la citada Ana Francisca, y que ahora don Joaquín Ildefonso de Torquemada, hijo legítimo de la difunta, a quien también le dejó la quinta parte de sus bienes, solicita se le entregue un recibo de los bienes otorgados a Ana Francisca, misma que se compromete a entregárselo.
Juan Bernardino Rangel, dueño de recua, vecino de este pueblo de Jalapa, viudo de María de Armenta, hijo natural de María González, heredero de su difunta mujer, realiza testamento, en el cual nombra por albacea y herederos a don José Antonio de Acosta y María de Armenta, la cual fue criada por el otorgante y su difunta esposa, también tiene un hijo natural al que le ha entregado 2 mulas y 25 pesos en reales.