Don Francisco Sáenz de Santa María, Regidor perpetuo de esta Villa, en virtud del poder que le otorgó don Rafael de Lardizábal, Comisario de Guerra en la Capital de México, y apoderado de doña Guadalupe Villamil y Primo, viuda de don Juan Manuel Velázquez de la Cadena y Cervantes, otorga por la presente que da en arrendamiento a favor de Juan Antonio Rodríguez Rojo, por espacio de 5 años, la hacienda nombrada Espanta Judíos, el sitio El Palmar, rancho de Santa Rosa y Rincón de Pipas, bajo los linderos conocidos, situados en la jurisdicción de la Antigua Veracruz, y bajo las cláusulas suscritas en la escritura, en 650 pesos anuales, obligándose el arrendatario a beneficiar, cuidar y cultivar las tierras con buena labor.\t
VERACRUZ, CIUDAD DE LA ANTIGUA
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Don José Miguel Rodríguez Rojo, de esta vecindad, otorga poder general a don José Benito Pastoriza, vecino de la Antigua Veracruz, para que en su nombre demande, perciba y cobre judicial o extrajudicialmente de cualquier persona lo que a la fecha o en adelante le debieren.
Cristóbal Jiménez, ventero de la Venta de Lencero, vende a Juan García de los Ríos unas casas en la ciudad de Veracruz, por precio de 365 pesos de oro común.
Alonso de Villanueva, dueño del Ingenio Nuestra Señora de los Remedios, hizo donación a su hijo mayor Agustín de Villanueva de las estancias de Janicolulco, El Hato Grande, y 24 sitios más, con sus ganados y seis esclavos negros, ubicadas en los linderos de la vieja ciudad de Veracruz.
Francisco Machado, vecino de La Antigua Veracruz, y residente en este ingenio, vende al Lic. Hipólito de Tejera, clérigo, presbítero, ayudante de cura en el partido eclesiástico de Naolinco, una esclava mulata llamada María Ana, soltera, criolla de Oaxaca, de 19 a 20 años de edad, que hubo y compró de Martín Román [de Nogales], vecino de la Veracruz, en virtud del poder de Doña María Ana de Sotomayor, vecina de la ciudad de Antequera, el 12 de enero de 1666, ante el escribano Don Juan Bautista de Barrios. Dicha esclava está libre de empeño, hipoteca y enajenación; sin asegurarla de ningún vicio, defecto ni enfermedad, por el precio de 400 pesos de oro común.
Doña Teresa de la Gasca y Ortega, viuda de Manuel de Riveros, vende a Juan de Córdoba, pardo libre, vecino de la ciudad de La Antigua Veracruz, un solar que tiene en aquella ciudad que hubo y heredó de su marido, de 60 varas de frente y 110 varas de fondo; hace frente con la Calle Real, y linda con calle que va para el río, y atraviesa otra por donde pasa la procesión; y por otra parte, con solar de Don Pedro Maldonado Cornejo, por el precio de 40 pesos de oro común, libres de alcabala.
El Capitán Don Diego Domínguez Muñiz, vecino de Naolinco, se obligó a pagar a Juan de Orduña Castillo, vecino de La Antigua Veracruz, 425 pesos de oro común que por hacerle amistad y buena obra, le prestó en reales de contado, en esta forma: los 200 pesos dentro de cuatro meses, y los 225 pesos restantes, en la primera venida de la flota al puerto de San Juan de Ulúa.
El Alférez Don Gonzalo Márquez de Acevedo, vecino de Jalapa, en nombre y con poder de Juan de Orduña Castillo, vecino de La Antigua Veracruz, dio por rota y cancelada la escritura de obligación que a favor del dicho Juan de Orduña Castillo, otorgó en este pueblo Don Antonio García Monzaval, ante Sebastián Sánchez de las Fraguas, escribano público de Jalapa, por la cantidad de 367 pesos de oro común, los cuales ya obran en poder de Juan de Orduña Castillo.
El Capitán Don Carlos Antonio de Luna y Arellano, vecino y labrador en la provincia de Tepeaca, criador de ganado menor, dio en arrendamientos los naturales y común de Chiacuacentepec, en la jurisdicción de La Antigua Veracruz, un sitio de tierras de ganado mayor nombrado Salcoyan, en términos de dicho pueblo, desde el lindero de dicho sitio hasta el lindero del ingenio de Almolonga, con exclusión de la Mesa que llaman de Juan de Orantes, por tiempo de 9 años , a partir de hoy día de fecha, al precio de 6 pesos de oro común anuales.
Catalina Perdomo, negra libre, mujer de Antonio de Yebra, negro, vecinos de esta ciudad; la susodicha dijo que como su marido no encontró fiador para su causa, ella salió por su fiadora en el pleito por su libertad que hoy tiene pendiente ante la Real Justicia de La Antigua Veracruz, con el Capitán Don Francisco de Arriaga, podatario de Doña Ana de Lara, vecina de esta ciudad; y en caso de ser sentenciado a esclavitud, lo dará a quien lo hubiere de hacer esclavo, de no entregarlo, pagará su valor a su dueño.