Don Manuel de Acosta, vecino de Naolinco de esta jurisdicción, otorga que ha recibido de don Marcos de Acosta, hijo del Sargento don José de Acosta, vecino de la doctrina de Actopan de la jurisdicción de la Antigua Veracruz, la cantidad de 500 pesos que le ha prestado, por lo que se obliga a pagarlos dentro de 9 años pagando 25 pesos de réditos anualmente. Como seguro de la deuda hipoteca unas casas ubicadas en el pueblo de Naolinco.
VERACRUZ, CIUDAD DE LA ANTIGUA
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Doña Ángela de Armenta, viuda de don Domingo López, vecina de la Antigua Veracruz y residente en este pueblo de Jalapa, otorga poder especial a don Joaquín Cardeña, para que tome cuentas a sus deudores y a las demás personas que se las deban dar de cualquier efecto, caudal o hacienda que sea a su cargo con contadores o sin ellos, que lo represente en todos sus pleitos, causas y negocios.
Don Antonio Vázquez Ruiz, vecino del pueblo de Jalapa, otorga en arrendamiento a don Marcos Dionisio de Acosta, vecino de la jurisdicción de la Antigua, la hacienda de las Cañuelas, ubicada desde el pie de la cuesta de la Rinconada, Rancho Nuevo hasta la Antigua Veracruz, por el tiempo de 9 años, con una paga anual de 850 pesos, y para hacer más valido este arrendamiento, el citado Dionisio otorga en hipoteca, unas casas de piedra y cubiertas de teja, ubicadas en la calle llamada del Beaterio.
Don Sebastián López, Administrador de la recua de don Pedro Vértiz y vecino del pueblo de Jalapa, junto con don Felipe de Acosta, dueño de una hacienda de ganado mayor en la jurisdicción de la Antigua y vecino del pueblo de Naolinco, se constituyen en fiadores de don Marcos Dionisio de Acosta, subarrendatario de la hacienda las Cañuelas, incluidas en el Mayorazgo de Cervantes y la Higuera, de las cuales es arrendatario don Antonio Vázquez Ruiz, cuyo subarrendamiento es por el tiempo de 9 años, en la cantidad de 850 pesos anuales, dando en hipoteca especial el ganado que tiene en las Cañuelas y unas casas de piedra y teja que tiene en este pueblo en la calle del Beaterio, y los declarantes se obligan a cubrir todos los pagos de dicho Marcos, sin pleito alguno.
Don Marcos Dionisio de Acosta, dueño de la Hacienda de Ganado Mayor nombrada Las Cañuelas, ubicada en la jurisdicción de la Antigua Veracruz y residente en el pueblo de Jalapa, otorga poder general a don José Ignacio Pérez de Acal, para que pida, demande, reciba y cobre a todas las personas, todas las cantidades y bienes que le deban.
Don Francisco Pérez de Arellano, dueño de Hacienda de ganado mayor en la jurisdicción de la Antigua Veracruz y en la Jalacingo, obligado de los abastos de carne de este pueblo, dijo que de su orden Juan Díaz Parraga, su mayordomo, y por cuenta y orden de don Juan de Castañiza, vecino y del comercio de México, recibió en la Hacienda de la Quemada, jurisdicción de San Miguel El Grande, del Capitán don Antonio de Lanzagorta, del orden de Calatrava, 3, 500 carneros por cantidad de 4, 737 pesos 4 reales, los cuales se obliga a pagar al dicho Alférez don Juan de Castañeda en todo el mes de febrero de 1758.
Don Francisco Pérez de Arellano, obligado de los abastos de carne del pueblo de Jalapa, de donde es vecino, debe y se obliga pagar a don José Francisco de Cuevas Aguirre y Espinosa, Abogado de la Real Audiencia y Regidor Perpetuo de la Ciudad de México, la cantidad de 3, 588 pesos y 3 reales, que son el resto de 5, 000 pesos, cantidad en que le arrendó una hacienda de ovejas y las tierras que tiene en la jurisdicción de la Antigua, pertenecientes a su esposa, otorgando como fiador a Francisco Julián Aravalles, vecino de este pueblo, y para seguridad de esta deuda, hipoteca una casa de su morada deslindada en esta escritura, misma que no tiene más gravamen que 400 pesos, que reconoce a censo redimible a favor del convento de San Francisco.
Don Nicolás de Acosta, don Mateo José Roso, don Andrés de Arteta, don José de Zavaleta, don Fernando Canzela, don Lorenzo Fernández, don José Vicente Romero, don Manuel de Acosta, y demás vecinos del pueblo de Misantla, jurisdicción de la Antigua Veracruz, a nombre propio y el del vecindario, otorgan poder general a don José de Zavaleta, don Fernando Cancela y don Manuel de Acosta, vecinos del mismo lugar, para que los representen en todos sus pleitos, causas y negocios, civiles y criminales.
Don José de Ugarte, vecino del pueblo de Jalapa, albacea del difunto don Francisco Pérez de Arellano, quien fue vecino de la jurisdicción de la Antigua, vende a don Miguel Eustaquio Cardeña, Escribano Real de este pueblo, un esclavo nombrado Manuel Antonio de 11 años, hijo natural de María Antonia, negra esclava, en la cantidad de 180 pesos.
Don Andrés Rodríguez Rojo, vecino del pueblo de Jalapa, Administrador de las haciendas Santa María de la Concepción, Villa Seca, San Nicolás Tortugas y Santa María La Noria, ubicadas en términos de Veracruz Vieja, Tepeaca y Jalapa, pertenecientes a don José Ángel de Cuevas Aguirre y Avendaño, Regidor Decano de la Corte de México y apoderado general de su hermano, don Juan Manuel de Cuevas Aguirre y Avendaño, haciendo uso de ese poder, otorga que da en arrendamiento dichas haciendas al Licenciado don Mateo Antonio Ortiz de Zárate, apoderado de doña Antonia Feliciana Dorantes de Acosta, vecina de este pueblo, por el tiempo de 9 años, a un precio de 150 pesos por año.