Tomás Rodríguez de Alcázar, vecino de Jalapa, se obligó a pagar a Francisco Chavero y a Sebastián Moreno, vecinos de la nueva Veracruz, 60 pesos de oro común que traspasó en ellos Diego Luis, vecino de la Venta de Los Naranjos, del resto de una cédula de mayor cantidad que le debía, los cuales dará para fin de febrero del presente año.
VENTA DE LOS NARANJOS
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Bernardo de Arcia, vecino de Huejotzingo, mayordomo de la recua de Bartolomé de Uribe, que de presente va cargada para la ciudad de México, dijo que hallándose en la Venta de Los Naranjos, cuatro indios de su servicio hirieron a Juan López, indio de la recua de Alonso Núñez de la Cerda; intervino la Justicia de Jalapa, y para evitar mayores problemas, haciendo de deuda ajena suya propia, se obligó a pagar al referido Alonso Núñez, 65 pesos de oro común que su criado Juan López le debe, sólo en caso de que muera por las heridas recibidas, y a darle un indio cargador para el avío de su recua, de no hacerlo, le pagará todos los gastos y menoscabos que tuviere.
Alonso Martín, dueño de su recua, vecino de Los Ángeles, con poder de Alonso Escudero, de la misma vecindad, vende a Juan Rodríguez, residente en la Venta de Los Naranjos, en esta jurisdicción, un negro esclavo llamado Francisco, de nación Angola, de 20 años de edad, con las tachas que tuviere y por casado en la nueva ciudad de la Veracruz, sano de sus miembros, sin enfermedad pública ni secreta, por el precio de 430 pesos de oro común.
Francisco de Ortega, residente en la Venta de Los Naranjos, jurisdicción de Jalapa, dio su poder cumplido a su esposa, María de Rosas, y a Juan Rodríguez de Espinosa, y a cualquiera de ellos in solidum, para que en su nombre y a su dita y crédito, compren la cantidad de oro o plata labrada o por labrar que les pareciere convenir, y una vez vendido de contado, queden horros de todas costas y daños, 200 pesos de oro común, de los cuales hagan lo que les tiene comunicado
María López, de color morena, libre, residente en la Venta de Los Naranjos, vende a Juan González, que reside en la Venta de la Rinconada, una esclava negra llamada Esperanza, de tierra Bran, de 25 años de edad, por el precio de 600 pesos de oro común.
Magdalena de Tejeda y su hijo, Rodrigo Hernández, vecinos de Jalapa, se obligaron a pagar a doña María de Esquivel, hermana y tía de los susodichos, vecina de este pueblo, 200 pesos de oro común por razón de otros tantos que le prestó en reales de contado, para el fin del mes de mayo venidero de 1612. Para la seguridad de esta escritura los deudores hipotecaron un negro llamado Alonso, dos negras llamadas Catalina y Gracia, y una Venta llamada de los Naranjos en está jurisdicción a favor de doña María de Esquivel.
Magdalena de Tejeda, viuda, vecina de Jalapa, dio en arrendamiento a Diego Ruiz, estante en este pueblo, la Venta de los Naranjos, durante un año, y el precio de 160 pesos de oro común, pagaderos por los tercios del año.
Ante Juan de Vargas, Alcalde Mayor de Jalapa, Juan Rodríguez, residente en la Venta de Los Naranjos, se obliga de pagar a don Andrés Domínguez, vecino de esta provincia, 1104 pesos de oro común por el valor de 24 bestias mulares con sus aparejos.
Pedro Hernández vende a Bartolomé Martín, ventero de Los Naranjos, una negra llamada Lucrecia, de nación Angola, por el precio de 430 pesos de oro común.
Bartolomé Martín, ventero de Los Naranjos, se obligó a pagar a Francisco López Enríquez o a Pedro Hernández, 430 pesos de oro común, precio de una esclava negra llamada Lucrecia, bozal, de nación Angola, dentro de un plazo de seis meses.