El Lic. Pedro de Irala, cura beneficiado del partido de Jalapa, dio su poder, cesión y traspaso en causa propia y como se requiere a Polonia de Rivas, mulata libre, vecina de Jalapa, para que en su nombre cobre y reciba de José Cogollos de Zárate, dueño de la Venta de Lencero y administrador del ingenio nombrado Nuestra Señora de los Remedios, 257 pesos y 2 tomines que le debe de una escritura otorgada en su favor, asimismo, lo que pereciere deberle Don Antonio de Orduña Loyando de las misas que ha hecho el ingenio San Pedro Buenavista desde 1 de mayo de 1658 hasta hoy día de la fecha; y una vez cobrados, los tome para sí, en remuneración y paga de 400 pesos, valor de una esclava negra nombrada Antonia, de nación Angola, de 40 años de edad, que le vendió y no le ha pagado.
VENTA DE LENCERO
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Diego de Salazar, vecino de la Venta de Lencero, como principal deudor, y Diego González, vecino de Jalapa, como su fiador, se obligaron a pagar 420 pesos de oro común al Capitán Domingo de Licona, precio de un negro bozal, de tierra Mandinga, para fines de enero de 1602.
Bartolomé de Algecira, con poder de Juan de Nieves, vende a Diego de Salazar, ventero de la Venta de Lencero, un esclavo negro llamado Gaspar, bozal, de nación Angola, de 20 años de edad, poco más o menos, por el precio de 400 pesos de oro común.
Damián Tamayo, residente en la Venta de Lencero, albacea testamentario y como uno de los herederos de Isabel Tamayo, su madre, vende a Simón de León, vecino de la jurisdicción de Tepeaca, una negra criolla nacida en casa de su madre nombrada María, de 7 años, hija de Magdalena, negra, su esclava, por el precio de 150 pesos de oro común.
Diego de Salazar, dueño de la Venta de Lencero, vende a Francisco Hernández de la Higuera, vecino de esta provincia, un esclavo negro, bozal, llamado Antón Mandinga, de 20 años de edad, poco más o menos, por el precio de 390 pesos de oro común, horros de alcabala.
Diego de Salazar, dueño de la Venta de Lencero, se obligó a pagar al capitán Salvador de Acosta 340 pesos de oro común que restan del valor de un esclavo negro llamado Antonio, seis meses después de la fecha de esta escritura.
Juan Martínez, vecino de la ciudad de México, vende a Isabel Tamayo, ventera de la Venta de Lencero, en esta jurisdicción, una negra llamada Juliana, de nación Angola, de 18 años de edad, bozal, habida en buena guerra, sin asegurarla de ninguna enfermedad, libre de hipoteca, empeño, y enajenación, por el precio de 360 pesos de oro común, horros de alcabala.
Damián Tamayo, residente en la Venta de Lencero, como albacea y heredero de su madre Isabel Tamayo, vende a Juan de la Gala [Moreno], vecino de Jalapa, una negra criolla nombrada Juana, nacida en casa de su madre, con dos hijos suyos, mulatos, llamados el uno José, de 9 años a 10 años; y la otra, nombrada Isabel, de 7 años, poco más o menos, libres de hipoteca, empeño y otra enajenación; el dicho José en 200 pesos, Juana y su hija Isabel, en 470 pesos.
Salvador de Acosta, capitán de Negros, vende a Diego de Salazar, dueño de la Venta de Lencero, un esclavo negro llamado Antonio, bozal, de tierra Jolofo, de 24 años de edad, poco más o menos, por el precio de 400 pesos de oro común.
Diego de Salazar, dueño de la Venta de Lencero, se obligó a pagar a Juan de Nieves 400 pesos de oro común, precio de un negro esclavo nombrado Gaspar, que le vendió en este pueblo para fines de enero de 1606.