Manuel de Acosta, como principal, Marcos de Acosta y Eugenio de la Peña, fiadores vecinos de la jurisdicción de Jalapa, se obligan a pagar a la Iglesia Catedral de la Puebla de los Ángeles, 525 pesos de oro común que le están debiendo de diezmos de los trapiches de Naolinco y de los ingenios de Jalapa, que fueron a su cargo, cuyo pago han de hacer a 50 pesos en cada división, siendo la primera por septiembre y diciembre de este año y el resto en los años siguientes por los meses de mayo, junio, septiembre y diciembre, hasta terminar.
TRAPICHES
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Alberto Pérez, vecino de Atzalan de la jurisdicción de Jalacingo, natural de Noya en el Reino de Galicia, hijo legítimo de Francisco Hernández y de Inés Pérez, difuntos, otorga su testamento donde declara lo siguiente: no debe nada a persona alguna, a él le deben algunas personas que constan en su cuaderno. Tiene entre sus bienes un trapiche de caña con todo lo necesario; una casa de cal y canto en el pueblo de Atzalan que esta grabada a censo en 50 pesos de principal; una esclava nombrada Bárbara; bestias mulares, caballares y de otra calidad que se encuentren en el trapiche. Declara que es casado con Josefa Quiñones, quien trajo a su poder 2 bestias mulares y él no tenía caudal alguno, tuvieron 4 hijos. Nombra como albacea a su mujer y a sus hijos Josefa y Francisco, y como herederos a su hijos.
Don Ignacio de Herrera y Campo, vecino de Jalapa, con botica propia y trapiche de hacer panela, se constituye en fiador principal de don José de Herrera y Campo, Colector en este pueblo del Ramo de la Real Lotería, por la cantidad de 2, 000 pesos, para que ejerza tal puesto.
Luisa Ordóñez, vecina de Jalapa, hace gracia y donación a Juan Bautista Ordóñez y a Diego Ordóñez, sus sobrinos, de un sitio de estancia para ganado menor y tres caballerías de tierra, en términos de Chiltoyac, en la parte que llaman Joloapan, donde Juan de Tejada tuvo un trapiche; así como las acciones de las diligencias hechas de otras dos caballerías y dos sitios para ganado menor que Juan de Tejada pretendía por merced a su linde; y dos caballerías más de tierra con licencia para fundar trapiche, donde llaman el Castillo.
Don Francisco Miguel de Campo, vecino de Jalapa, dijo que el 12 de febrero de 1705, le otorgaron el remate de las Reales Alcabalas por tiempo de 6 años, en virtud de despacho del Capitán Francisco Rodezmo, Contador, Juez Administrador General de Reales Alcabalas, y usando de la facultad que para esa administración le concede, sustituye el poder de administración de esa renta en Juan Francisco de Campo, su hijo, residente en la ciudad de México, para que parezca ante el Santo Tribunal de la Inquisición y demás tribunales hasta conseguir la íntegra paga o despacho contra Manuel de Acosta y contra quien de derecho deba para que lo haga en lo que toca a la compra de un trapiche en esta jurisdicción, y después le devuelva la administración.
Cristóbal López de la Plata, vecino de Jalapa, por sí y en nombre del Capitán Don Nicolás Flores Altamirano, vecino de esta jurisdicción, como principal y fiador respectivamente, se obligaron a pagar a la Santa Iglesia Catedral de la ciudad de Los Ángeles, 548 pesos 7 tomines y medio de oro común, que valieron y montaron los diezmos de los azúcares y mieles de los ingenios y trapiches de esta provincia, correspondientes al año pasado de 1680, para fin del mes de abril de 1682.
Juan de Tejada, vecino de Jalapa, vende a Blas Machado, vecino de esta provincia, un sitio para ganado menor ubicado en términos del pueblo que fue de Chiltoya, linda\" con tierras de Alonso García de la Torre por la una parte, y por otra, tierras de los herederos de Juan del Castillo, que hube y compré de Juan Bautista Gallegos, vecino de este pueblo\"; y asimismo, tres caballerías de tierra que lindan con el referido sitio; seis bueyes, un trapiche, y otros pertrechos, por el precio de 2 500 pesos de oro común.
Blas Machado, vecino de esta provincia, se obligó a pagar a Juan de Tejada, vecino de Jalapa, 2 500 pesos de oro común, por razón y precio de unas tierras, casas, trapiche, una caldera, y otros pertrechos que le vendió, a ciertos plazos que se vencen a fines de 1605.
Jerónimo de la Vega, vecino de la ciudad de la Puebla de los Ángeles, traspasó los derechos que tenía de la cuarta parte de un trapiche y hacienda de azúcar en favor de su socio Juan de Quiroz, para que lo haya, goce y posea como antes lo tenía.
María Lobato, viuda de Francisco Martínez de Vélez, hijo y heredero de la difunta doña Rosa Fernández Velasco, y como tutora de los bienes de su menor hija María Josefa Martínez de Vélez; junto con Miguel Martínez de Vélez, hijo y heredero de dicha difunta, otorgan poder especial al Licenciado don José Hernández Vidal, Abogado de la Real Audiencia de México, para que venda un trapiche de hacer panela en tierra caliente, hipotecado por una dependencia en 600 pesos y una casa en Teziutlán que está ejecutada por el Provisorato de Puebla, a pedimento del cura de Teziutlán, en 400 pesos de un principal que tiene sobre la virgen de la Concepción y 200 pesos de créditos caídos, bienes que dejó dicha difunta.