El Capitán Alonso Nicolás Chirino Palacian, español, vecino de la Ciudad de México, dijo que próximo a hacer viaje a los Reinos de España, dio poder en la Ciudad de México a don Marcos López de Noroña para todos sus negocios, causas y cobranzas de diferentes cantidades, pero teniendo presente los riesgos tan grandes en la navegación y no haber dispuesto testamento, declara que tiene dos hijos con María Soriana, vecina y natural de la ciudad de La Habana, quien asimismo se encuentra encinta , a los cuales reconoce como sus hijos naturales y si muriera en ese viaje, pide se considere como cláusula de testamento.
TESTAMENTOS
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Don José Domingo Rodríguez Báez, natural de la Habana y residente en este pueblo de Jalapa, hijo legítimo de don Domingo Rodríguez Báez y de doña Ángela Hernández de Laguardia, realiza su testamento en el cual nombra como albaceas a sus citados padres, en compañía de don Juan Marín y su esposa doña María Moreno, vecinos de Castilla, y como herederos nombra a sus citados padres y por fallecimiento de estos a sus hermanos.
Alejandro Álvarez de Guitián, del comercio de España y residente de este pueblo de Jalapa, otorga poder para testar y nombramiento de albaceas en este pueblo a su mujer Ana María de Iglesias y al Capitán don Juan Antonio de Arce y Arroyo, Alcalde Mayor de esta jurisdicción, falleciendo en el mar a don Juan Matías Vicioso ya don José de Guisasola, falleciendo en la Habana al Marques de Villa Alta y a don Pedro Menocal, falleciendo en Cádiz a don José Díaz de Guitián y a don Francisco del Arco. Nombra como herederos a sus hijos legítimos Francisco y otro que esta por nacer.
Don Jacinto Gutiérrez de la Concha, oriundo de Esles del Real Valle del Cayón en los Reinos de Castilla y residente en Jalapa, hijo de don Juan Gutiérrez de la Concha y de doña Francisca Montero del Castillo difuntos, otorga su testamento de la siguiente manera: fue casado con la difunta Mariana Mazón de la Sierra, procrearon 4 hijos. Nombra por su albacea testamentario en Veracruz a don Esteban Gutiérrez de Olea y a don Ignacio Muñoz, y en el navío en el que se embarque el otorgante nombra al Capitán de dicha nave para que en la Habana entregue sus bienes a don Lorenzo de Quintana y éste lo haga llegar a su sobrino don Gregorio Gutiérrez de la Concha y a su primo don Félix Gutiérrez de la Concha y junto con ellos nombra a su hermano don Francisco Gutiérrez de la Concha y por fallecimiento de estos al Bachiller Francisco de la Sierra Castillo. Nombra herederos a sus hijos.
Fernando Gómez Muñoz, natural de las Montañas de Santander, en los reinos de Castilla, vecino de esta Villa, hijo legítimo de don José Gómez y de doña Josefa Muñoz, otorga su testamento, en el cual declara ser soltero y tener dos hijos naturales habidos en mujer libre, llamados Fernando y José María Gómez Muñoz. Declara por bienes un rancho y molino con sus enseres, tenería con más de 1 500 suelas curtidas sin los pelambres, 2 432 pesos impuestos sobre la casa en que vive y en una contigua, reconoce a réditos 1 500 pesos a esta Santa Iglesia parroquial. Ordena se funde una obra pía con la cantidad de 2 000 pesos para el culto de Nuestra Señora del Carmelo. Declara que tiene en la ciudad de la Habana, en poder de don Ángel de Peña, 128 suelas y 125 que dicho señor ha recibido de orden de don Santiago de Sarabia, de esta vecindad. Nombra como tutor, curador y tenedor de los bienes de sus hijos, a don Juan Esteban de Elías y a don José de Arias, a quienes también nombra como sus albaceas, y como herederos a Fernando Gómez Muñoz y José María Gómez Muñoz, sus hijos naturales.
Don Antonio Morales, natural de la Ciudad de Cádiz y avecindado en La Habana, Contador de Fragata de la Real Armada, hijo legítimo de don Juan Morales, difunto, y de doña María Francisca Combe, viva, otorga su testamento donde declara que en dicha ciudad de La Habana contrajo matrimonio con doña Ana Hernández, difunta, con la que tuvo 2 hijos, quienes están a cargo de su abuela doña Bárbara Álvarez. Nombra como albacea a don Nicolás Manuel Fernández, en segundo lugar al Capitán José de Cárdenas, residentes en esta Villa de Xalapa. Nombra como sus herederos universales a sus hijos.
Doña María Luisa de Castro y de Guevara, hija legítima de don Bernardo de Castro y de doña Clara Romero de Acosta, difuntos, otorga su testamento de la siguiente manera: Ordena se fabrique una bóveda en el camposanto general, para depositar en ella su cadáver y los restos que existan de su hija doña María Dolores Ladrón de Guevara de Landa, quien fue sepultada en el camposanto antiguo y se halla en una bóveda por donde está la pared gruesa, siendo su voluntad que en la bóveda que ahora se debe construir en el actual camposanto no haya de colocarse en lo sucesivo cadáver alguno, pues solo deben quedar depositados en ella el de la otorgante y el de su hija, cuya exhumación y traslado se llevará a cabo después de que fallezca la otorgante. Declara fue casada con don Mariano Ladrón de Guevara, de cuyo matrimonio solo quedó viva una niña nombrada María Dolores, quien murió después que su padre. Declara estar casada actualmente con don Antonio Mancilla, no teniendo sucesión alguna. Declara que ningún bien ha traído a su poder el expresado Mancilla, ni tiene acción alguna a los de ella por ningún respecto. Declara por bienes tres casas ubicadas en esta ciudad, una en la calle Nueva, otra en la calle de Belén y otra en el callejón de Gorospe. Ordena que la casa de la calle de Belén quede consignada para que, con sus rendimientos, se celebre anualmente en el convento de San Francisco, de esta ciudad, unas honras por el alma de su hija, otras por el alma de su difunto esposo y se inviertan en alfombras para dicho templo. Ordena se consigne la casa del callejón de Gorospe a Nuestra Señora de Dolores de la parroquia. Ordena se consigne la casa de la calle Nueva a su sobrino, el Presbítero don Juan Francisco Cabañas, para que disponga de ella como suya propia. Ordena que, a Tranquilina García, huérfana de ocho años de edad, a quien tiene en su casa, se haga cargo de ella su sobrino Presbítero don Juan Francisco, llevándosela consigo, y para su asistencia y educación, se tomen de los alquileres de la casa de la calle de Belén 10 pesos mensuales, los cuales consigna a Tranquilina por vía de pensión durante su pubertad. Ordena se distribuya entre sus sobrinas la plata que existe en la Habana de la pertenencia de la testadora. Nombra albacea a su sobrino el Presbítero don Juan Francisco.
JUAN NEPOMUCENO DE ARRIAGA, ESCRIBANODon José María Pérez, Profesor de Botánica, natural de la Habana, de estado soltero, mayor de 30 años, otorga poder especial a don Joaquín de Herrasti y Alba, de esta vecindad, para que después de su fallecimiento otorgue su testamento de la manera que se lo tiene indicado, a quien también nombra como su heredero universal y albacea testamentario.
Don Mariano Martín de Medina, natural y vecino de la Habana, hijo de don Juan de Dios Martín de Medina y de doña María Manrreza, vecinos de dicha ciudad, otorga su testamento; declara ser de estado casado en la Habana, con doña María Merced Manrreza, quien llevó al matrimonio 500 pesos y él no tenía nada, no procrearon hijos. Manifiesta por bienes suyos un sitio cafetal en 14 caballerías de tierras compradas a censo que tiene en compañía con don Nicolás [Huerto] Werto [sic] por partes iguales; 7 negros esclavos, 20 onzas de oro, y algunos otros artículos. Señala que adeuda y le adeudan las personas que se mencionan en la escritura. Nombra albacea a don Fernando de Cubas, de esta vecindad y comercio, para que disponga de la recaudación de los créditos que se han mencionado, y pague las curaciones y entierro; para Veracruz nombra albacea a don José Ignacio Bravo, y en la Habana a la referida su esposa, a quien los primeros remitirán el haber que realicen de su pertenencia; conforme al orden mencionado les otorga el poder de albaceazgo para que entren en sus bienes los vendan y rematen en almoneda y del remanente de sus bienes instituye como herederos, como por derecho lo son de las dos terceras partes, a los citados sus dos padres, y de la otra tercera a la repetida su esposa doña María de la Merced.
José Pérez de Medina, natural de la Habana y residente en este pueblo de Jalapa, hijo legítimo del Capitán Francisco Pérez de Medina, difunto, y de Margarita Carvajal, vecina de dicha Ciudad de la Habana, realiza testamento, en el cual nombra por albaceas y tenedores de bienes a don Francisco de Aro y Ana Manuela Pérez, marido y mujer, y como heredera a su madre Margarita Carvajal.